Varios sectores rechazan el decreto que aprueba el uso de semillas transgénicas

En contrapartida ANAPO cree que con la medida gubernamental se podrá mejorar la producción.
viernes, 8 de mayo de 2020 · 21:48

Página Siete Digital / La Paz 

Distintos sectores mostraron su rechazo al Decreto Supremo 4232 en el que se da vía libre al uso de semillas transgénicas de maíz, caña de azúcar, algodón, trigo y soya a través de procesos abreviados; sólo la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO) aplaudió la norma que fue aprobada sorpresivamente el jueves.

La directora general del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), Pamela Cartagena, explicó que se trata de “cinco especies de importancia comercial” por lo que descartó el argumento que esgrime el Decreto, alegando que se toma la terminación para promover la seguridad alimentaria.

Agregó que la determinación “vulnera” el marco normativo nacional establecido mediante la Constitución Política del Estado y la Ley de la Madre Tierra y “responde a una agenda agroindustrial” en desmedro de la economía de los pequeños productores, el medioambiente, la salud de la población y otros temas.  

“Nosotros estamos perplejos con lo que está pasando en términos de la aprobación del Decreto 4232 que autoriza al Comité Nacional de Bioseguridad, procedimientos abreviados en la evaluación de maíz, caña de azúcar, trigo y soya, genéticamente modificados en sus diferentes eventos”, indicó Cartagena a Página Siete.

Manifestó que si bien en 2019 se permitió la utilización de la soya HB4 y otro evento para la producción de biodiesel, transgrediendo la norma, se avanzó muy poco, “sin embargo ahora esto nos entristece, nos deja en luto porque en el caso del maíz es un tema muy delicado, no se puede hacer un procedimiento abreviado, porque además de ser ilegal en el país, somos un centro de diversidad genética”.

Bolivia tiene 37 razas de maíz y cientos de variedades que han sido desarrolladas por los pueblos indígenas en diferentes regiones del país, “tenemos más razas de maíz que México”, acotó y observó que se haya dado curso a procesos abreviados, lo que contradice a la supuesta intención de realizar una evaluación en campo que debería durar al menos tres años para conocer las posibles consecuencias.

Asimismo el Comité Nacional de Productores Ecológicos Con Certificación de Los Sistemas Participativos de Garantía SPG de Bolivia (Conpespg), mediante un comunicado, rechazó y pidió la abrogación del decreto.

“Rechazamos de forma contundente y enérgica la intención de introducción de semillas transgénicas, en nuestros suelos bolivianos, parte de nuestra esencia y vida que protegemos y cuidamos de forma constante, sea cual fuere la razón inconsciente”, dice el comunicado.

Además en el mismo dice, “exigimos enérgicamente la abrogación del decreto 4232 del 7 de mayo 2020 emanado en plena pandemia y aprobado de manera inconsciente, que no ha sido consensuado menos aprobado por todos los sectores agroproductivos del país”.

Otro sector que rechazó este decreto fue la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Cochabamba (Fsutcc), quienes mediante un pronunciamiento dijeron, “rechazamos el intento de autorización de la utilización de las semillas transgénicas en Bolivia, con ello atentan la seguridad y soberanía alimentaria de toda la población en general”.

Estos dos rechazos se suman a los que había en pasadas semanas, antes de la aprobación del Decreto Supremo y fueron realizados por Probioma, el Comité de Defensa de la Democracia (Conade) y otros entes representativos de distintos sectores del país.

“El Conade lamenta que el gobierno de Jeanine Añez esté llevando adelante la evaluación de un evento de soya transgénica HB4 resistente al herbicida glufosinato de amonio y glifosato, violando la Constitución Política del Estado, y la ley 401 y la ley 300”, indicó el Comité a través de un comunicado, hace un par de semanas.

Mientras que Probioma advirtió, “aprobar sin previos estudios científicos el evento de soya transgénica HB4, es ilegal, porque va en contra de la Constitución Política del Estado, la Ley de la Revolución Productiva, la Ley de la Madre  Tierra, la Ley de fomento a la producción ecológica y el Protocolo de Cartagena que fue suscrito por el Estado boliviano en el año 2000. Lo que es peor, la soya transgénica HB4 atentará contra la salud pública en Bolivia”, dijo.

Anapo a favor de esta decisión

La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) se mostró contenta por la decisión que tomó el Gobierno de transición, ya que considera que se mejorará la producción de estos cinco alimentos con el uso de semillas transgénicas.

“Consideramos que es una decisión acertada que permitirá a los productores, principalmente pequeños, a mejorar sus niveles de productividad y competitividad, además de hacer frente a los efectos climáticos adversos, especialmente de sequía, que nos generaron cuantiosas pérdidas productivas y económicas en los últimos cuatro años¨, dijo el presidente de esta asociación, Marcelo Pantoja.

Además se mostró optimista con el futuro, “estimamos que podemos llegar a triplicar la producción anual de granos de 4,5 millones de toneladas actuales a 12 millones de toneladas, con un movimiento económico de 2,8 mil millones de dólares, que serían distribuidos en toda la cadena productiva de alimentos, con un efecto multiplicador importante para dinamizar la economía y para generar más de 300 mil empleos directos e indirectos”.

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