Ausencia humana afecta conducta de perros y otras especies urbanas

Vecinos advierten que, por hambre, los canes callejeros se tornaron más agresivos con las personas. Un veterinario recomienda darles comida para calmarlos.
sábado, 9 de mayo de 2020 · 00:04

 Luis Escóbar  / La Paz

La disminución de presencia humana en las ciudades debido a la cuarentena, repercute en la conducta de algunas especies animales. Perros callejeros han perdido fuentes de alimento, que hallaban en pensiones o mercados, y el hambre los puede volver agresivos. Pasa lo mismo con las palomas e incluso las abejas.
 
“Cuando salgo a botar la basura, veo manadas de  perros cerca a los contenedores que ladran y se portan agresivos”, comentó un vecino del Centro. Reportes similares se presentaron  en diferentes puntos de la ciudad. 

Los canes  hallaban alimento en mercados y comedores populares que ahora están  cerrados debido a la  cuarentena. “Ya no tienen comida en las mismas cantidades que antes y pueden actuar por hambre”, explicó el veterinario Alex Censano. 

En una ciudad vacía, los animales que tienen conducta condicionada han dejado de hallar alimentos en los sitios que antes se los proporcionaban. “Cuando al perro se le da pan y caricias nunca lo olvida, como sucede con la mascotas. Pero un animal sin dueño obtiene el 70% de su alimento de la calle y ahora esta comida comenzó a escasear”.

Ante  la competencia por comida, los animales callejeros deben competir.  “Ahora el perro más fuerte es el que va a conseguir comida y el que no se quedará sin alimento”,  sostuvo el especialista. A ello se suma el hecho que los canes sin dueño  están acostumbrados a agresiones de los hombres y así responden. “No reconocen el cariño”, dijo.
 
Ante esta situación, el veterinario sugirió alimentar a estos animales de la calle para que se vayan tranquilizando y obviamente no molestarlos ni responder cuando se pongan agresivos para no alterarlos más. 

También reconoció que la ausencia humana en la cuarentena permitió a alguns especies periurbanas acercarse a las ciudades. Por ejemplo, en zonas altas de Achumani e inmediaciones al Cementerio Jardín aparecieron chinchillas. 

Otra de las consecuencias de la ausencia humana es el crecimiento de la vegetación que atrae a insectos y algunas aves en sitios donde no se los encontraba. 

El presidente de la Sociedad Boliviana de Entomología, Jaime Rodríguez, afirmó que  esta vegetación atrae a más insectos. “En la mancha urbana se detectó 50 especies de abejas que son desconocidas para las personas. Estos  insectos están viviendo en esos espacios verdes”, dijo.

El miércoles un vecino que vive en el quinto piso de un edificio en inmediaciones del parque Rioshinio advirtió que un enjambre de abejas llegó hasta el techo. “Entraron cuatro abejas, y una de ellas picó a mi esposa. Después escuchamos el zumbido y habían centenares cerca de la ventana”. 

Según Rodríguez, cuando las colmenas llegan a su madurez se dividen y salen las reinas para formar otros panales. “Seguro la reina con todas las obreras salieron a buscar un nido donde establecerse y en el camino fueron  descansando. En estos sitios se quedan por algunas horas y hasta días para encontrar un lugar ideal”. 

El especialista agregó que los incidentes con abejas no son frecuentes en La Paz. “No buscan agredir a las personas pero si se sienten amenazadas puede reaccionar”, explicó.

En la calle y sin comida  sobrevive el can más fuerte.

 Hasta el año pasado si se hallaban colmenas en La Paz se las recogía con apoyo de los bomberos y se las entregaban a los apicultores de la zona Sur, Río Abajo o hasta los Yungas. “Pero en estos días es más complicado porque los bomberos estas con menos personal”, afirmó el entomólogo.

 Por su parte, la docente de la facultad de Agronomía Teresa Ruiz consideró que otra posibilidad es que se desprendió su panal en fueron en busca de la reina. Aunque reconoció que ello es poco probable en ésta época  bajar la temperatura.
 

Punto de vista
Teresa Ruiz,  docente de  Agronomía de la UMSA

No  espante ni agreda a  abejas

En caso de que se aparezcan abejas en una casa; por ningún motivo se las debe espantar o usar algún químico para ahuyentarlas. Lo único que conseguirá  es provocarlas y en poco tiempo vendrá el triple de ellas y todas molestas. 

Para alejar  un grupo numeroso de estos insectos se puede prender fuego con papel periódico o  cartón  y provocar humo, que será suficiente para alejarlas. El humo  marea a las abejas, las desubica, las asusta y aturde. En uando lo perciben huyen rápidamente. 

Lo que no se debe hacer por ningún motivo es golpearlas o espantarlas porque el insecto no viene a nosotros con agresividad peor una abeja que vive del polen. Normalmente pican a un ser humano cuando se sienten atacadas, es su mecanismo de defensa. 

Ahora, cuando uno de estos insectos ingrese a alguna  habitación de la casa, las personas no deben asustarse. Lo primero que deben hacer es poner agua con azúcar en un vaso, taza o alguna bandeja. De esta forma sustituirán al polen y atraerán a los insectos que comerán y se amansarán. 

Las abejas  sólo atacan si están amenazadas.

Cuando las abejas se alimentan, se quedan satisfechas y se irán volando de forma tranquila. No hay que tenerles miedo o ser agresivos con ellos. 

En la ciudad de La Paz tenemos abejas italianizadas que, por su características, son mansas y se las puede reconocer por sus vivos colores negro y amarillo; además que no son de gran tamaño. Algunas son tan pequeñas que  ni siquiera se escucha su zumbido. 

Las abejas negras con una franja amarilla son africanizadas y tienen un zumbido más fuerte. Estos insectos no están en la ciudad y sólo se las encuentra en los Yungas, monte adentro. No hay que temer. 
 

 

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