Habitantes de Ayata creen que hallazgo del monolito Abel es un buen augurio

Los especialistas sospechan que hay más piezas líticas en la zona, pero los pobladores temen que se les quite el patrimonio que consideran “sagrado”.
lunes, 22 de junio de 2020 · 17:58

Página Siete Digital

El monolito Abel, fue encontrado hace unos días por el lugareño Abel Condori, quien realizaba la siembra en la comunidad Sayhuani del municipio de Ayata, colindante con la ciudadela preincaica de Iskanwaya de la provincia Muñecas, en La Paz. Los especialistas creen que la pieza arqueológica pertenece a la cultura milenaria Mollo y que podría dar lugar a hallazgos similares.

“Parece que la cabecita he pateado y he dicho 'qué cosa es, como gente', me he asustado ese rato, de ahí he llevado a mi casa (…), lo cuido bien”, contó Abel a Unitel, quien "bautizó" al monilito con su nombre de pila.

El monolito mide un metro con 20 centímetros y pesa unos 30 kilos. En un lado se puede observar rasgos humanos esculpidos, como cabello, cejas, ojos, nariz, boca y manos. En la parte posterior se observan líneas que asemejan a las de un lagarto, un sapo y una víbora.

De acuerdo con los lugareños, esa iconografía representa a animales sagrados en el mundo andino, relacionados con la fertilidad de la Madre Tierra. Por eso piensan que el monolito “se dejó ver” porque habrá un buen tiempo de cosecha.

Hace unos días realizaron un apthapi en agradecimiento al hallazgo. Pero ahora temen que se les quiera despojar del monolito.

“Bien poderoso es, tiene en su espaldita un lagarto que está caminando, un sapo también”, explicó Abel.

El hombre contó que un día antes del hallazgo soñó que se encontraba en una montaña, junto a un caballo.

“Un día (antes) me he soñado, llegó la señal, después he encontrado, ahora he ido a ese lugar donde he encontrado y he pagado, con sullu (feto de camélido), toda la mesa he hecho pagar”, indicó.

Al respecto, el arqueólogo Roberto Hidalgo sostuvo que la iconografía muestra que la pieza arqueológica pertenece a la cultura Mollo.

“Los rasgos característicos de la pieza, son los brazos sobre el pecho, una clara iconografía de la cultura Mollo, las cejas unidas a la nariz, eso nos da a entender que el monolito viene a ser de filiación Mollo. Posiblemente esté asociado a otros monilitos más que deben estar enterrados en la zona”, explicó Hidalgo.

Asimismo, la antropóloga Carla Rodas indicó que la pieza es sagrada para esa cultura y los pobladores del lugar.

“Este monolito vendría a ser algo sagrado, por eso hay que tener respeto. El comunario (Abel) ha debido cuidar la piedra, ha debido challar al recoger la piedra, porque es símbolo de respeto”, declaró.

El 21 de junio, la Gobernación La Paz informó que la Dirección de Culturas junto a un equipo de arqueólogos, inspeccionó el hallazgo del monolito y de cerámicas, coincidiendo en que podrían corresponder a la cultura Mollo.

El monolito Abel tendría las mismas características del monolito que se encuentra en el museo de Aucapata, ambos fueron encontrados en el municipio de Ayata.

En el lugar, la población vive de la agricultura, a partir de la siembra de papa, oca y maíz, además de la crianza de camélidos y ovejas. La vestimenta está hecha con bayeta de la tierra.

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