“El coronavirus sufre soroche pero no pierde toda su agresividad en la altura”

El equipo de Soliz establece que a más de 2.500 metros el virus pierde agresividad y que los habitantes de altura desarrollan factores fisiológicos de protección. “Hay que cumplir las medidas de seguridad”, aconseja.
viernes, 5 de junio de 2020 · 00:30

Liliana Carrillo V.  / La Paz

El doctor boliviano Jorge Soliz  encabeza un equipo científico de la Universidad Laval de Quebec (Canadá) que estudia la relación entre el coronavirus y la altura. Sus conclusiones establecen que a más de 2.500 metros el virus pierde agresividad y que los habitantes de altura desarrollan factores fisiológicos  que los protegen mejor. “Ello no significa dejar de cumplir las medidas de bioseguridad”, reitera.

Formado en la carrera de Biología de la UMSA y  doctorado  en la Universidad de Zurich (Suiza), Soliz es especialista en  neurociencia en altura. “Concretamente, en mi laboratorio investigamos el funcionamiento del cerebro en condiciones en las que existen bajos niveles de oxígeno (hipoxia)”, explica.

Con la colaboración de connotados científicos, entre los que se encuentran los doctores  Gustavo y Natalia Zubieta, el equipo publicó en la revista científica  Respiratory Physiology & Neurobiology un primer trabajo que establecía la baja agresividad del coronavirus en sitios de altura como Bolivia, Ecuador y el Tibet.

   Su nuevo estudio  se enfoca en las Características fisiológicas que explican una disminución de la patogeneidad del SAR-Cov-2 a gran altura. Y sus resultados podrían explicar por qué pese a la  indisciplina de poblaciones como El Alto o La Paz no se registraron brotes explosivos de Covid-19; aunque -está claro- los casos van en aumento en estas ciudades y otras de altura de todo el país. 

El estudio plantea  que a más de 2.500 metros  el organismo humano disminuye la producción de enzimas ACE2, que son las puertas de entrada del coronavirus, y a la vez sube la producción de la hormona eritropoyetina, que aumenta el número de glóbulos rojos  y, por ende, las defensas.

“La baja expresión de ACE2 y el alto nivel de eritropoyetina (EPO) contribuyen a explicar que el virus  tenga un comportamiento menos agresivo en la altura”, establece la hipótesis. ¿Suena complicado?  Soliz lo explica. 

“Empecemos diciendo que el coronavirus sufre de soroche y que hay similitudes entre Covid-19  y el Mal Agudo de Montaña (MAM)”, explica  el científico boliviano a Página Siete desde su laboratorio en Quebec. Y así sigue la charla:

¿Cuáles son esas similitudes entre el coronavirus y el Mal Agudo de Altura o soroche?

El Covid-19 y el Mal Agudo de Montaña producen un cuadro hipoxémico (menor cantidad de oxígeno en la sangre). Por esta razón, los síntomas de ambas patologías son muy similares: tos seca, dificultad para respirar, deficiente transporte de oxígeno por la hemoglobina y, en los casos más severos, edema pulmonar, hemólisis e inflamación en varios órganos.

 A nivel del cerebro, ambas patologías pueden llevar a procesos neuroinflamatorios, edema cerebral y deterioro de los mecanismos que controlan la respiración. Por otra parte, ambas patologías son más frecuentes en hombres que en mujeres.

  ¿Por qué sostiene que el virus SARS-CoV-2 (el que transmite coronavirus) sufre de soroche? 

 Se cree que las condiciones climáticas de la altura, como los drásticos cambios de temperatura entre el día y la noche, y el ambiente más seco, podrían facilitar la destrucción del virus.  

Además, nuestras investigaciones nos hacen pensar que existen factores fisiológicos de los habitantes de altura que los protegen mejor contra la agresividad del virus: los bajos niveles de ACE2 y los altos niveles de eritropoyetina (EPO).

 

  ¿Qué es  ACE2 y que es  EPO, y qué función cumplen?

  En condiciones fisiológicas de aclimatación a la altura, las ACE2 -enzimas convertidoras de angiotensina 2- son moléculas que, entre otras funciones, contrarrestan la constricción de los vasos sanguíneos pulmonares generada por la hipoxia. 

En el contexto de la enfermedad Covid-19, las enzimas ACE2 funcionan como “puertas de ingreso” del virus, primero a los pulmones y luego al resto del organismo.

Por otra parte, la EPO o eritropoyetina  es la hormona producida por el riñón para la producción de células transportadoras de oxígeno, es decir, de glóbulos rojos. La EPO producida en otros órganos cumple una función protectora que evita la muerte celular, disminuye el daño y el envejecimiento celular, y reduce la inflamación.

 ¿Hay estudios que confirman que las ACE2, esa puerta de entrada del coronavirus,  es menor en  habitantes de la altura?

 Se ha comprobado en estudios en células humanas (in vitro) y en animales de laboratorio, que los niveles de ACE2 disminuyen en condiciones de hipoxia crónica. No obstante, estos estudios no han sido aún realizados en personas. 

 ¿Qué pasa en la gente que vive al nivel del mar? ¿Qué pasa con la EPO si un habitante de altura baja al nivel del mar y viceversa?

 El riñón produce niveles más elevados de EPO en la altura, ya que los pobladores de estas regiones necesitan tener más glóbulos rojos para compensar los niveles bajos de oxígeno en la sangre. A nivel del mar, los riñones continúan su labor de producción de EPO pero solamente a un nivel basal.

 Si un habitante de la altura baja al nivel del mar, los niveles de EPO disminuyen, ya que a nivel del mar se necesitan menos glóbulos rojos. Si sucede a la inversa, los niveles de EPO aumentan para compensar la falta de oxígeno en la sangre.

 Ello se ha confirmado ya con estudios que se han hecho a principios del siglo pasado, cuando se despertó un mayor interés por la conquista de las cumbres y por los vuelos aerostáticos.

 Con estos antecedentes ¿puede explicar  su investigación  y sus resultados?

 Después de analizar los datos del número de casos existentes en diferentes altitudes, hemos podido comprobar que hay menos casos de Covid-19 por encima de los 2.500 metros de altura. 

 A partir de este hecho, hemos propuesto dos explicaciones teóricas plausibles:

    A. Los pobladores aclimatados a la vida en la altura (por encima de los 2.500 metros) producirían menos moléculas ACE2 en respuesta a la menor disponibilidad de oxígeno en la altura (cosa que se ha demostrado ya en animales y en células in vitro).

Puesto que las moléculas de ACE2 son la “puerta de ingreso” del virus del Covid-19 (SARS-CoV-2), una menor cantidad de moléculas ACE2 implicaría también un menor riesgo de infección o bien, una infección menos severa.

    B. Los niveles de EPO en los pobladores de altura son más elevados. La EPO aumenta la cantidad de glóbulos rojos y, de modo general, protege al organismo. Por tanto, los pobladores de altura tendrían mayor capacidad de defenderse contra la infección del virus.

 ¿Cómo se pueden emplear estos resultados para el combate del Covid-19? ¿Se puede elaborar un medicamento con EPO, por ejemplo? 

La EPO podría utilizarse como una herramienta terapéutica capaz de ayudar a combatir mejor la enfermedad del Covid-19. Para a ello, es necesario, sin embargo, realizar ensayos clínicos que nos entreguen mayores certitudes al respecto.

En este sentido y, en colaboración con los doctores Gustavo y Natalia Zubieta y el  doctor  José Antonio Viruez, presidente del Comité Científico de Coronavirus del Hospital del Norte en la ciudad de El Alto, estamos proponiendo la realización de un ensayo clínico en el cual: 

a) Llevar a cabo un estudio epidemiológico para ver la incidencia, mortalidad y severidad del Covid-19 en función del nivel de EPO en los pacientes y, en caso de confirmar nuestras hipótesis, b) Testar el uso de la EPO como tratamiento para los pacientes infectados.

¿Sería recomendable traer casos positivos de tierras bajas a La Paz, por ejemplo, para que puedan sanar mejor?

No me parece recomendable trasladar pacientes que habitan a nivel del mar a hospitales localizados en la altura. 

Si un paciente con Covid-19 llega a la altura  sus niveles de AC2 en  pulmones deberían incrementarse por la vasoconstrucción pulmonar, lo que significa abrir más puertas al virus.   El proceso de aclimatización a la altura dura entre tres y cuatro semanas. 

Hubo algunos cuestionamientos porque el Centro Centinela departamental para Covid-19 esté en El Alto (el Hospital del Norte). ¿A la luz de sus investigaciones es positivo que esté a más de 4.000 metros?

 Considero que el Centro Centinela ubicado en El Alto es apropiado para tratar pacientes residentes en esta ciudad pero, como dije antes, no aconsejaría el traslado de pacientes con Covid- 19 a alturas mayores a las que se encuentran.

¿Considera que son adecuadas las medidas de precaución contra el virus en La Paz, El Alto y otros sitios de altura?

Considero que todos los esfuerzos que se realizan como medidas de precaución son importantes. Creo que tanto la ciencia como la economía se justifican sólo y únicamente en la medida en que sean capaces de sustentar el bienestar de los seres humanos.

Plantea que hay varios retos de la investigación de la Biología de la Altura, ¿qué sabemos y que nos falta saber al respecto?

 La investigación es un vasto territorio en el que todo está por explorar. Sería ideal que América Latina aúne esfuerzos para seguir investigando la enorme riqueza y la complejidad de la biodiversidad de la altura.

HOJA DE   VIDA

  • Formación Licenciado de la carrera de Biología de la UMSA  y doctorado   en la Universidad de Zurich, en el área de la neurociencia.
  •  Investigación    Desde 2010 es profesor investigador en la Universidad Laval de Quebec (Canadá),  donde dirige un laboratorio.

        Biología de Altura para exportar conocimiento

Después de realizar estudios de doctorado y posdoctorado en Europa en el área de  neurociencia, Jorge Soliz obtuvo  una posición de profesor investigador en la Universidad Laval de Quebec, Canadá. En su laboratorio acoge a varios biólogos bolivianos que hacen allí su especialidad y todos comparten un objetivo: crear un Instituto de Biología de la Altura en Bolivia.

 “Dado que puedo elegir a mi grupo de investigación, me ha parecido oportuno favorecer a estudiantes bolivianos, la mayor parte de los cuales  tienen una buena formación científica, además de aptitudes para desempeñarse en este ámbito: curiosidad, capacidad de análisis y tesón”, explica el doctor Soliz.

Su laboratorio, dependiente de la Facultad de Medicina de la universidad canadiense,  se especializa en el estudio de  la fisiología del cerebro en condiciones de bajos niveles de oxígeno. “En este sentido, nuestros hallazgos son siempre relevantes para las personas que habitan en altura de forma permanente”, sostiene el científico boliviano.

Desde el ámbito académico, su aporte consiste en la formación de nuevos profesionales, “entre los cuales intento siempre incluir a estudiantes bolivianos”. 

Para este fin, Soliz cuenta  con algunas becas que ofrece el Gobierno canadiense (Becas ELAP)  y hace también grandes esfuerzos para conseguir fondos con los cuales solventar becas desde su propio laboratorio. No tienen ningún apoyo, sin embargo, del Gobierno boliviano. 

“Sería muy útil contar también con el apoyo del Estado boliviano para promover la creación de equipos de neurocientíficos que profundicen la investigación de estas temáticas que son relevantes para nuestro país”, reitera. 

Y menciona, como ejemplo, que  científicos belgas están trabajando en este momento en la creación de una vacuna para el Covid-19 a partir del sistema inmune de las llamas andinas. 

“Hasta donde sé, no se han  promovido este tipo de estudios en Bolivia, no obstante la cercanía que tenemos a estos camélidos originarios de los andes. Creo que invertir en investigación es clave porque si no nos formamos científicamente, seguiremos exportando llamas en lugar de convertirnos en países productores y exportadores de conocimientos”, explica.

 Fuera de la falta de apoyo, hay potencial y talento científico  de sobra en nuestro país. Por ello, el doctor formado  en la UMSA impulsa un instituto  dedicado a estudiar la Biología de la Altura en  la Facultad de Ciencias Puras y Naturales de la casa de estudios paceña.   

“Sin desmerecer los esfuerzos realizados por el IBBA, creo que es necesario crear un instituto de investigación que mire más allá de la medicina  e investigue, proteja y explore la biodiversidad andina en su conjunto”, asegura.

 

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

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