Ansiedad y depresión afectan la salud mental de los bolivianos

Según una encuesta reciente del IICC-UCB, el 16% de la población presenta depresión, el 24% ansiedad, un 26% estrés y un 27% impacto psicológico.
domingo, 7 de junio de 2020 · 00:04

María O. García  / La Paz

La salud mental es una de las grandes afectadas por la pandemia. Según un estudio reciente del IICC-UCB, el 16% de la población boliviana presenta depresión, el 24% ansiedad, un 26% estrés y un 27% impacto psicológico. Expertos coinciden en que estos trastornos podrían prolongarse en el tiempo en personas que ya sufrían previamente alguna alteración y en aquellas que se encuentran en una situación socioeconómica vulnerable.

De acuerdo a una encuesta realizada por el Instituto de Investigaciones en Ciencias del Comportamiento (IICC) de la Universidad Católica Boliviana (UCB) con  base en  1.532 muestras, la depresión, la ansiedad, el estrés y el impacto psicológico derivados de la emergencia sanitaria por la Covid-19 afecta el doble a las mujeres que a los hombres. 

“El impacto psicológico es una variable que se utiliza para medir la afectación psicológica sin que se vuelva un estrés post-traumático. Es algo que no sabemos si se va a prolongar en el tiempo, pero hay una afectación psicológica en el momento en que se hace la medición”, explicó la coordinadora del IICC-UCB, Marcela Losantos.

Además, según el estudio, factores como vivir en áreas periurbanas, hacerlo en condiciones de hacinamiento o alquiler, así como haber perdido el empleo o cargar con las tareas del hogar, incrementan el riesgo de presentar y desarrollar cualquiera de estos problemas.

Expertos concuerdan en que la Covid-19 y las medidas de confinamiento tienen un impacto psicológico generalizado durante esta emergencia sanitaria.

Según la Sociedad Boliviana de Psiquiatría filial La Paz, hay dos vertientes que afectan la salud mental durante la pandemia. Por un lado, está la propia enfermedad, la Covid-19, y el miedo de las personas a ser contagiadas y  contagiar. Por otro, el confinamiento, que ha puesto de relieve muchas situaciones familiares. Ambas pueden originar o acentuar trastornos como la depresión y la ansiedad, los cuales suelen traen consigo otro tipo de problemas.

“Mientras aumentan los trastornos de ansiedad y depresión también lo hace el consumo de sustancias, especialmente de alcohol, lo que a su vez deriva en una mayor violencia contra las mujeres y los niños”, señaló Silvia Pamela Calle, quien forma parte de la Sociedad Boliviana de Psiquiatría filial La Paz.

El médico psiquiatra Julio Von Vacano agrega que, como consecuencia de la cuarentena, también se han incrementado los trastornos obsesivos compulsivos con la limpieza y el lavado,  entre otras cosas, de alimentos, “pese a que no es un virus alimenticio”.

“Por una parte, se ha dado un trastorno de ansiedad generalizada, que tiene síntomas físicos como la irritabilidad, problemas de sueño o dolores corporales. Y el otro trastorno que se ha presentado muy fuerte es el obsesivo compulsivo, generado por los pensamientos de contaminación del virus”, sostuvo Von Vacano.

La ansiedad y la depresión  incrementan los riesgos de violencia intrafamiliar.
Foto: Archivo digital

Persistencia en el tiempo

Ambos psiquiatras coinciden en que estos trastornos podrían prolongarse en el tiempo y, según Von Vacano, incluso complicarse si no se detienen “en el momento correcto y con el tratamiento correcto”.

“El trastorno de ansiedad generalizada -que se debe a un desequilibrio neuroquímico, por eso hay síntomas físicos- puede avanzar y convertirse en ataques de pánico o en fobias más severas. Y el trastorno obsesivo compulsivo también puede profundizarse. En algunos casos, las personas llegan a depresión clínica y puede haber intentos de autoeliminación”, manifestó el especialista.

En tanto que, según Calle, las personas que no tenían antecedentes de un trastorno mental, que tienen una familia funcional o una fuente fija de ingresos, “lo más probable” es que se recuperen de cualquier tipo de impacto psicológico que hayan podido experimentar.

No obstante, los grupos más vulnerables como mujeres en riesgo de violencia, personas que anteriormente ya sufrían depresión, las que viven en condiciones de mayor pobreza, o aquellas que vieron azotada su economía durante la pandemia, podrían seguir sufriendo estos problemas una vez que  pase esta situación.

“En esas personas van a persistir los trastornos que tengan porque, a pesar de que termine la pandemia, persistirán las consecuencias de la misma, que son el duelo de haber perdido a un ser querido, de haber perdido un trabajo o una manera de vivir”, dijo Calle.

“Para que no queden esas consecuencias tenemos que estar preparados. Tenemos que adelantarnos y fortalecer nuestros sistemas de salud a nivel mental, los cuales están muy débiles”, aseveró.

En este sentido, la Sociedad Boliviana de Psiquiatría filial La Paz ha elaborado un plan para que el Ministerio de Salud refuerce los hospitales psiquiátricos con profesionales. Esto a fin de que puedan absorber un aumento en la demanda de atención de trastornos como la ansiedad o la depresión. Recomiendan que se haga lo mismo en los hospitales que atienden casos de Covid-19 con el propósito de poder brindarle a los pacientes una atención integral.

Miedo o  liberación

Calle afirmó que la Covid-19 puede dejar secuelas en las personas que se han enfrentado a la enfermedad. Sobre todo en aquellas que tuvieron que pasar por las Unidades de Terapia Intensiva (UTI), experiencia que puede arrastrar consigo un síndrome de estrés post-traumático.

“El hecho de haber afrontado una enfermedad que podía causarles la muerte puede traer un trastorno de estrés post-traumático a futuro. Es decir, en estas personas pueden persistir los recuerdos de la enfermedad, de su hospitalización o el temor a la muerte”, sostuvo.

Von Vacano indicó que, sin embargo, hay quienes sienten una especie de “liberación” después de ganarle la batalla a la enfermedad. “Hay otras personas que tras haber pasado por la Covid-19 se sienten liberadas, como si tuvieran una especie de salvoconducto al haber quedado inmunizadas y no tener que preocuparse más del tema”, destacó.

Pese a los datos y el criterio de los expertos, los hospitales psiquiátricos no han evidenciado hasta el momento un aumento en la atención de casos de trastornos mentales. 

“Recién se va a ver la repercusión. Hemos atendido solamente emergencias y la afluencia de pacientes se ha mantenido de manera similar a antes de la pandemia. Ahora se van a empezar a ver los resultados porque recién hemos retomado una atención normal en la institución”, señaló la directora del Centro de Rehabilitación y Salud Mental San Juan de Dios, Wayra Kolle.

Por su parte, el médico psiquiatra de emergencias del Hospital de Psiquiatría de la Caja Nacional de Salud, Raúl Gallardo, indicó que los casos de trastornos mentales derivados de la pandemia que han atendido han sido de manera “aislada”.

“Más han sido personas adultas que ya tenían  enfermedad de base y que se ha agudizado durante la pandemia”, resaltó Gallardo.

La ansiedad  tiene síntomas físicos como el sueño inquieto.
Foto: Archivo digital

Herramientas para cuidar la salud mental

La Sociedad Boliviana de Psiquiatría  filial La Paz da recomendaciones para cuidar de la salud mental ante la nueva “normalidad”  que seguirá marcada, entre otras cosas, por el distanciamiento social.

En primer lugar, apuntan a la aceptación de la nueva realidad: “De nada nos va a servir  querer que las cosas fueran como lo eran antes”, afirma la psiquiatra Silvia Pamela Calle.

“A pesar de que las actividades  hayan cambiado, debemos seguir con horarios tanto de alimentación, como de sueño. Con los hijos, tenemos que tratar de mantener rutinas, dado que no van a ir a la escuela un buen tiempo”, agrega.

 Calle recomienda controlar en los niños el acceso a internet, donde están expuestos a  información que podría suponer un riesgo para ellos.

El  psiquiatra Julio Von Vacano extiende este control  a la sociedad: “Es muy importante contar con  información  de fuentes oficiales. Las redes sociales han hecho  daño a la población, que no  la ha analizado y se ha quedado con  miedo”.

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