Duro invierno para gente sin hogar: a la Covid se suma el cierre de albergue

Para las personas en situación de calle en La Paz sólo queda el refugio del coliseo cerrado de Alto Obrajes. Pero debido al aumento de casos de coronavirus está encapsulado desde hace ya dos semanas.
domingo, 19 de julio de 2020 · 00:04

María O. García  / La Paz

El Albergue transitorio edil de la Terminal de Buses que solía cobijar de las bajas temperaturas  a personas en situación de calle no abrirá sus puertas este invierno paceño. El único refugio para esta población es el albergue que se habilitó en abril en las instalaciones del coliseo cerrado de Alto Obrajes, el cual se encuentra encapsulado desde hace dos semanas. 

“No vamos a abrir porque este albergue de la Terminal de Buses básicamente cobijaba y daba abrigo a los migrantes del Norte de Potosí. Esta era la época en la que ellos venían a La Paz a juntar algo de dinero producto de que los niños ya estaban en las vacaciones de invierno. Al no haber movilización interdepartamental ellos no están llegando, por lo que no corresponde que lo abramos”, argumentó la secretaria municipal de Desarrollo Social, Rosmery Acarapi.

En este sentido, la única alternativa para las personas sin hogar en La Paz es el albergue temporal que se encuentra al lado de la piscina olímpica de Alto Obrajes, en la zona Sur de la ciudad. La Gobernación y la Alcaldía de La Paz habilitaron este espacio, que opera desde el 2 de abril, para acoger hasta un máximo de 40 personas en situación de calle o con problemas de consumo de alcohol y drogas mientras dure la situación de emergencia sanitaria que vive el país como consecuencia del coronavirus.

Otras iniciativas solidarias brindan alimento a las personas sin hogar, tal es el caso del Comedor San Calixto. No obstante este  es un invierno muy duro para esta población: a la Covid-19 se suma la falta de   albergues.  

Una mujer  descansa sobre  cartones en una vía.
  Foto: Freddy Barragán / Página Siete

Refugio encapsulado

En la actualidad hay 33 personas albergadas. Según informó Acarapi, ahí reciben toda la asistencia humanitaria que se requiere, la cual comprende alimentación, atención médica y el apoyo de un equipo psicológico, terapéutico y social para que puedan permanecer en el albergue, “ya que algunos han hecho de la calle su hábitat y son propensos a querer salir”.

“Todos ellos mayores de 18 años y menores de 62. Hay tres mujeres y el resto son varones. También tenemos un adulto mayor que ingresó el último día que estaba abierto el albergue porque no teníamos donde llevarlo, ya que los hogares de larga estadía de la Gobernación habían cerrado también sus puertas para proteger a la población del contagio de la Covid-19”, explicó Acarapi.

Debido al exponencial crecimiento de los casos confirmados en La Paz, la Alcaldía tomó la decisión de encapsular el lugar hace dos semanas. De momento nadie sale y nadie entra con el fin de evitar de que el virus ingrese al albergue, una medida que se mantendrá hasta que las estadísticas del Sedes y el Ministerio de Salud sean más alentadoras que las de la actualidad.

Antes del encapsulamiento muchos usuarios salían del albergue durante el día para realizar trabajos coyunturales o temporales y una vez caída la noche regresaban a descansar.

“Pasaban por los protocolos de desinfección y volvían a ingresar. Esa era su rutina. Pero como hemos visto que han empezado a subir los contagios por Covid-19 en el municipio de La Paz, por la seguridad de ellos y la del personal, hemos tomado la decisión de que ya no salgan del espacio salvo que tengan alguna urgencia. Ahí adentro tienen sus rutinas diarias de trabajo, de aseo y de orden. Están organizados por grupos y tienen diferentes tareas al interior”, sostuvo Acarapi.

Bajo un puente  habitan algunas personas en  La Paz.
Foto: Freddy Barragán / Página Siete

Albergues  en El Alto

El pasado 4 de abril, el Multifuncional de La Ceja abrió sus puertas como albergue temporal para las personas de la urbe alteña que se encuentran en situación de calle. Este albergue fue habilitado por el Gobierno Autónomo Municipal de El Alto (GAMEA) ante la emergencia sanitaria y como medida de prevención del Covid-19. Pero además de la enfermedad, los usuarios también se protegen de las bajas temperaturas con las que  acecha el invierno.

“Por supuesto, en esta gestión no se ha esperado hasta invierno para albergar a las personas en situación calle, Se viene trabajando con esta población vulnerable desde abril de esta gestión y se seguirá hasta que la emergencia sanitaria merme un poco”, manifestó la directora de Niñez, Género y Atención Social de la Alcaldía de El Alto, Amida Duk.

Actualmente el albergue acoge a 25 personas (aunque tiene capacidad para 40), junto a las cuales trabajan un equipo multidisciplinario (trabajo social, psicología, educador) y un médico general que se encarga de su atención médica primaria.

“Para evitar el riesgo de contagio de Covid-19 el albergue trabaja bajo las medidas de bioseguridad y cuenta con un espacio de aislamiento para las personas que ingresan durante 14 días”, destacó Duk.

Al Multifuncional de La Ceja se suman otros que también se encuentran abiertos para el acogimiento y rehabilitación de las personas en situación de calle. Algunos de ellos son el albergue y centro de noche Padre Lutz, que actualmente acoge a una decena de jóvenes; o el centro Luz de Cristo, que cobija  a 35 personas entre las que se encuentran jóvenes, mujeres y adultos. 

“El Programa de integración a la sociedad de personas en situación de calle en el Municipio de El Alto también tiene un espacio físico donde funciona el Albergue Transitorio Nocturno, el cual es parte del convenio con el Arzobispado del Alto, destinado a la misma población”, señaló Duk.

Comedor San Calixto duplicó  comensales y precisa solidaridad

Los efectos sociales de la crisis sanitaria por el coronavirus se hacen visibles a las puertas del Comedor Popular San Calixto, donde cientos de personas necesitadas aguardan cada día para recibir una ración gratuita de alimentos. De los 180 comensales que solía recibir normalmente en sus instalaciones, el comedor ha pasado a atender las necesidades de unos 350 durante la pandemia.

“Hemos duplicado nuestra atención y el número de personas crece cada día más”, sostuvo Mery Mendoza, administradora del Comedor Popular San Calixto, obra social de la Compañía de Jesús con más de 30 años de vida.

Antes, el requisito para ingresar al comedor era ser mayor de 65 años. Sin embargo, desde hace unos meses eso cambió y su extensa fila la componen hoy personas de todas las edades  a las cuales se les brinda un desayuno y/o un almuerzo. A los adultos mayores también se les da una ración para su cena. 

“La sorpresa para nosotros ha sido que tenemos también gente de mediana edad: lavanderas, lustrabotas, albañiles, plomeros… que ahora están sin trabajo (…) la cola se nos está agrandando muchísimo”, señaló Mendoza.

Como héroes, cinco personas se organizan de lunes a viernes para que familias enteras tengan un plato de comida en la mesa. Lo hacen a pulmón, rebuscándoselas para estirar al máximo los recursos y engordar la olla con la solidaridad de instituciones y particulares. Pero mientras que la cantidad de comensales aumenta cada día, las provisiones no alcanzan para abastecer a todas las familias.

“A veces nos falta comida y capacidad y algunos se quedan sin nada”, lamentó Mendoza, quien indicó que las mayores necesidades que tienen actualmente son de productos frescos como verduras, hortalizas y frutas.

“Necesitamos cosas frescas como lechugas, tomates, cebollas, papas, yuca, camote, zanahorias y frutas”. También se necesita tiempo voluntario.

Los que quieran apoyar haciendo alguna donación pueden apersonarse directamente al Comedor Popular San Calixto, ubicado en la calle Yanacocha, media cuadra arriba de la Catacora, en la zona Norte. O llamar al teléfono:  228-7432 El horario de atención es de lunes a viernes de 9:00 a 16:00.

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