Eurodiputada: Gobierno preparó el terreno para la escalada de la destrucción de la selva

Delara Burkhardt es una de las eurodiputadas más jóvenes. Está muy al tanto de los incendios en Bolivia.
viernes, 31 de julio de 2020 · 00:22

Alcides Flores / La Paz

Delara Burkhardt es una de las eurodiputadas más jóvenes del  Parlamento Europeo, adonde llegó en 2019, y allí  integra la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria.   Burkhardt, miembro del Partido Socialdemócrata (SPD), también forma parte del intergrupo del Parlamento Europeo sobre Mares, Ríos, Islas y Zonas Costeras, y del Grupo de Trabajo de Conducta Comercial Responsable. 

En su ciudad de origen, Kiel (norte de Alemania), estudió ciencias políticas. Y desde siempre le ha interesado la situación de la Amazonia sudamericana, que también abarca Bolivia.

En el Parlamento Europeo,  el trabajo de Burkhardt incide con frecuencia en la responsabilidad de los países europeos en la deforestación y la conversión de bosques selváticos, sobre todo en la Amazonia. 

Allí impulsa una ley europea sobre la cadena de suministro de productos selváticos, como la soya, la carne, el café, el cacao y otros productos, de tal manera que los países que quieran vender estos productos tienen  que probar que ellos no están relacionados con la destrucción de las selvas tropicales u otros ecosistemas importantes. 

Conoce muy bien la tragedia forestal ocurrida en la Amazonia sudamericana y también en la Chiquitania el pasado año. En Bolivia, al  menos cinco millones de hectáreas de bosques y pastizales fueron destruidos por el fuego entre julio y octubre, mucho más que en años anteriores. 

El caso del incendio de la Chiquitania llegó incluso al Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, que aceptó una demanda de ecocidio en la Amazonia, la Chiquitania y los bosques colindantes, por lo que este Tribunal emitió nueve resoluciones, una de las cuales exige la derogación de las disposiciones legales que favorecieron las quemas y la deforestación en esa región del país. Pese a esas resoluciones, las normas que favorecen el “ecocidio” aún están vigentes.

Una de esas normas cuestionadas es el Decreto Supremo 3973, que fue aprobado el 10 de julio de 2019 por el entonces presidente Evo Morales, que modifica el artículo 5 del decreto 26075 y autoriza el desmonte mediante la quema controlada, o chaqueo, en tierras privadas y comunitarias ubicadas en los departamentos de Beni y Santa Cruz. 

Antes de tal modificación, esa actividad era permitida únicamente en el departamento de  Santa Cruz, y de manera exclusiva para tierras privadas.

Burkhardt, una de las eurodipudadas más jóvenes de esa instancia legislativa, expresa su preocupación por la destrucción de miles de hectáreas de la Amazonia y la Chiquitania, y sobre  cuán implicados están los países de ese continente en esa problemática que se repite año tras año. 

 

¿Qué significa la Amazonia para usted?

Mi ciudad de origen, Kiel, una localidad costera bien en la parte norte de Alemania, se encuentra situada a unos 10.500 kilómetros de la Amazonia boliviana. Aun así mi vida se ve influenciada por la Amazonia. Después de todo, la selva tropical amazónica es una de las selvas tropicales más importantes del planeta para la regulación climática mundial y la protección de la biodiversidad. Con cada kilómetro cuadrado de selva que se destruye en la Amazonia aumenta la probabilidad de un incremento de las temperaturas globales, de un derretimiento de los casquetes polares, de una elevación del nivel del mar y de que mi ciudad de origen, Kiel, sea víctima de inundaciones y marejadas cada vez más intensas. 

Por otra parte, la Amazonia desde luego es también el hábitat de una increíble infinidad de especies de animales y especies vegetales, en su mayoría aún desconocidas, y hogar de comunidades únicas que desde hace siglos viven de la selva, en la selva y conviven con ella. Por ello, también yo en la lejana Alemania tengo un particular interés en proteger la Amazonia.

Entre agosto de 2018 y julio de 2919 la selva amazónica de Brasil sufrió la deforestación de más de 9.700 kilómetros cuadrados. ¿Cuánta participación tienen en esto los países miembro  de la Unión Europea?

La Unión Europea (UE) es una de las mayores importadoras de productos agrícolas como la soya, carne, maíz, aceite de palma, cacao, café o caucho. En parte, para el cultivo de estos productos se arrasa con las selvas tropicales para conseguir espacio para la explotación agrícola. La Comisión Europea estima que, de este modo, un 10% de la devastación global de los bosques son atribuibles a la UE. 

Un nuevo estudio publicado recientemente por la revista científica Science revela que aproximadamente una quinta parte de las exportaciones anuales de soya y de carne de res provenientes de  Brasil a la Unión Europea están directamente relacionadas con la explotación forestal ilegal en la Amazonia. Este estudio demuestra una vez más lo siguiente: Para la producción de forraje y de carne, también para chuletas que irán a parar a las parrillas europeas, se chaquean los bosques tropicales en  Brasil para conseguir nuevas áreas de cultivo y nuevas tierras de pastoreo. La UE importa la destrucción de las selvas tropicales del planeta.  

2019 fue el año en que la Amazonia sufrió el mayor embate de los incendios en los últimos años. ¿Cómo vio usted desde Europa esta tragedia forestal? 

Las imágenes de las selvas tropicales en llamas fueron una llamada de alerta para los  países de la Unión Europea. Abrieron los ojos a las personas acerca de que también nosotros en Europa somos responsables por el estado en que está Amazonia. En aquel entonces, la cobertura informativa se centró en los incendios en el Brasil; sin embargo, nos llegaron también las noticias sobre los incendios en la Chiquitania, Bolivia. 

En ese momento, yo recién había sido elegida para el Parlamento Europeo y pronuncié mi primer discurso en el Parlamento sobre los incendios en la Amazonia y la responsabilidad inherente a Europa. Desde entonces, los debates sobre el estado de los bosques del planeta y las eventuales medidas por parte de la Unión Europea para su protección han ido considerablemente en aumento. 

Entre enero y julio de este año, el Ministerio de Medio Ambiente de Bolivia registró casi 50.000 incendios, un 8,3% más que en similar periodo de 2019, muchos de ellos en la Amazonia boliviana. ¿Qué opina? 

En la primera mitad del año en curso pudimos notar un fuerte incremento de la destrucción del bosque en muchos países. En parte esto, sin duda alguna, también se debe a las medidas contra la pandemia de la Covid-19. La fiscalización por parte del Estado se encuentra, al menos parcialmente, sumamente restringida. 

Actualmente se están desplazando menos efectivos policiales, guardaparques y otros agentes estatales por los bosques. Además, muchos ambientalistas se encuentran inmovilizados, desempeñando trabajos de oficina en su casa. La tala ilegal y la apropiación ilegal de tierras resultan precisamente ahora mucho más fáciles para los delincuentes.

Sin embargo, ya en periodos precedentes hubo tremendos incendios en los bosques de Bolivia. Evidentemente, el gobierno del presidente Evo Morales tuvo alguna participación en ello. Mediante sus leyes de legalización retroactiva de avasallamientos de tierras, de amnistías por talas clandestinas y para autorizar chaqueos al inicio de la estación seca, el Gobierno preparó el terreno para la escalada de la destrucción de la selva boliviana. 

El gobierno de Jair Bolsonaro ha sido acusado de ser complaciente con la deforestación de la Amazonia para fines agroindustriales. El gobierno de Evo Morales en Bolivia también ha sido acusado de apoyar la deforestación indiscriminada para ampliar la frontera agrícola especialmente en Santa Cruz y Beni. ¿Qué opina del rol de estos gobiernos? 

Indiscutiblemente, Bolivia y   Brasil son soberanos en la Amazonia en sus respectivos territorios nacionales. Esta soberanía deberá ser ejercida, sin embargo, de tal modo que beneficie no solamente a las bolivianas y a los bolivianos y a las brasileñas y los brasileños, sino a toda la humanidad.

No obstante, queda demostrado que, por parte del Gobierno boliviano y del Gobierno de Brasil, no existe la voluntad política de poner fin a la destrucción de las selvas tropicales en la Amazonia. Muy al contrario, el ministro de Medio Ambiente del Brasil incluso sacrifica deliberadamente las selvas tropicales a los intereses de la agroindustria. 

La Unión Europea no puede ni debe fiarse de que los actuales gobiernos de Bolivia y de Brasil garantizarán la protección de la Amazonia y que velarán porque la soya y la carne de res se producirán únicamente sin que se destruyan los bosques. Por lo tanto, la UE deberá aprobar normas propias sobre el deber de protección para que las empresas que deseen lanzar tales productos al mercado verifiquen la sostenibilidad de la totalidad de su cadena de suministro.

Usted gestiona una ley europea sobre la cadena de suministro de productos provenientes de las selvas como la Amazonia. ¿Qué le ha motivado a impulsar esa ley? 

El reconocer que los hábitos de consumo nuestros en Europa en un mundo globalizado repercuten en el estado ambiental, las condiciones de vida de personas y la protección de los derechos humanos en otras partes del planeta me llevaron a comprometerme con una ley europea de cadenas de distribución. Nuestra responsabilidad no termina en las fronteras de Europa y, en calidad de legisladores, podemos adoptar medidas para estar a la altura de nuestras responsabilidades.

¿Es posible que la Unión Europea pueda coadyuvar para que aminore este daño ambiental de la Amazonia sudamericana? 

La Unión Europea tiene varios instrumentos a disposición para brindar una contribución a la reducción de la destrucción de la Amazonia. Por una parte, la Unión Europea, por medio de su cooperación al desarrollo, puede facilitar la creación de organismos efectivos para la protección de bosques o brindar apoyo en la difusión de conocimientos y tecnología para una agricultura sostenible en los Estados de la Amazonia. 

La Unión Europea también puede obrar en pro de una mayor sostenibilidad en la Amazonia mediante sus políticas comerciales. En el tratado de libre comercio que se está negociando actualmente entre la Unión Europea  y los Estados del Mercosur, por ejemplo, debería existir un capítulo vinculante sobre la sostenibilidad que conduzca a una suspensión parcial  de las normas de libre comercio cuando un Estado signatario no cumpla las normas ambientales acordadas con anterioridad. 

Lamentablemente, este capítulo sobre la sostenibilidad de momento no es más que una simple declaración de intenciones no vinculante del punto de vista legal. Adicionalmente –y para ello me encuentro elaborando una propuesta legislativa– la Unión Europea requiere  una ley sobre cadenas de suministro para mercancías de riesgo para los bosques. Esta ley deberá obligar a los importadores a garantizar que sus productos agropecuarios no provengan de antiguas superficies forestales o que el cultivo o la producción de estos productos no esté  basado  en apropiación ilegal de tierras o violaciones de los derechos humanos.

Las y los consumidores en la Unión Europea deben poder confiar en que no estén adquiriendo involuntariamente carne, café o chocolate que hayan contribuido a la destrucción de selvas tropicales o a la violación de derechos humanos.

HOJA DE VIDA

  • Alemana  Nació el 3 de noviembre de  1992 en Kiel, Alemania. 
  • Estudios  Es licenciada en economía (Universidad de Hamburgo), miembro del Partido Socialdemócrata de Alemania. 
  • Eurodiputada  Desde el julio de  2019 es diputada del Parlamento Europeo. 
     

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