Recuperado requiere examen de anticuerpos para evitar recaídas

Según los especialistas, con este estudio se determina si el paciente desarrolló anticuerpos. En Inlasa, el precio es de 150 bolivianos y en un privado hasta 800.
sábado, 26 de septiembre de 2020 · 01:18

Verónica Zapana S.  / La Paz

Algunos pacientes que se recuperaron de la Covid-19 consideran que al pasar la enfermedad ya no tendrían que preocuparse más porque generaron inmunidad ante el virus, pero no es así, según los especialistas. De acuerdo con los expertos, muchas personas no logran producir anticuerpos por diferentes factores y por eso es vital que se sometan a una prueba cualitativa. Este estudio identifica  si se desarrolló inmunidad. En caso de que el paciente no desarrolló anticuerpos, debe mantener todos los cuidados para evitar una recaída.

Para este estudio, los pacientes recuperados tienen dos opciones: la prueba Elisa o el examen de quimioluminiscencia (Clia). Ambos análisis identifican la cantidad de anticuerpos que generó el virus dentro del organismo. Los costos de los estudios oscilan entre los 300 y 800 bolivianos. 

“Es muy importante hacerse la prueba que mida los niveles de anticuerpos del coronavirus en una persona”, dijo a Página Siete el presidente del Comité Científico de la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva, Patricio Gutiérrez. El especialista explicó que  esta prueba se hace mediante dos técnicas: la de quimioluminiscencia y la Elisa. “Así una persona podrá conocer su realidad y se protegerá para evitar una reinfección o una recaída”, dijo.

El director del Instituto Nacional de Laboratorios de Salud (Inlasa), Cristian Trigoso, explicó a Página Siete que ambas pruebas ayudan a identificar cómo está la respuesta inmunitaria de una persona frente a la Covid-19, es decir si están protegidos contra la enfermedad, aseguró.

¿Cómo  y cuándo una persona se puede hacer  pruebas? Trigoso indicó que ambas técnicas se realizan a través de una muestra de sangre y se pueden hacer luego  de la primera prueba PCR negativo. Explicó que las pruebas identifican dos tipos de anticuerpos. Los primeros se llaman  Inmunoglobulina M (IGM) y los segundos se denominan  Inmunoglobulinas G (IGG). En estas pruebas cualitativas se detallan la cantidad de anticuerpos de tipo IGM o IGG.

 “Si un organismo posee IGM, significa que está cursando activamente por la enfermedad y de hecho ese cuerpo está comenzando a organizar los anticuerpos, por eso aparecen éstos. Y cuando éstos comienzan a disminuir, empiezan a aparecer los IGG,  lo que significa que se está generando anticuerpos de protección”, explicó Trigoso.

En caso de que los anticuerpos sean bajos, los médicos deben indicar a los pacientes qué consumir para que subir los anticuerpos.

De acuerdo con los estudios que se realizaron,  “por ahora la protección serviría más o menos un promedio de tres meses”, dijo el especialista. “Aún no sabemos si protegen más tiempo”.

Trigoso explicó que las pruebas indican también cuantitativamente qué tan alta es la respuesta a esta enfermedad. Para este trabajo se hace una medición dependiendo del método que se use y la línea de reactivos que se utilicen, por lo que la medición será por encima de un umbral. “Supongamos que un umbral sea 0.7. Si todas las pruebas cuantitativamente están por arriba de ese umbral, automáticamente son positivas y ya muestran la cantidad de anticuerpos que generó para IGG, es decir que (la  persona) ya está protegida. Cuánto más alto sea, la protección será mayor”, agregó.

Con este resultado, se podrá identificar a las  personas recuperadas que tienen un potencial para donar plasma hiperinmune y se podrá detectar a las que no se podrán enfermar con el virus en los próximos tres meses.

El  jefe de epidemiología del Hospital del Tórax, José Zambrana, explicó que si la persona no genera anticuerpos -“que es lo que generalmente está ocurriendo en el país”- es proclive a volver a contraer la enfermedad. El especialista argumentó que en Bolivia, el 60% de la población infectada no está generando inmunidad.

 

 Trigoso explicó que aún no se sabe la seroprevalencia  del virus en Bolivia e indicó que por eso urge ese estudio, además  el Estado se debería encargar de aplicar la prueba. “Si los resultados indican que el 60% de la población ya tiene IGG, significaría que si hay una reinfección o un nuevo brote, ya no encontrará al país indefenso porque seis de cada 10 estarán protegidos. En cambio, si ese estudio indica que sólo el 8% ha generado inmunidad y eventualmente se presenta nuevamente el virus, Bolivia estará expuesta al virus como si fuese la primera vez, lo que significaría ajustar más nuestros métodos de estudio, preparar los hospitales, los médicos y los laboratorios, entre otros”, explicó.

El especialista Gutiérrez sugirió que el Estado se haga cargo de las pruebas. En el sector privado, el costo oscila entre 300 y 800 bolivianos. El sector público no da el servicio de forma gratuita. “Sólo la seguridad social está aplicando la prueba”, dijo.

 

Pruebas en  Inlasa

  •  Atención  El director del Inlasa explicó que en este laboratorio ya se realiza la prueba Elisa. Aclaró que para acceder a este estudio  la persona debe contar con una solicitud del médico. El costo es de no más de 150 bolivianos.
  •  Planes  “De acuerdo con las directrices que marque epidemiología”, el director de Inlasa anunció que comenzarán a realizar  más pruebas de anticuerpos en el laboratorio de inmunología y se reducirían las pruebas PCR, que se hacen en virología.
  • Salud En el país, muchos ciudadanos no generan inmunidad porque no consumen alimentos nutritivos, como las frutas y verduras.

 

 


   

Más de