Clavijo: 25 días para resolver 7 años de incongruencias periciales

El caso fue cerrado sin registros fotográficos, con dos estudios genéticos que no coincidían, un examen dental dudoso y un cuerpo difícil de reconocer.
domingo, 27 de septiembre de 2020 · 00:28

Leny Chuquimia /  La Paz

 En 25 días, la exhumación del supuesto cuerpo de Jorge Clavijo -feminicida de la periodista Hanalí Huaycho- deberá resolver siete años de dudas, por  un caso que fue cerrado sin registros fotográficos, con dos exámenes genéticos contradictorios, un examen dental cuestionado y un cadáver que cuando fue encontrado era irreconocible.

“Y ahora  ¿qué va pasar si no es él? Estamos susceptibles... sólo quiero que se dé con el asesino de mi hija... ¡Quiero justicia para ella!”, sostiene Martha Hannover, madre de Hanalí Huaycho.

El fiscal general del Estado, Juan Lanchipa, señaló que  el cadáver exhumado el viernes, de la tumba que llevaba el nombre de Clavijo, se encuentra en   fase esqueletización  y descomposición. Indicó que  por ello se estima que los resultados para determinar si se trata del cuerpo del  feminicida  serán emitidos  en unos 25 días.

   “Hasta el momento la hipótesis conceptual y elemental es que no se trata del cuerpo de Clavijo. De comprobarlo,  tendrá que haber un cuestionamiento serio  al Estado y la intromisión política en la justicia”, dijo el abogado de la familia de la  víctima, Eduardo León. 
 

Sin rostro ni identidad 

La Asunta,   los Yungas, 4 de marzo de 2013. Un grupo de hombres se arremolina al borde de un barranco. Una cruz improvisada  lleva dos fotografías arrancadas de unos panfletos policiales con la leyenda  “Se busca”. 

 Frente a  la cruz, un hombre se arrodilla y declara el lugar “santo”, mientras  un cuerpo seco y “casi momificado” reposa en una roca. Entre rezos,  el grupo de policías que  descolgó  el cadáver de una rama, que apenas supera el metro de alto, se alista para  el traslado de los restos. 

El   cuerpo, que parece guiar una procesión,  no tiene un rostro. Lleva un casco de motociclista que exhibe dos cuencas   vacías y oscuras  en un cráneo casi limpio de piel. Como en un grito silencioso, las mandíbulas dejan ver la falta de varios dientes.

No hay rasgo en ese cadáver  que se parezca al hombre de las fotografías que se exhiben en la cruz. Pero sus custodios, sin más  pruebas que algunas pertenencias,  aseguran que es el cadáver del teniente  Jorge Clavijo, el asesino de  Hanalí Huaycho.

“En los dictámenes y exámenes periciales realizados en 2013 se han encontrado inconsistencias y situaciones que no corresponden y que han generado dudas sobre en la identidad del cadáver.  Es por eso se que se vuelve a hacer las pericias correspondientes”, afirma, siete años     después, el fiscal departamental de La Paz, Marco Antonio Cossío.

El 11 de  febrero de   2013, la periodista Hanalí Huaycho murió a manos de su pareja, el teniente Jorge Clavijo Ovando, quien le asestó 15 puñaladas y luego huyó. Quedaron como testigos su hijo y su madre, que también fue herida. Después de días de búsqueda, se informó que el asesino se había suicidado. El cuerpo  fue encontrado 22 días después del crimen.

   “No hay  registro de imágenes que respalden la autopsia y el protocolo seguido. A nosotros  nos impidieron participar. Esa fue la primera irregularidad, el cuerpo no correspondía a la data de la muerte”, afirma León.

  De inmediato se presentaron pericias dactilares y dentales y  ambas fueron observadas por la falta de forenses especializados para su realización.

 “El estudio no se establece  la falta de varias piezas dentales que a esa edad es difícil  no tenerlas. Además el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) no cuenta con peritos especializados en el área de odontología, por lo que no se comprende cómo esa institución efectuó el informe. Esas y otras inconsistencias han dado lugar a  un informe que reabre esta investigación”, asegura Lanchipa.

Pese a las falencias de esos primeros estudios, el entonces ministro   Carlos Romero  los completó  con  dos perfiles genéticos realizados por el IDIF y el Instituto de Investigaciones Técnico Científico de la Universidad Policial (IITCUP). Con ellos afirmó que el cuerpo era de Clavijo y dio el caso por cerrado.  

“Pero ambos informes tienen serias contradicciones y errores  que establecen que no se apegaron al protocolo”, asevera León.

Una comparación de los códigos específicos de los marcadores de ADN, a los que Página Siete tuvo acceso, señalan que -por ejemplo-  en el dictamen del IITCUP el código de una de las uñas es  9-13, mientras que en el del IDIF la numeración es  9-9.


El hallazgo  del cadáver en los Yungas en 2013.
Foto:FELCC

“Aunque las muestras sean distintas y se hayan tomado del mismo cuerpo, en cualquier laboratorio, ya sea en Bolivia o en  otro país, el perfil genético debe ser el mismo”, señala un informe de 2014 de la especialista en auditoría médica Heidi Arteaga. 

Solo en los marcadores  autosomicos  hay ocho de estas diferencias entre ambos peritajes. Otras dos son advertidas  en los marcadores de cromosomas.  

 “Queremos que se ponga en evidencia que ambos dictámenes deben ser sometidos a una pericia que diga cuál  de los dos fue contaminado”, dice León.

En 2013, cuando el cuerpo llegó a la morgue, los familiares de Huaycho y Clavijo fueron a identificarlo. La madre de la periodista verificó la ropa pero afirmó que el cuerpo era irreconocible. 

La familia de Clavijo  afirmó que pese al estado del cuerpo se reconocieron unas marcas  quirúrgica  en una de las piernas. Sin embargo, no hay registro de ello. 
 

    En el abandono, una tumba sin nombre ni flores 

En el Cementerio Celestial, donde hasta el viernes pasado reposaban los presuntos restos de Jorge Clavijo,  muy pocos conocen la ubicación de su tumba y  quienes lo hacen afirman que nunca recibe visitas. El sitio, al borde de una plataforma que deja ver los edificios de la zona Sur, acoge  decenas de restos mortuorios. Una piedra marca el lugar del entierro, no hay lápida con  un nombre o  flores.  

  “Su familia no estuvo en la exhumación, sólo estaban sus representantes legales. Por lo que tenemos entendido  la familia de Clavijo se ha mostrado reticente a participar y colaborar con las investigaciones. Ni si quiera  han dado el nombre del odontólogo de la familia. Han buscado no inmiscuirse. La tumba era una simple piedra”, afirmó el jurista Eduardo León.

Semanas después  de su entierro, en 2013, desde Perú llegó una nota de prensa que indicaba que el  teniente de la Policía había ingresado al país vecino por Desaguadero. Meses más tarde, en los pasillos de la Fiscalía se afirmaba que el asesino de Huaycho  había huido rumbo a Italia. No faltó algún conocido suyo que dijo que lo vio en Argentina, en  Chile   o incluso dentro del país.  Pero hasta el momento no han pasado de versiones que presumen que aun esta con vida. 
 

Arrancan pruebas con 12 especialistas

 El viernes pasado, un equipo multidisciplinario procedió a la exhumación del presunto  cadáver de Jorge Clavijo en presencia de  fiscales y los abogados de la víctima. Los restos fueron puestos en una bolsa forense y trasladados en un camión a la morgue del IDIF  bajo cadena de custodia. 

“Ahora viene el trabajo de tanatología, tenemos que separar la parte de los tegumentos del hueso y empezar el estudio de las lesiones que pudiese tener el cadáver. Luego viene el estudio de antropología forense para determinar la talla, el biotipo, el sexo y si tiene algunas lesiones”, indicó el  director nacional del IDIF, Andrés Flores. 


La exhumación  fue pública para evitar suceptibilidades.
Foto:Freddy Barragán / Página Siete

Explicó que luego se procederá al  estudio de odontología forense para contraponerlo  al examen hecho en 2013. Primero se realizará una tomografía de todo el cráneo, del maxilar superior e inferior y se harán moldes dentales. 

Luego, un equipo especializado procederá  a la toma de pruebas idóneas para hacer la comparación genética con la muestra del hijo de Hanalí Huaycho.  Este trabajo generará un perfil genético de huesos y se estima que los resultados se conozcan en unos  25 días.

 “Se pretende dar tiempo a los especialistas para que contrasten la información con la del 2013  con el expediente clínico de Jorge Clavijo para analizar y comparar  los antecedentes quirúrgicasos con los restos óseos” dijo Flores.

El fiscal general del Estado, Juan Lanchipa Ponce, sostuvo que “se trata de una actuación transparente que será de acceso público”.

Con 15  puñaladas
El 11 de febrero del 2013, la periodista Hanalí Huaycho fue apuñalada por el teniente Jorge Clavijo en presencia de su hijo de cinco años. El asesino   huyó con rumbo desconocido.

26/02 Se halló un motorizado sin placa que fue incendiado y embarrancado a 80 metros de profundidad en el río Tamampaya, en el municipio de La Asunta. Se presume que era el  auto de Huaycho.

27/02 La  boletera de una empresa de transporte dijo que -tres días antes, en Caranavi- vendió dos pasajes  a un hombre con las características físicas de Clavijo. Presumiblemente se trasladó de esa localidad rumbo a Yolosita.

04/03 Se detuvo al cabo Víctor Foronda, acusado de encubrir a Clavijo. Admitió que se comunicó con él el 12 y 18 de febrero. Le pidió que encienda velas por él.

04/03 Se halló un cuerpo “casi momificado”, colgado en cercanías del río Tamampaya de  los Yungas. Antes de hacer los análisis, la Policía  afirmó que era el cadáver de Clavijo.

06/03 Los familiares del asesino aseguraron que el cuerpo era de Clavijo y pidieron su entrega para sepultarlo. Dos días después, el abogado de la víctima denunció la  desaparición de las pruebas recolectadas en la escena del crimen.

11/03El entonces ministro Romero aseguró que los estudios  de ADN  determinaron que el cadáver correspondía  a Clavijo. Nueve meses después se detuvo a dos familiares por encubrimiento.

 

 


   

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