Patujú, bandera de las marchas indígenas, busca oficialización

Este emblema del oriente boliviano es reconocido mediante ley en los departamentos de Santa Cruz, Beni y La Paz. Dirigentes aseguran que los representa.
lunes, 11 de octubre de 2021 · 05:00

Marcelo Campos / Santa Cruz

Un lienzo blanco con una flor del patujú en el centro -con sus característicos colores rojo, amarillo y verde-  se convirtió  en el emblema de los pueblos indígenas de tierras bajas de Bolivia desde que se visibilizó en las marchas indígenas. Sin embargo, no tiene reconocimiento oficial como la wiphala. Expertos señalan que  una ley podría terminar con la polémica que rodea al símbolo.

La Constitución Política del Estado solo reconoce a la flor del patujú  como símbolo nacional, al igual que la kantuta, y no así como una bandera. Representantes indígenas de tierras bajas  aseguran que precisan un símbolo que los represente.

La flor de patujú es reconocida, no así la bandera.
Foto: APG

La bandera del patujú tuvo visibilidad nacional en 2011 durante la VIII Marcha Indígena por la Defensa del Tipnis, que buscaba detener la construcción de la carretera que cruzaría el corazón de este parque nacional. Algunos dirigentes indígenas, sin embargo,  señalan que la bandera ya existía muchos años antes, pero su uso era muy limitado.

Reconocimientos regionales

Después de esa movilización, en junio de 2013 la bandera del patujú fue reconocida por la Asamblea Departamental de Santa Cruz como emblema, por lo que se estableció que debía flamear junto a los otros símbolos en los actos oficiales. Asimismo, en abril de 2014 la Asamblea Departamental del Beni  instauró el 15 de agosto como día de la bandera del patujú, en conmemoración del inicio de la VIII Marcha Indígena.

En noviembre de 2018, la Asamblea Departamental de La Paz promulgó una variante de la bandera del patujú, esta vez con una delgada línea verde en los bordes del lienzo, que representa a los pueblos de tierras bajas de aquel departamento. En aquella oportunidad, el asambleísta Celin Adalid Quenevo afirmó que la primera vez que los indígenas del norte paceño enarbolaron la flor del patujú fue en la histórica marcha indígena de 1990.

La columna de la X Marcha Indígena enarbola la bandera de las tierras bajas.
Foto: APG

Durante el  gobierno transitorio se enarboló la bandera del patujú en los actos oficiales, junto a la wiphala y a la tricolor nacional. Pero durante la actual administración de Luis Arce se la dejó de utilizar, aunque se la incorpora como flor en la banda presidencial.

Después de  la polémica por la iza de la wiphala en la plaza 24 de Septiembre en el aniversario de Santa Cruz, dos jóvenes cruceños intentaron izar la bandera del patujú en la plaza Murillo de La Paz, pero fueron impedidos por los efectivos policiales presentes en kilómetro cero de la sede de Gobierno.

Norma para su oficialización

La semana pasada un grupo de asambleístas del Movimiento Al Socialismo (MAS) anunció un proyecto de ley para que la bandera de  la flor del patujú sea reconocida como símbolo nacional al igual que la wiphala.

La diputada del MAS  Daysi Choque  indicó que el proyecto  busca contribuir a la unidad e inclusión de todos los pueblos indígenas del país y que los símbolos no sean utilizados por “terratenientes y latifundistas”.

“Vamos a trabajar en este proyecto de ley para que las dos banderas, en símbolo de unidad, de integridad de nuestros pueblos indígenas de toda Bolivia, puedan flamear a partir de la promulgación de esta ley”, argumentó la asambleísta cruceña.

El origen rebelde

Adolfo Chávez Beyuma, expresidente la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob) comentó que propusieron una bandera que represente a los pueblos de tierras bajas en la Asamblea Constituyente de 2006  sin mayores resultados.

Luego, cuando se entregaron los títulos ejecutoriales del Tipnis en 2009 -relató- comenzaron a pintar la bandera del patujú en la sede de la Central de Pueblos Indígenas del Beni (CPIB). La bandera se convirtió en símbolo de  la Marcha en Defensa del Tipnis y  su uso se masificó después de la represión en Chaparina.  El 24 de septiembre de 2012  el  símbolo desfila por las calles cruceñas.

“Nos apropiamos como bandera del patujú en el seno mismo de la VIII Marcha. Hubo varias ideas aisladas, pero no prosperaron, en cambio en la columna de la marcha  dio a conocer la bandera del patujú. Para el mundo indígena esa es nuestra bandera, es nuestra autodeterminación, por más que otros se molesten y digan que es solamente una flor,  nosotros la hemos adoptado como nuestra bandera”, manifestó Chávez.

El dirigente explica que con una ley corta se puede colocar a la bandera del patujú a la par de la wiphala, como símbolo representativo de los pueblos de tierras bajas y así se evitaría la innecesaria polémica en torno a su uso o no uso. Recalca que respetan la wiphala como emblema de los pueblos de tierras altas, pero considera que ellos quieren su propia bandera

“El que quiera sentirse representado por la bandera del patujú, que la adopte como tal, yo respeto mucho la wiphala, pero en mi mundo indígena no me representa”, resaltó el dirigente.

Uso político  de las banderas

Por su parte, el investigador y sociólogo Juan Pablo Marca indicó que no es necesaria una reforma constitucional para elevar a rango de bandera nacional a la flor del patujú, sino que con una ley desde el Ejecutivo o Legislativo, aprobada en la Asamblea Plurinacional o incluso desde una iniciativa ciudadana, se puede lograrlo. 

“Sería ideal que se reconozca en términos normativos su uso, no solo como símbolo, sino como bandera nacional. Sin embargo, el terminar con el regionalismo y la discriminación entre cambas y collas, creo que no pasa porque se reconozca todas las banderas habidas y por haber, sino por la madurez de nuestra sociedad, en cuanto a la tolerancia y el respeto al otro, tanto en el oriente como en el occidente del país”, sostuvo Marca.

Resaltó que tanto la wiphala como la bandera del patujú están siendo utilizadas con fines político partidarios tanto desde el Gobierno y el MAS como  desde la Gobernación de Santa Cruz y el Comité  Pro Santa Cruz. Cuestiono la instrumentalización del símbolo.

“Ambos actores políticos utilizan el contenido cultural de dichas banderas de una manera folklórica  para la disputa política partidaria y las llevan al terreno de la polarización política, que les convienen. En ese contexto, para unos  la wiphala representa la invasión de los collas, el centralismo, el andinocentrismo y además sería una bandera del MAS;  mientras que para otros  la bandera del patujú representa a los oligarcas y racistas del comité y Creemos”, finalizó el investigador.

La bandera “de imposición”

En tanto, el historiador Nino Gandarilla Guardia  comentó que la wiphala es una bandera de imposición para  el oriente boliviano, por ello señala que los pueblos indígenas de tierras bajas decidieron crear su propio símbolo que los represente y aglutine en un solo bloque. Coincide con  que se debe realizar una ley para que la bandera del patujú sea reconocida como  nacional.

“Este símbolo (la bandera del patujú) sí nace de los indígenas a diferencia del símbolo andino, los indígenas se lo imaginan porque la flor nace en la propia tierra, de la naturaleza del oriente boliviano. Es una bandera de unidad reconocida al igual que la tricolor, caso contrario con la wiphala”, sostuvo Gandarilla.

El especialista también criticó  que si bien durante el gobierno transitorio  de Jeanine Añez  se utilizó la bandera del patujú en los actos oficiales, no se hizo una reglamentación para que sea elevada a rango de bandera nacional, “que le corresponde”. Comentó que él incluso se ofreció para redactar un proyecto de ley para ese fin, pero su solicitud no tuvo eco entre las autoridades de aquel momento.

“Toda bandera es una invención  aceptada” 
Anuncian ley que reconozca a la bandera del patujú.
Foto: APG 
El investigador  Nigel Caspa recalca que toda bandera es la invención de un grupo de personas que la avalan en determinado momento. “Todas las sociedades modernas tienen conflictos con sus símbolos, porque es muy difícil que un solo elemento lo represente todo”, dijo.
Consultado por Página Siete recientemente, Caspa recalcó que la vigencia de una bandera está determinada por la sociedad. Una sociedad dividida tendrá en consecuencia símbolos que representen a cada sector.
De acuerdo a Carlos Mesa y Teresa Gisbert en la obra Historia de Bolivia, la bandera boliviana pasó por tres transformaciones para llegar a la actual tricolor. La administración de Simón Bolívar estableció el 17 de agosto de 1825 la primera bandera nacional, que era bicolor en tres franjas verticales, dos laterales de color verde y la principal al centro color punzó (rojo), donde se colocaron cinco óvalos formados por ramas de olivo y laurel, además de cinco estrellas doradas que representaban a los cinco departamentos con los que se formó la República.
Luego el 25 de julio de 1826 en el Gobierno de Sucre, se aprobó una ley que modificaba esa bandera.
El 5 de abril de 1831 en el gobierno de  Santa Cruz se juró lealtad a la bandera que tenía tres franjas horizontales, la superior amarilla, la central roja  y la inferior verde. Y finalmente el 5 de noviembre de 1851 en el Gobierno de Belzu, se aprobó una ley que estableció los colores definitivos: rojo, amarillo y verde.
 
El investigador  Nigel Caspa recalca que toda bandera es la invención de un grupo de personas que la avalan en determinado momento. “Todas las sociedades modernas tienen conflictos con sus símbolos, porque es muy difícil que un solo elemento lo represente todo”, dijo.
Consultado por Página Siete recientemente, Caspa recalcó que la vigencia de una bandera está determinada por la sociedad. Una sociedad dividida tendrá en consecuencia símbolos que representen a cada sector.
De acuerdo a Carlos Mesa y Teresa Gisbert en la obra Historia de Bolivia, la bandera boliviana pasó por tres transformaciones para llegar a la actual tricolor. La administración de Simón Bolívar estableció el 17 de agosto de 1825 la primera bandera nacional, que era bicolor en tres franjas verticales, dos laterales de color verde y la principal al centro color punzó (rojo), donde se colocaron cinco óvalos formados por ramas de olivo y laurel, además de cinco estrellas doradas que representaban a los cinco departamentos con los que se formó la República.
Luego el 25 de julio de 1826 en el Gobierno de Sucre, se aprobó una ley que modificaba esa bandera.
El 5 de abril de 1831 en el gobierno de  Santa Cruz se juró lealtad a la bandera que tenía tres franjas horizontales, la superior amarilla, la central roja  y la inferior verde. Y finalmente el 5 de noviembre de 1851 en el Gobierno de Belzu, se aprobó una ley que estableció los colores definitivos: rojo, amarillo y verde.

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