Avestruces alteñas vencen al frío y hallan un hogar a 4.000 metros

Las enormes aves viven en la Estación de Kallutaca de la UPEA. El reto de los veterinarios es lograr que se reproduzcan para comprobar su adaptación total .
sábado, 16 de octubre de 2021 · 17:56

Erika Segales / El Alto

A más de 4.000 metros de altitud y en el frío clima de El Alto, un grupo de seis avestruces desafía la creencia de que estas enormes aves corredoras solo pueden vivir  en climas cálidos. Desde hace seis años habitan en la Estación Experimental de Kallutaca, de la carrera de medicina veterinaria de la Universidad Pública de El Alto (UPEA). El reto es lograr su reproducción en el altiplano.

“Este proyecto nace con un fin, nosotros tenemos el objetivo de adaptar  diferentes especies a esta temperatura (de El Alto) y se ha logrado con los avestruces. Hace seis años trajimos estas aves desde Santa Cruz. Entonces  eran polluelos, ahora ya están poniendo huevos y el próximo reto es lograr la incubación de los huevos”, comenta Efraín Berdeja, director de la carrera de medina veterinaria de la UPEA.

El alimento  balanceado es una  clave para su adaptación.
 Foto: Víctor Gutiérrez / Página Siete

La Estación Experimental de Kallutaca se encuentra a unos 30 minutos de viaje desde la sede central de la UPEA, en la zona Villa Esperanza. El criadero de los avestruces está en un espacio enmallado de aproximadamente un cuarto de hectárea.

Los técnicos que se encargan de su cuidado cuentan que los avestruces (Struthio camelus) llegaron al lugar cuando medían aproximadamente 50 centímetros, en 2015, ahora  superan los dos metros de altura y pesan más de cien kilos.

“A los avestruces los conocí desde que ingresé a la universidad, están cerca de cinco años. Llegaron bebés, ahora están poniendo huevos y estamos tratando de hacerles empollar. Esta es una experiencia muy interesante. Yo habló con ellos, los vamos adiestrando, ya son domésticos, entienden todo. Despiertan interés de todas las personas que vienen ”, indica Juan Carlos Aliaga, uno de los encargados de cuidar a las aves.

Cada ejemplar  supera los dos metros y pesa cien kilos.
  Foto: Víctor Gutiérrez / Página Siete

Una de las claves para lograr la supervivencia de los avestruces en el altiplano es la alimentación. Por día cada ejemplar consume un kilo de alimento balanceado compuesto por afrecho, sorgo, maíz y soya; medio kilo en la mañana y medio kilo en la tarde.

“También se alimentan de cascaras de verduras y de hortalizas, aunque su alimento preferido es la alfalfa”, explica el técnico veterinario.

Los avestruces alcanzaron la edad adulta dos años después de haber llegado al centro de Kallutaca. En 2019  la carrera de medicina veterinaria celebró que una hembra pusiera el primer huevo gigante en el altiplano. “Fue una alegría”, recuerda Aliaga.

En su hábitat natural, al año una avestruz llega a poner al menos 36 huevos de un kilo cada uno. Cada huevo equivale a   una docena de huevos de gallina.

El reto que  ahora  tienen los profesionales de la UPEA es lograr la incubación de los huevos, algo que quedó truncado hace un tiempo debido a la inestabilidad de la energía eléctrica en el lugar.

Técnicos  de la UPEA encargados del criadero de avestruces.
Foto: Víctor Gutiérrez / Página Siete

“Queremos que haya polluelos, veremos cómo nos va. Antes hicimos una incubadora artesanal, pero no teníamos  corriente continua, recién hemos inaugurado el sistema trifásico, antes el sistema de energía era monófasico y la corriente se perdía, volvía, era inestable, y eso nos ha perjudicado de gran manera. Pero ahora vamos a retomar  la incubación”, dice entusiasmado Wilson Ponce, otro de los técnicos encargados de la crianza de los avestruces.

Explicó que la incubación tardara aproximadamente 40 días e indicó que para ello volverán a construir la incubadora con plastoformo, un calefón y ventiladores que permitan mantener una temperatura de 35 grados.

El director de la carrera de medicina veterinaria de la UPEA subraya que si se consigue la incubación de los huevos de avestruces se abriría una oportunidad importante de desarrollo para Kallutaca, El Alto y el departamento paceño.

“De los avestruces se puede aprovechar todo, su carne es magra, baja en grasas, sus huevos también tienen menos colesterol que los huevos de gallina y como su cuerpo tiene plumones, que son plumas pequeñas y finas, se pueden hacer prendas con eso”, remarcó Berdeja.

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