Historia de la wiphala, una bandera de resistencia que se convirtió en símbolo patrio del poder

Dirigentes de Eterazama ingresaron a una vivienda privada y expulsaron a sus habitantes sin respaldo legal. Tomaron posesión del predio y construyeron su sede sindical.
domingo, 3 de octubre de 2021 · 05:00

Leny Chuqumia / La Paz

Desde su origen en los movimientos indianistas y kataristas hasta la fecha, la wiphala pasó de ser una representación de  resistencia y transformación a ser  un símbolo patrio del poder estatal.  Para los historiadores, se está  llegando a un punto en el que el emblema entra en  contradicción y crea tensión.

El debate sobre el origen de la wiphala -y  lo que  representa- volvió al país  tras el impasse que ocasionó la iza del emblema en los actos protocolares del 24 de septiembre en Santa Cruz. Al momento cursa una denuncia por racismo y discriminación contra el gobernador Fernando Camacho por esos hechos.

“Entre  1970 y 2000 este símbolo fue muy eficiente,  se lo resignificó y reinterpretó, pero nunca se le cambió su sentido de resistencia. Con la aparición de nuevos actores políticos que   tienen el poder, como el MAS, la wiphala pasó a ser  legítima constitucionalmente (al ser convertida en símbolo patrio) y entró en un conflicto. Ahora el símbolo de resistencia es a la vez una representación del poder. Al menos, para mí, esto genera una tensión  difícil de resolver”, manifiesta el historiador Nigel Caspa.

La historiadora Sayuri Loza recuerda  que hubo varios partidos políticos que usaron la bandera, pero que fue el MAS el que  la capitalizó generando el rechazo  de muchos. “Si la wiphala es un símbolo de resistencia a la imposición no le puedes  quitar su significado al  imponerla a otros”, cuestiona.

En una de sus últimas entrevistas con El Bunker, el rediseñador de la wiphala, Inka Wascar Chukihuanca  (Germán Choquehuanca), afirmó que  al convertirla en un símbolo patrio la redujeron a un solo país y Estado, cuando representaba la lucha por   la transformación en favor de los pueblos del Tawantinsuyo.

El  origen de  la wiphala

Caspa define que toda bandera es una invención que un grupo de personas avalan en un   momento determinado. Explica que todas las sociedades modernas tienen conflictos con sus símbolos porque es muy difícil que un solo elemento lo represente todo.

“Ciertos contextos de tensión política pueden hacer escalar este conflicto entre símbolos y esto nos tiene que preocupar,  y por eso hay que hablar sobre el problema antes de que pase algo grave”, sostiene.

Indica que  la historia de la wiphala es un asunto demasiado delicado pero que vale la pena analizar. Advierte que el problema está en que el símbolo    no tiene un  momento constitutivo. “Se puede decir que no tiene un acta de nacimiento o un documento legal que especifique  día, mes y año de su creación. Pero, en mi lectura, hay al menos cinco puntos de referencias históricas  para hablar de los orígenes de esta bandera”, aclara.

La primera referencia es la más cercana en el tiempo y en la que nace la wiphala que conocemos en la actualidad. Data de  la década de los años 70, cuando hubo un proceso legítimo de resignificación realizado por  Chukihuanca y una generación de jóvenes indianistas con perfiles políticos.

El indianista Pedro Portugal relata que fue en un congreso de 1978 cuando Constantino Lima presentó, por primera vez, a la  wiphala como símbolo político,  en la fundación del Movimiento Indio Túpac Katari (Mitka).

La segunda referencia de Caspa se remite a la  evidencia de una bandera ajedrezada  utilizada en el Primer Congreso Indígena de 1945, durante  el gobierno de Villarroel, un dato planteado por el historiador Pedro Aliaga.

“La tercera referencia sigue el rastro del congreso. Otros investigadores han hallado representaciones de banderas ajedrezadas en folletos y  libros de las primeras tres décadas del siglo XX. Aunque   estas nuevas evidencias  no están sistematizadas en un artículo o libro -una tarea pendiente-  ya las hay”, dice Caspa.

Explica que hay un notable vacío en la  historia de la wiphala durante el siglo XIX, no porque no exista o no haya existido algo similar  en ese período, sino porque todavía no se realizó  un estudio exhaustivo.

La cuarta  referencia nos lleva al período colonial. “Aquí hay una disputa fuerte que es bien importante ahora”, añade.

“Historiadores y no historiadores han sugerido, sin evidencia sólida, que la bandera ajedrezada fue impuesta en el proceso de conquista, algo que tiene muchas implicaciones. Esta versión de la historia ha sido instrumentalizada para hablar del fraude de la wiphala”, observa Caspa.

En cambio, hay otro tipo de interpretación -con fuentes de archivo y trabajo de campo- que  muestra evidencia del uso de diversas banderas en  eventos  en los que  podría haber estado una versión antigua de la wiphala. Específicamente  en la ceremonia política religiosa colonial de jura del rey español, en la que      participaban  grupos indígenas.

El historiador  Vincent Nicolas, en su libro Banderas de lucha, banderas de culto: Las wiphalas del rey (Plural, 2020), sugiere tomar atención al evento masivo que generó el nuevo gobierno de Fernando VII en Potosí.

En la misma línea, la pintura Entrada del arzobispo virrey Morcillo en Potosí,  un óleo sobre lienzo de 1716,  realizado por el cochabambino Melchor Pérez de Holguín,  en la Colonia, que recrea  la recepción a  Fernando VII, se distinguen dos  banderas cuadriculadas muy similares a las que conocemos hoy.

La quinta referencia histórica es la que intenta  remitirnos al período prehispánico y se concentra en la cerámica.

Loza añade que el diseño ajedrezado de varios colores de la wiphala es indiscutiblemente  parte de la estética de los pueblos andinos. “Esa figura, como tal, estaba representaba en los tocapus de los incas. Eran tejidos  como cinturones. En ellos daban una muestra de su historia, sus creencias, cosmovisión, etc.... cosas que se han perdido en la sombra de los tiempos”.

Comenta que no se sabe a ciencia cierta qué significaban, pero que también  fueron identificados en una chuspa que pertenece a la época de  Tiwanaku.

Aunque aún hay dudas sobre la data de las cerámicas que llevan diseños similares a la wiphala, Caspa indica  que si hay una referencia que tiene consenso,    es que las figuras ajedrezadas eran muy importantes y no sólo estéticamente, sino que implicaban toda una interpretación filosófica del mundo.

“Lo que queda claro es que la wiphala  existió antes del MAS y seguro lo hará después”, dice.

El mito y la Constitución

Portugal señala que tras el origen de la wiphala como símbolo político, al final de los años  80 e incluso en los 90, se dio una serie de  cambios a nivel mundial, entre ellos  el colapso del bloque socialista. De ahí surgió  una tendencia mundial de revalorización de lo nativo y de una nueva interpretación de lo indígena.

Atrás quedó el debate  político, económico, social e histórico de los movimientos indianistas y kataristas,  para dar paso a una interpretación más cultural. La wiphala no quedó  fuera de los cambios.

“Deja de ser una bandera política y llega a ser una especie de enciclopedia  ancestral con símbolos y contenidos. Los  movimientos fundadores no pudieron aprovechar este nuevo proceso porque ya por los 80 colapsaron. Ahí nace el mito y la versión de que es un símbolo milenario”, afirma.

Añade que al alejarse de la interpretación del movimiento indígena y envuelta en un mito,  fue fácilmente usurpada por el MAS. Fue con estos tintes que en 2009 la Constitución Política del Estado y el Decreto Supremo 241 declararon a la wiphala como símbolo patrio.  

Caspa indica que en ese momento el  símbolo de lucha y de resistencia política contra el poder   establecido entró en contradicción  y pasó a representar al poder al que se enfrentaba. “Ahora  es un elemento de tensión con el que debemos tener cuidado”.

Inka Chukihuanca, diseñador de la wiphala 

Si algo está claro es que el diseño de la wiphala, tal como lo conocemos hoy,  data de 1978. El autor fue Inka Wascar Chukihuanca (Germán Choquehunca), referente del indianismo  y autor de varios textos de  importancia.
También fue docente universitario, diputado nacional,  restaurador  del año nuevo aymara y  fundador de la primera Universidad Indígena Tawantinsuyu. Falleció el 10 de  febrero de 2021.
Sus primeros acercamientos a las wiphalas se dieron  en su juventud, allá por 1964. Entonces era dirigente estudiantil y  empezó su relación con el Partido Indio de Aymaras y Quechuas, donde vio el uso de whipalas.
Desde entonces recogió los datos de  varios tipos de whipalas. Algunas  eran de  ocho cuadros por ocho,  otras de nueve  por 11 o de  10  por 11. Eran diferentes en sus colores y tamaños pero le dieron  la base para rediseñar el emblema. Se dio el trabajo de sistematizar la información y con ella reordenar los colores hasta tener una whipala de siete cuadros por siete, que tenían  los colores del arcoíris. 
“Éste es el diseño  que conocemos hasta hoy. Pero con eso no quiero decir que no había wiphala antes, sí había. Yo recogí todo eso en fichas y homogeneicé y presenté al Movimiento Katarista en 1978.  Pero ellos también tenían una, sólo que en el medio en lugar de blanco tenían  verde.  Como ven,  había muchas, yo sólo tuve que universalizar en base a una”, afirmó Chukihuanca en una de sus ultimas entrevistas dadas a El Bunker.
Por esos años también fue  ejecutivo del “Movimiento Universitario Julián Apaza”, con el que  se propuso postular a la Federación Universitaria Local. Para ello también usó la wiphala como símbolo propio ancestral.
En esa ultima entrevista contó que presentaron el emblema  al movimiento campesino  pero que fue rechazado, porque  preferían la tricolor. Fue un trabajo de años lograr la aceptación. 
“Cuando llegó el MAS se apoderó de nuestra wiphala... Nuestro símbolo no es de un partido político, ni de un Estado, ni de Bolivia, Chile o Perú... es de los pueblos indígenas, aborígenes. No nos gustó que Morales con un decreto lo vuelva de un solo país. No debería estar en la Constitución, porque se redujo un símbolo de todo el Tawantinsuyo  a un solo país”, enfatizó.

Las repercusiones

Ante el impasse ocurrido en Santa Cruz por la iza de la wiphala en los actos protocolares del 24 de septiembre, varias autoridades se  manifestaron. Acá, algunas de sus opiniones.

Silva

El viceministro de Defensa al Consumidor, Jorge Silva,  manifestó que la wiphala  no es una bandera sino un símbolo patrio. Aclaró que representa el movimiento indígena y campesino y que no fue creada por el MAS.

 

Richter 

Pese a los registros y  autoría   del diseño  actual de la wiphala, el vocero presidencial Jorge Richter afirmó que este símbolo de origen político  “no tiene  fecha de creación exacta,  porque data de hace más de 15 siglos”. 

Mesa

El expresidente  Carlos Mesa cuestionó la “moral” del Gobierno que, según él, reemplazó el escudo nacional por la cruz andina. “Basta de hipocresía”, publicó en Twitter.

Copa 

La alcaldesa  de El Alto, Eva Copa, pidió no politizar  la whipala. “No se equivoquen, la wiphala no es de un partido político, es de los 36 pueblos indígenas originarios campesinos”, indicó.

 

Rek

La senadora   Centa Rek, por  Creemos,  dijo que el  Gobierno “provocó” el incidente. “El Vicepresidente superpuso la wiphala a la bandera boliviana al  izarla. Esto nos pareció un atropello y el pueblo cruceño defendido nuestro símbolo patrio”.

ALDSC

El presidente de la Asamblea  Departamental, Zvonko Matkovic, dijo que hay persecución y que  la wiphala fue bajada del mástil por la gente y entregada a los militares para evitar que sea rota.

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