Portugal: «Hay una banalización y vulgarización de la wiphala»

El también indianista asegura que paulatinamente la bandera dejó de representar al movimiento indígena, por eso fue “usurpada” fácilmente por el MAS.
lunes, 4 de octubre de 2021 · 05:00

Leny Chuquimia  / La Paz 

El historiador e indianista Pedro Portugal advierte que la wiphala ha sufrido un proceso de banalización y vulgarización, que la convirtió en una bandera partidaria. Indica que, a la a larga, sólo quedará la opción de recuperar el símbolo o dar paso al surgimiento de otros nuevos.   

Añade que la que surgió como una bandera política en el seno de las corrientes indianistas y kataristas tuvo un gran impacto,  porque “puso el dedo en la llaga” en problemas aún no resueltos en Bolivia, como el racismo, la discriminación y sobre todo la ausencia de  unidad nacional.

¿Cuál es el origen de la wiphala como símbolo político?

Como símbolo político nació en  1978, en la fundación del Movimiento Indio Túpac Katari (Mitka),  en la Ciudad de Piedra de la provincia Pacajes en  La Paz. Hubo todo un trabajo previo de recuperación de símbolos por parte del señor Constantino Lima.

Se aprobó a la wiphala, en un congreso,  como un símbolo partidario  de una  propuesta  para refundar Bolivia y asegurar la inclusión  del indígena en la actividad estatal. Se presentó con el programa del Mitka  y se  concretó con el plan de gobierno para  las elecciones de ese año.

Al principio era un símbolo bastante resistido y no había una uniformidad de colores, la cantidad de cuadros,  etc. El diseño definitivo que se conoce actualmente se lo dio el militante indianista Germán Choquehuanca Condori (Inka Chukihuanca), con base en  las diferentes formas de wiphala que se usaban hasta ese entonces.

¿En que momento dejó de ser sólo un símbolo político?

Con el Mitka, la wiphala fue   resistida en un ambiente político que estaba dividido entre derecha e izquierda. Ambos  sectores tenían una aprensión hacia el indígena. La  izquierda miraba a los indígenas como una tendencia  de tipo reaccionaria y la derecha como   tremendamente subversiva.

Pero  a final de los años 80, e incluso 90, suceden varios cambios a nivel mundial. Hay un colapso del bloque socialista y cambian los paradigmas. Entonces surge una tendencia mundial de revalorización de lo indígena y nace  una nueva interpretación.

Ya no se trata de  lo político, económico, social e histórico como lo propugnaban los fundadores del Mitka, sino   que empieza una más cultural. Se da una readaptación de todo lo indígena, incluida la wiphala. Ésta deja de ser una bandera política y se convierte en una especie de cosmovisión ancestral, casi esotérica.  Los movimientos indianistas ya   no  aprovecharon este nuevo proceso porque ya por los 80 colapsaron.

Se da  nueva vigencia de la wiphala que está marcada sobre todo por especulaciones de tipo culturalista y que deja  atrás  aspectos políticos…   ahí nace el mito y la versión de que es un símbolo milenario con contenido y significado.

Empezó a abundar  literatura hecha  por  la academia y escritores  extranjeros y que después es apropiada por los  nativos.  En ella se  da cierto prestigio al indígena, pero  es algo ficticio y quimérico.

Ese esfuerzo por querer mostrar a la wiphala como una especie de enciclopedia cósmica y de estructura  ancestral terminó colapsando  porque no era así.

¿La wiphala aún representa al movimiento indígena?

Paulatinamente  dejó de hacerlo -tal como lo hacía en las vertientes indianistas y kataristas-  y empezó a representar otra interpretación. Por eso al  Movimiento Al Socialismo (MAS) le fue tan fácil usurparla   y darle una serie de interpretaciones  que podríamos llamar -incluso- manoseo y especulación.

Como todo símbolo es convencional, es creado y tiene una función de acuerdo al trabajo que realiza en cierto momento.

Para la corriente indianista los símbolos son convencionales y fácilmente pueden surgir otros nuevos. Se dio una banalización de la wiphala, una vulgarización   en base a criterios ajenos a los del movimiento indígena. Llegó a ser incluso una especie de elemento de confrontación y ya no de transformación indígena. Se convirtió en una bandera partidaria.

¿Cuál será su futuro?

Este símbolo se fue devaluando y por ello van  a surgir -inevitablemente- dos tendencias:  o será  recuperada por los movimientos indígenas fundadores, con un distanciamiento  radical del MAS,  o simplemente surgirá una nueva organización indígena  que  creará  sus propios símbolos y que llevará adelante lo que hasta ahora no se hizo en cuanto  a los   derechos de esta población.

Esto es bien importante por lo siguiente: el movimiento indígena en Bolivia  innovó siempre que los cambios estructurales en el país fracasaron. El Mitka surgió  por el fracaso de la Revolución de 1952 y ahora hay un agotamiento del llamado  Proceso de Cambio.

De la misma manera que  en 1952, hasta los 60, el  movimiento indígena -denominado entonces  campesino- estaba endeudado al MNR, ahora lo está al  MAS. Eso se está agotando,  lo vemos en las confrontaciones que hay,  y es posible que surjan nuevos movimientos. No sabemos si ellos recuperarán la wiphala o si -como todo símbolo tiene su efectividad en la medida que significa algo- van a surgir otros nuevos.

¿Cómo ve lo ocurrido en Santa Cruz?

La wiphala tuvo un gran impacto porque puso el dedo en la llaga en problemas aún no resueltos en Bolivia. ¿Cuáles son estos problemas? el racismo, la discriminación y sobre todo la ausencia de  unidad nacional. Todavía no tenemos una nación boliviana y un Estado  funcional.

La oposición al MAS  cometió el error de identificar a este partido como si fuese realmente un fenómeno indígena. En lugar de atacar políticamente, desvió fácilmente el ataque a  las poblaciones indígenas, su naturaleza y sus símbolos. De ahí  que surjan declaraciones  de tipo racista.

Esto  sucedió especialmente después de los hechos   de noviembre, en 2019. Hubo una revancha casi étnica en Bolivia, que no fue política. Hubo un desfogue de racismo y de difamación a lo indígena, ante  todo  a la wiphala. Recordemos las quemas de  éstas.

Esto provocó que esa población indígena y popular que veía  con indiferencia lo que sucedía con el MAS, y que no salió a las calles para luchar y tomar el poder, reaccionara y provocara los acontecimientos que se marcaron por las muertes en Senkata y Sacaba.

A mi modo de ver, el Gobierno actual pensó que podía reproducir el mismo escenario en el momento actual. Ilusamente pensó que la wiphala estaba totalmente impregnada en el mundo indígena y que cualquier desplante o insulto hacia ella, en Santa Cruz  podía provocar una reacción de defensa y ataque hacia la oposición política, y con  ello un fortalecimiento del MAS,  como gobierno y dentro de las contradicciones actuales. Eso no sucedió.

Si bien la población indígena continúa siendo susceptible de ser manipulada, es al mismo  tiempo una población que va creciendo y se va empoderando. Va desarrollando su propio pensamiento en términos que no se han previsto. No se está  empoderando en términos étnicos, sino económicos. A nivel sectorial tenemos el caso de los cocaleros o de la gente que está acumulando riqueza en El Alto, las cooperativas mineras y los sectores  populares que están más ocupados en otros temas.

Lo ocurrido no llega a ser una cuestión vital. De ahí que -a nuestro modo de ver- lo que fue una provocación para obtener  reconocimiento político resultó una especie de pólvora mojada.

¿No explotó como se pensaba?

No, no hubo un gran levantamiento  ni siquiera de sus sectores indígenas. Se está mostrando un agotamiento de este recurso que antes se usaba incluso de manera inconsciente.

Pero queda  un gran vacío. Si bien hay una maduración del movimiento indígena, ya hay nuevos fenómenos sociales que se están manifestando y los grupos tradicionales de derecha e izquierda son inconscientes de ello. Les quedan ciertos reflejos. En la izquierda el de manipulación fácil y en la derecha el de  ataque a lo indígena como si se tratara de exorcizar una posible revancha étnica.

HOJA DE VIDA 

  • Inicios  Fue dirigente de los estudiantes de secundaria durante la dictadura de Banzer. Despertó su conciencia social cuando fue apresado. 
  • Carrera   Se hizo indianista, historiador, articulista y escritor.
  • Perfil   Es una voz autorizada en temas indígenas. Escribe en  el periódico digital Pukara, junto con   otros pensadores de diferentes partes del mundo.

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