El drama de los hermanos Palli, uno murió y el otro está herido

El martes por la tarde un talud se desplomó sobre cinco obreros. Mario Palli perdió la vida y otros cuatro se encuentran internados, uno de ellos está grave.
jueves, 7 de octubre de 2021 · 05:00

Luis Escóbar  / La Paz

La tragedia golpeó a los hermanos  Mario y Félix Palli, uno murió el martes  y el otro lucha por su vida luego que fueron  enterrados por el derrumbe de un muro de gaviones en la avenida Quintanilla Zuazo, de La Paz. Ambos trabajaban en la construcción de esa obra que se vino  abajo después de una fuerte lluvia.

Mario dejó  en la orfandad a un niño de nueve años. Félix  está internado     en la unidad de emergencias del Hospital de Clínicas a la espera de una cirugía por una hemorragia interna.

Esta tragedia también causó serias heridas a otros tres obreros que hasta ayer permanecían en la sala de emergencias del hospital   de Miraflores. Uno de ellos, Carlos Eduardo Tórrez Tinta,  de 23 años,  necesita  atención en  terapia intensiva  y se debate entre la vida y la muerte.

“Mi esposo (Félix Palli, de 28 años) tiene  fracturas en la mano y en dos costillas. Lo  más grave es la  hemorragia interna en su estómago. Será operado.  La tierra le cayó encima  y ojalá que la empresa cumpla con todos los gastos que estamos haciendo. Tenemos una deuda en el banco y ya nos dieron una orden de embargo. No sabemos de dónde sacar más dinero para pagar”,  contó a Página Siete  su pareja,  Andrea Monasterio. Ella y otro  familiar esperaban  ayer cualquier novedad en el hospital.

Los otros familiares se encontraban en  el funeral de Mario Palli, el otro hermano. El velorio se realizaba  en un salón cercano al Cementerio General de La Paz. “Todos están ahí, yo no pude ir porque debo estar pendiente a las recetas que nos dan los médicos”, dijo Monasterio.

“Mi cuñado (Mario) era  el mayor. Tenía 37 años. Dejó huérfano  a su hijo de nueve años. No sabemos que hará su esposa porque también tiene deudas con el banco. Pagaba casi 4.000 bolivianos mensuales”, agregó.

El trabajador falleció al instante, según reveló la autopsia. Presentó fracturas en los miembros superiores e  inferiores,  la cabeza y la rotura de la base del cráneo.

En el velorio, sus familiares denunciaron que la empresa no pagó “ni un centavo” del entierro. Uno de ellos dijo que pedirán  la indemnización.

Ambos hermanos fueron contratados por la empresa Conid-7 SRL. Esta compañía se presentó a una licitación pública para la construcción de un muro de gaviones en la avenida Quintanilla Suazo del macrodistrito Max Paredes. El monto del contrato ascendía a 94.000 bolivianos.

El martes al mediodía cayó una intensa lluvia en la ciudad de La Paz y pese a la advertencia de paralizar las obras, que fue realizada por el supervisor dependiente de la Alcaldía,  los obreros continuaron trabajando. 

La subalcaldesa de Max Paredes, Nathaly Solari, dijo que lanzaron dos advertencias. La primera hace tres semanas y la segunda ayer, horas antes de la tragedia.   “Vimos en el lugar una vertiente y la rotura de una la cañería que era muy antigua. La misma  remojó el talud de tierra y a las 13:45 (del martes) alertamos a los obreros que paralicen la obra. Ellos no hicieron caso a la instructiva y continuaron trabajando”, afirmó.

Solari notó que había “cierto deslizamiento de tierra”. “Entiendo que como nunca hicieron dos gaviones,  cuando por día sólo realizaban uno”, dijo.

Los trabajos ocuparon parte de la vía, pero la empresa no  colocó cintas de seguridad para evitar el paso de los transeúntes.  Por eso, el personal edil fue hasta la subalcaldía para  llevar esas señales. “Cuando estábamos a una cuadra comenzó a deslizarse la tierra. El supervisor de obra, quien es funcionario de la subalcaldía, fue quien rescató a los obreros con ayuda de vecinos y transeúntes. Él los evacuó hasta el Hospital de Clínicas”, contó Solari.

De todos los trabajadores sobrevivientes, Carlos Eduardo Tórrez Tinta,  de 23 años,   es el que presenta el cuadro más delicado.  “Mi sobrino está muy grave, el médico nos dio 72 horas para saber si podría salir con vida o no. Tiene daños en su rostro, la clavícula derecha está rota y el problema continua hasta abajo. Medio cuerpo está paralizado y tiene  fracturas múltiples. Además, nos dijeron que en el cerebro tiene una espinita de hueso, lo que le provoca un sangrado interno”, dijo su tía, Verónica Tinta.

La primera receta de medicamentos costó 2.000  bolivianos y sólo servirá  para 12 horas. Luego, la familia tendrá  que comprar más con costos similares.

Ayer al mediodía,  el joven de 23 años sufrió  un paro cardiaco y la familia rompió en la desesperación. Necesita una cama de terapia intensiva y los familiares denunciaron que sólo dos de las 15 camas de UTI del Hospital de Clínicas están funcionando y ya están  ocupadas. “Nos dijeron que las otras camas (13) no están funcionando porque no tienen personal”, dijo.  Los familiares exigen a la empresa que Carlos Tórrez sea trasladado a una UTI de otro centro médico.

Leonardo Cruz Meneses, el tercer obrero herido, tiene fracturas en la pierna y debajo de la canilla. Sus familiares están comprando los medicamentos a nombre y NIT de la empresa. Su cuñado, que guardó su nombre en reserva, contó que también trabajó en la empresa y que no recibió  ningún seguro. “Somos como jornaleros,  ganamos 90 bolivianos por día. La quincena es 1.080 y mensual es 2.160. No teníamos nada firmado”, lamentó.

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