Bolivia vacunará a su población hasta 2023, según un estudio

La revista británica The Economist advirtió que el país y Venezuela alcanzarán a inmunizar a toda su población a partir del año 2023. Serán los últimos de la región.
jueves, 25 de noviembre de 2021 · 05:00

Luis Escobar  / La Paz

Un reporte de la Unidad de Inteligencia Económica (IUE, por sus siglas en inglés), publicado en la prestigiosa revista británica The Economist advirtió que el proceso de vacunación en Bolivia podría concluir el  año 2023. Será uno de los últimos países de la región a la par que Venezuela.

“Diciembre marcará el primer aniversario del lanzamiento de la campaña mundial de vacunación contra coronavirus. Los datos sin procesar pintan una imagen de éxito: a fines de octubre, más de siete mil millones de dosis se han administrado en todo el mundo”,  se lee en  el documento Un año después: éxitos de vacunación y fracasos, publicado por la revista.

“Sin embargo, las cifras a nivel regional y nacional arrojan una luz diferente sobre la historia: algunos países (en su mayoría desarrollados) han logrado vacunar a grandes porcentajes de sus poblaciones, pero muchos países (en su mayoría en desarrollo) han hecho sólo insignificantes (progresos)”, advierte el documento.

En una de las gráficas, la publicación presenta un mapa del tiempo en que se “generalizará” la vacunación en el mundo. En  este cuadro  se observa que países, como Brasil, Uruguay, Chile, Argentina o Ecuador  podrían alcanzar la meta a finales de este año.

Perú, Colombia y México vacunarán a su población  a mediados del siguiente año. Para finales de 2022, lo hará Paraguay y a partir de 2023, en el último lugar, se  encuentran  Bolivia, Venezuela y Guayana.

El  11 de noviembre,  la Organización Mundial de la Salud /   Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS) informó que 32 de cada 100 personas  de la población total de Bolivia  fueron vacunadas con el esquema completo. La entidad internacional emplea este indicador para comparar  el nivel de avance de la inmunización entre todos los países de la región.

“En Bolivia, 32 de cada 100 personas de la población total tienen el  esquema completo (32%). Este tipo de indicadores lo usa   la OMS para tener un indicador más comparable a nivel global”, expuso en aquella oportunidad la asesora regional en Inmunización de la OPS/OMS, Alba Ropero,  vía Teams desde Washington, Estados Unidos.

A la fecha y según los datos del Ministerio de Salud de Bolivia, este porcentaje subió al 34%. El reporte oficial da cuenta de que  4.075.314 personas tienen el esquema completo de vacunación a nivel nacional.

Chile y lo que salió mal

El reporte da cuenta de que la implementación de las vacunas contra el coronavirus en Chile comenzó temprano y avanzó rápidamente. Para mayo, el 42% de  su población fue  vacunado, muy por delante de la mayoría de los países desarrollados en ese momento. Seis meses después, Chile registra una de las tasas de  inmunización  más altas del mundo, con un 79%.

El 90% de las vacunas empleadas en Chile eran las chinas Sinovac. No es el único caso, países como El Salvador, México y  Uruguay dependen, en mayor porcentaje, de los fármacos traídos de esa región. Bolivia se incluye en este grupo porque cerca del 70% de sus vacunas son chinas y  provienen  del laboratorio Sinopharm.

“Esta rápida implementación –detalla el informe sobre Chile– no evitó que las cosas salieran mal durante varios meses. Las altas tasas de vacunación hicieron que las autoridades chilenas confiaran demasiado en que lo peor de la pandemia había pasado”.

Se relajaron entonces  las restricciones desde mayo, en un momento en que menos de la mitad de la población fue vacunada con una inyección de Sinovac. Además, el informe  advierte que esta dosis demostró ser menos efectiva que otras vacunas contra la variante delta y  que se estaba convirtiendo rápidamente en dominante a nivel mundial.

“Por el consiguiente aumento de casos forzados,  Chile regresó a un bloqueo, lo que ayudó gradualmente a reducir las tasas de casos y muertes desde agosto”, agrega.

El Gobierno chileno ahora está tratando de diversificar su cartera de vacunas anticovid  con pedidos adicionales de dosis a Pfizer, Moderna y Sputnik V. Paralelamente, el país también lanzó un programa de refuerzo, esta vez usando las vacunas AstraZeneca y Pfizer. Pero, la provisión de las mismas se complica cada vez más ante la enorme demanda mundial.

Vacilación de la vacuna rusa

The Economist indicó que Rusia estaba preparada para un rápido despliegue de las vacunas. El país fue el primero en el mundo en registrar una vacuna (Sputnik V), basándose en décadas de experiencia en el campo.

Además, el Gobierno ruso, como parte de su “vacuna diplomacia”, hizo un gran esfuerzo desde el principio para promover   Sputnik V como una alternativa confiable a las vacunas de fabricación occidental.

Sin embargo, casi un año después, “las campañas de inmunización nacionales y mundiales han fracasado: a finales de octubre, sólo un tercio de los residentes rusos fueron vacunados”. Esta situación  se debe a dos factores: sólo un 40% a 45% están dispuestos a recibir las dosis pese al incremento de casos y muertes que se producen en esa región. “Una parte de la población cree que las vacunas contra el coronavirus son experimentales”.

El segundo problema tiene que ver con las dificultades de fabricación, en especial de la producción de segundas dosis de Sputnik V. Este hecho “socavó los  esfuerzos de diplomacia de vacunas”.

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