La ley está, pero se necesitan mecanismos de continuidad

domingo, 5 de diciembre de 2021 · 05:00

Verónica Zapana S.  / La Paz

El marco legal para reducir y eliminar casos de violencia y feminicidios está y es la Ley 348 Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia, pero se debe buscar mecanismos de aplicabilidad y continuidad, aseguró   la representante de ONU Mujeres en Bolivia, Nidya Pesántez.

“La ley está  (...). Se felicita (a Bolivia) por ese avance, ahora hay que ir buscando los mecanismos de aplicabilidad”, dijo Pesántez a Página Siete.

Según la representante, en el ámbito de la  aplicabilidad “hay pasos que se dieron, pero se requiere continuidad con presupuesto,  voluntades institucionales, sensibilidades y  soporte de la población para que pueda ser una prioridad en la agenda pública”.

Uno de los avances es la interoperatividad, una categoría para operar de forma conjunta entre todas las instituciones implicadas en la temática.

El otro avance es la  instauración de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv), un mecanismo institucional  específicamente para actuar en estos casos. “Ése es un paso más allá de la ley”, dijo.

Están -además- las salas especializadas para la atención de la violencia contra las mujeres y la generación de guías, entre otros instrumentos que se generaron   en respuesta a las  necesidades. “Pero falta mayor conocimiento del manejo del tema”, aseguró.

La representante de este organismo internacional  dijo  que en Bolivia hay gente experta en la temática y que se necesita “esa experticia” en todas las instituciones que trabajan para erradicar la violencia en ámbitos de prevención y  de recuperación del derecho o la sanción.

“Existe la necesidad de que toda norma deba ir acompañada de un presupuesto suficiente”, precisó e indicó que se requiere esos recursos para adecuar los formularios de salud y educación. Lo que se quiere es que esos documentos tengan un nivel de homologación para que todas las instituciones cuenten  con los mismos datos.

Además -según la especialista- todas las entidades deben contar con datos actualizados y  frescos para realizar un seguimiento oportuno.

Para Pesántez, el tema  de feminicidio debe entenderse como el resultado de la violencia permanente en la que viven las mujeres. “Los feminicidios no se dan  de la noche a la mañana sobre todo cuando son perpetrados de parte de un hombre que la víctima conocía como su esposo, su exnovio o incluso algún familiar”.

Explicó que la sociedad en general tiende a tolerar y aceptar la violencia como una forma de sometimiento de las mujeres para garantizar que ellas se comporten “como la sociedad manda”, ya que  todavía se piensa o se sustentan los estereotipos de género, como los mandatos ineludibles que tienen que cumplir hombres y mujeres “de tener cierto tipo de conducta y  de comportamientos. Uno que es clave es  la obediencia”, dijo. Cuando ellas “no obedecen a sus parejas”,  la violencia se acepta  para controlarlas, luego son asesinadas, agregó.

Según la representante, es terrible el nivel de perversión de crueldad que se ejerce sobre las mujeres en la violencia y en la forma que terminan con su vida, estas formas de ejercer violencia y terminar la violencia  muestran que  nuestra sociedad está “relajándose” o dejando pasar estos casos porque las reacciones son cada vez más crueles,  porque el ejercicio de poder intenta ser más visible y evidente”. “Esto nos enseña de alguna manera  que vivimos en una sociedad más violenta”.

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