Virus se llevó a mil comerciantes; durante la ch ’alla piden salud

Las organizaciones recurren a las “vaquitas” entre los afiliados para ayudar a los familiares que quedaron en la orfandad. Recuerdan que no tienen seguro.
martes, 16 de febrero de 2021 · 05:04

 Pamela Pomacahua / La Paz

Suman más de 1.000 comerciantes y gremiales que perdieron la vida en todo el país por la Covid-19,  durante la primera y segunda ola de la pandemia. Las vendedoras y dirigentes recolectaron dinero y víveres para ayudar a las familias de las víctima. Pese al luto, ch’allan sus negocios para pedir salud.

“Del sector gremial, ya han perdido la vida más de 1.000 compañeros. En la primera ola han fallecido como unos 600. En la segunda ola 400 (hasta el momento)”, informó  a Página Siete el secretario ejecutivo de la Confederación de Gremiales de Bolivia, Francisco Figueroa.

En el país, según el dirigente, hay dos millones de comerciantes aproximadamente y la primera víctima que registraron en 2020 fue una vendedora del mercado Miraflores, en la ciudad de La Paz. Desde el inicio de la pandemia, el reporte epidemiológico informó que 11.202 personas perdieron la vida hasta el 14 de febrero de este año.

La emergencia sanitaria y cuarentena rígida se declaró en marzo de 2020. Desde junio, las actividades para el sector gremial se limitaron a trabajar de lunes a viernes, luego volvieron a sus actividades los fines de semana. “En La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Beni y Oruro son donde más fallecidas reportamos”, agregó Figueroa.

El secretario ejecutivo de la Confederación de Gremiales de Bolivia indicó que las vendedoras no tienen un seguro de vida, menos un seguro de salud por lo que tienen que quedarse en casa para enfrentar al virus con lo que pueden. “Ellos   consiguen como pueden el Ibuprofeno, Ivermectina, entre otros fármacos”, agregó.

Figueroa denunció que las alcaldías dejaron de lado el control de las medidas de bioseguridad y quitaron los medidores de presión (tanques de agua) para lavarse las manos y alcohol en gel. “A inicio (de la pandemia) hubo coordinación en los mercados. Había agua, rociadores, había todas las medidas de bioseguridad, pero ahora lo han retirado todo”, manifestó.

Nely C. contó que el jueves de la anterior semana su colega  se sentía mal, pero prefirió mantenerse en silencio y decidió irse a su casa. El domingo, un familiar de su amiga le dijo que Martha fue a acompañar a su mamá que también murió por la Covid-19.

“Mi mamá ha muerto, dos días se ha enfermado y se ha ido”,  le  dijo la hija de Martha que se presentó vestida de negro y con los ojos rojos e hinchados.

Nely C. vende en Villa Fátima hace 15 años y realizaron campañas de solidaridad: “Mis compañeras y mi dirigente de la organización  hicimos una ‘vaquita’ para ayudar a la familia”, relató.

Benito Q. no creía en que el virus era mortal. El lunes de la anterior semana se enfermó. Su familia lo quiso llevar al hospital, pero no había espacio;  sus hijos lo trataron con medicina tradicional y algunos medicamentos, pero no resistió.

Pese al luto que se vive en el sector, los comerciantes salieron ayer a ch’allar sus negocios para pedir  a la Pachamama salud para ellos y sus familias.

 Algunas familias “mintieron”

El secretario ejecutivo de la Confederación de Gremiales de Bolivia, Francisco Figueroa, contó que algunos familiares de sus compañeros comerciantes se vieron en la necesidad de “mentir” a las autoridades porque no quisieron enterrar a las víctimas del coronavirus.

“Un problema fue que si alguno moría con la Covid-19, pero nuestra gente decía que ha muerto por otras enfermedades para poder tener acceso al entierro. Además para que el pago sea un poco menos”, reveló el dirigente.  

Recordó que en junio del año pasado, los familiares de una de sus compañeras de la ciudad de El Alto tuvieron  que peregrinar algunos días. “En todos los cementerios le han rechazado a la finada hasta que tuvieron que mentir sus hijos para enterrar a su mamá que llegó hasta la salida de la carretera a Oruro”,    contó una dirigente a Figueroa.

 

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