La Casa Blanca elige a la educadora boliviana María-Isabel Ballivián como estandarte del cuidado infantil

Junto al centro que dirige, apoyan a niños que vienen de diversas partes del mudo, cuyos padres no pueden cuidarlos porque -en la mayoría de los casos- están en la primera línea de acción.
viernes, 16 de abril de 2021 · 21:08

Página Siete Digital

La educadora boliviana -residente en Estados Unidos- María-Isabel Ballivián jamás imaginó que una nota de prensa sobre el trabajo de su equipo, en época de pandemia, la convertiría en un estandarte del cuidado infantil. El título fue otorgado el jueves por la Casa Blanca, y es también un reconocimiento a la resiliencia frente a la pandemia y en favor de los niños.

“Ha sido un honor para mí llegar a la Casa Blanca, representando no solo mi trabajo, sino el trabajo de cientos de miles de educadores que están haciéndole frente a todo lo que se nos ha venido con la pandemia. Pero que están siendo la roca para muchas familias y niños pequeños”, destacó esta tarde en una entrevista con el programa Contacto Bolivia.

Hace unas semanas se publicó una nota en el portal The New York Times, donde se contaba cómo varios centros infantiles cerraron a causa de la pandemia. Sin embargo, la historia de  ACCA -el lugar que dirige Ballivián- contrastaba con los otros relatos, pues además de continuar con el cuidado de cerca de 200 niños, realizaron actividades parar gestionar dotación de alimentos, ayuda con transporte y bonos de emergencia.

La Casa Blanca se comunicó con Ballivián tras la publicación de esa nota.  La educadora paceña destacó que “el gobierno de Estados Unidos, ayer, reconoció la importancia que tienen los primeros años de vida (en educación), el tener acceso a una educación de alta calidad e invertir para que los niños de en América puedan alcanzar ese nivel de desarrollo, con las ayudas y el capital que se necesita”, explicó.

El año pasado, en plena pandemia el mes de abril, un padre se comunicó con Ballivián, le contó que su esposa había dado positivo a Covid-19 y presentaba fuertes síntomas, el hombre se quedó a cargo de sus tres hijos, todos menores de cinco años, viviendo en el sótano de una casa, lo que dificultaba el distanciamiento. Ella realizó gestiones para que le entregaran comestibles, artículos de limpieza y que el departamento de salud examinara a los niños.

A partir de ese momento, esas diligencias se convirtieron en una nueva etapa de su trabajo.  Además, según destaca la nota de The New York Times, de pronto ACCA se convirtió en el núcleo de la comunidad: un lugar para obtener información, alimentos frescos o incluso un espacio para que los niños de edad escolar se conecten a sus clases virtuales.

Junto al centro, que también trabaja con voluntarios, apoyan a niños que vienen de diversas partes del mudo, cuyos padres no pueden cuidarlos porque -en la mayoría de los casos- están en la primera línea de acción.

Desde su fundación en 1967, ACCA, continúa con la labor de apoyo con la que  fue ideada. “Un grupo de iglesias se reunió porque quería hacer algo por la comunidad y encontraron que muchos de los padres no podían trabajar porque tenían que cuidar a sus niños o los dejaban solos”, contó

Para la educadora, “el hecho de estar abiertos cuando muchos cerraban, es lo que fue reconocido hoy día. Es lo que le llamo la atención en The New York Times y a la Casa Blanca”, destacó.

“Si hay un mensaje que me gustaría dar, es que podemos trabajar juntos. No necesitas tener una organización bien establecida para ayudar en la vida a un vecino”, concluyó.

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