Secretismo, sobreprecio y errores: la otra pandemia en Bolivia

La opacidad con la que se manejaron compras clave durante la gestión de la pandemia deja dudas. ¿Cuáles fueron los errores y cuáles las responsabilidades? ¿Cómo evitar que se repitan?
jueves, 8 de abril de 2021 · 05:04

Liliana Carrillo  V. / La Paz

Ha pasado casi un año desde que estalló el escándalo de los 500 respiradores con supuesto sobreprecio y el proceso no avanza. Tampoco se hallan responsables de la cancelación del avión con toneladas de insumos médicos que no llegó a Bolivia por trabas burocráticas. 

La opacidad con la que se manejaron adquisiciones clave  durante la gestión de la pandemia deja dudas. ¿Cuáles fueron los errores y cuáles las responsabilidades? ¿Cómo evitar que se repitan de cara a la tercera ola?

En marzo de 2020 gobernaba la gestión transitoria de Jeanine Añez. El país aún soportaba las consecuencias de una de sus peores crisis políticas, la   que derivó en la renuncia de Evo Morales después de 14 años en el poder. El martes 11 de ese mes se confirmaron los dos primeros casos de Covid-19 en Bolivia.

La pandemia desnudó las debilidades de un sistema de salud, incapaz de responder a la  crisis sanitaria Hospitales sin equipos, con pocos y mal pagados médicos, no podían contener la ola de casos de coronavirus. Primero faltaron barbijos, después las pruebas. Pronto fueron insuficientes las Unidades de Terapia Intensiva y se disparó la demanda de respiradores.
 

 El 4 de marzo de 2020  se emitió el  Decreto Supremo 4174 que  autorizaba “al Ministerio de Salud, a las entidades territoriales autónomas, y a las entidades de la Seguridad Social de Corto Plazo, de manera excepcional para la gestión 2020, efectuar la contratación directa de medicamentos, dispositivos médicos, insumos, reactivos, equipamiento médico  y servicios de consultoría de personal en salud, para la prevención, control y atención dentro del territorio nacional de la emergencia de salud”.

La norma determinó también centralizar en la Agencia de Infraestructura en Salud y Equipamiento Médico (Aisem)  las compras de insumos y equipos para combatir la pandemia.

 Sólo en 2020, la Aisem   tuvo siete directores -cuatro de ellos fueron cambiados durante la pandemia-, lo que retrasó y en algunos casos truncó otras compras necesarias.

En ese marco se adquirieron los respiradores, en un proceso cuestionado . Cuando empezó la pandemia, había en Bolivia 450 Unidades de Terapia Intensiva, según la Sociedad de Medicina Crítica. Ahora llegan a 650 y podían haberse duplicado si la adquisición de  170 ventiladores españoles y 324 respiradores chinos no se truncaba por irregularidades.

 En ese contexto también  se canceló un vuelo que partía de China rumbo a Bolivia con 200 toneladas de elementos de bioseguridad, que no llegaron al país debido a fallas en el proceso de importación.

Muchas de las adquisiciones realizadas durante este período no figuran en  el Sistema de Contrataciones Estatales (Sicoes), aunque el DS 4174  obliga a que la información sea publicada.

 En los casos cuestionados hay  falta de información tanto de parte de exfuncionarios como de las nuevas autoridades. 

   Esta investigación de Página Siete,  en alianza con Connectas y La Nube, en el marco de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación de las Américas, del International Center for Journalists (ICFJ), desvela los detalles de esos casos marcados por el secretismo y una batalla política que ha golpeado a Bolivia en su peor crisis sanitaria.

 

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