18 años de su ley y trabajadoras del hogar aún no tienen seguro

Por la pandemia muchas quedaron sin trabajo; las que se contagiaron no tuvieron atención médica. La falta de reglamento impide la aplicación de la norma.
lunes, 10 de mayo de 2021 · 05:22

Leny Chuquimia / La Paz

 En 2003, las trabajadoras del hogar consiguieron la aprobación de la Ley 2450 que regula su actividad laboral y establece su derecho a  contar con un  seguro de salud. Sin embargo, hasta ahora, 18 años después,  la ley no cuenta con un reglamento y el sector está desprotegido en plena pandemia.

“Actualmente trabajamos en condiciones precarias, sin derecho a enfermarnos, tener un tratamiento   o una baja médica. Morimos sin contar con una jubilación. Las autoridades deben aprobar  el seguro de salud, solo así se podrá garantizar  el ejercicio de nuestros derechos laborales”, manifestó la ejecutiva de la Federación Nacional de Trabajadoras del Hogar de Bolivia (Fenatrahob), Leida Alonzo Rojas. 

Si bien la norma aprobada establece que los y las trabajadoras del hogar deben ser afiliadas a la Caja Nacional de Salud (CNS) por sus empleadores,  el proceso administrativo aún debe ser reglamentado mediante un decreto supremo. Esta normativa reguladora no ha sido aprobada pese a las gestiones de Fenatrahob ante los ministros de Salud de   cinco gestiones gubernamentales.       

“Desde hace 18 años nuestro sector viene luchando por tener un seguro de salud, un derecho reconocido de todo trabajador y  trabajadora  según la legislación laboral en nuestro país  y el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)”, recalcó Alonzo.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en  Bolivia 117.735 personas son empleadas o empleados del hogar.  De ese total el  94,3% son mujeres y 5,7% son hombres. El 28,1% tiene entre  15  y 24 años de edad. 

El 47,3% de las trabajadoras están en Santa Cruz,  19% en La Paz, 11,1% en Cochabamba,  8,4% en Beni,  5,4% en Tarija, 3,1% en Potosí, 2,9% en Chuquisaca, 2,2% en Oruro y 0,7% en Pando.

El dolor de huesos, el estrés, las várices y el  reumatismo algunas de las enfermedades más comunes en   las trabajadoras del hogar y  se presentan por las actividades que desarrollan en sus fuentes laborales.

“Al no tener un seguro ni tratamiento, estas enfermedades avanzan y acaban acortando la vida laboral de las compañeras. Ya no pueden trabajar y  no logran siquiera una jubilación”, explicó  la dirigente  de Fenatrahob.

A esta situación precaria, la gestión pasada se sumó la pandemia. La emergencia sanitaria  que desnudó la necesidad urgente de  afiliarse  a la CNS. 

  “Muchas de nuestras compañeras se han contagiado y no han podido ser atendidas en un centro de salud. Se han atenido ellas mismas con medicina tradicional y lo que podían conseguir”, contó Alonzo. 

 

Debido a que muchas de ellas quedaron sin trabajo o -por la crisis económica- no recibían sus sueldos o éstos fueron disminuidos,  se vieron impedidas de acceder  a atención médica para si mismas y sus familias.

Muchas debieron darse  modos para llegar a sus fuentes laborales ante la amenazas de quedar desempleadas. Tampoco  se cumplió la disposición de  cinco horas de trabajo. Muchas fueron despedidas en este tiempo.

“Algunas compañeras, después de haber dedicado casi toda  su vida a este trabajo están libradas a su suerte. Nos hemos reunido con las autoridades y con la COB. Esperamos tener una respuesta en las próximas semanas”, sostuvo Alonzo.

 

 Acceso a la salud, un problema agravado por la pandemia en la región 

La crisis sanitaria, social y económica desencadenada por la Covid-19, además de las cuarentenas impuestas en la mayoría de los países impactaron en  las trabajadoras del hogar, la falta de acceso a la salud es uno de los problemas que tuvieron que atravesar.

“Con frecuencia las trabajadoras domésticas carecen de un acceso adecuado a los servicios de salud, debido en parte por no estar afiliadas a la seguridad social. Esta situación se acentúa particularmente en el caso de las trabajadoras migrantes”, afirma el documento Trabajadoras remuneradas del hogar en América Latina y el Caribe frente a la crisis de la Covid-19 publicado por la OIT, ONU Mujeres y la Cepal.

Detalla  que más del 77,5% de las trabajadoras del hogar operan en la informalidad.  Con un 70% con afiliación al Banco de Previsión Social, Uruguay es el país con mayor cobertura en el sistema de seguridad social de la región.

 Bolivia se encuentra entre los países con la cobertura más baja -inferior al 10%- junto a El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Paraguay y Perú. 

“Según estimaciones de la OIT, el 70,4% de las trabajadoras domésticas están afectadas por las cuarentenas, por disminución de la actividad económica, desempleo, reducción de las horas trabajadas o pérdida de salarios. Frente a esta situación, las medidas de apoyo son indispensables”, afirma el documento.

 

 

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