«La educación virtual ha llegado para quedarse en la universidad»

José Fuentes quiere que la Universidad Católica sea un motor de cambio y que pueda contribuir a que el país se reconcilie. Dice que la virtualidad permitirá llegar más lejos y con educación a más sectores.
viernes, 14 de mayo de 2021 · 05:04

Mery Vaca/ La Paz

Aunque nació en España hace 60 años, el padre José Fuentes lleva viviendo 30 años en la ciudad de El Alto;  por tanto, es “un boliviano de corazón y de nacionalidad”.

 La última década ha sido una ficha clave de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB), en la que  se ha desempeñado como secretario general adjunto. Ahora todo cambió, pues este viernes asume como nuevo rector nacional de la Universidad Católica Boliviana (UCB), una casa de estudios superiores que alberga a 14.000  estudiantes en diferentes puntos del país.

Fuentes cuenta que nació en la región de Murcia, que ejerció el sacerdocio en su país por cinco años y que, cierto día de 1989, su paisano,  el obispo Jesús Juárez, le invitó a visitar El Alto. Estuvo un par de meses conociendo aquella ciudad que por entonces no se parecía en nada al hormiguero humano de altos cholets en el que se ha convertido ahora, y que luego volvería para quedarse hasta el día de hoy.

En aquella ciudad está a cargo de la parroquia Jesús Obrero, del barrio Primero de Mayo, donde seguirá trabajando, pero por sus nuevas funciones en la universidad, dejará parte de sus actividades a la Comunidad Misionera de Cristo Pastor.

Fuentes es licenciado en teología, en filosofía y en ciencias de la educación. Y, como miembro de la CEB, ha sido los ojos y oídos de la cúpula de la Iglesia Católica de Bolivia;  por tanto, fue testigo y actor de diálogos, mediaciones, facilitaciones y pacificaciones, incluida la de noviembre de 2019, que derivó en la asunción de Jeanine Añez al poder.

Hoy inaugura una nueva página en su vida con la intención de convertir a la universidad en un motor de cambio para el país.

Asumirá como rector de la Universidad Católica. ¿Qué implica ese reto en tiempos de pandemia?

El tiempo de pandemia es una dificultad añadida, pero la Universidad Católica ha respondido de una forma ejemplar, rápida y también haciendo grandes inversiones para responder a estos tiempos, para que las clases sigan con la compra de plataformas virtuales. Además, aunque  iremos  poco a poco regresando a situaciones de más normalidad, creo que la educación virtual ha llegado para quedarse y nos abre nuevas posibilidades a la universidad, de llegar a lugares más lejanos, donde no está presente la universidad físicamente, pero vamos a poder llegar a gente que aspira a una educación superior y no la ha podido tener. Esto va a continuar incluso cuando vuelvan de nuevo los estudiantes a las aulas, ojalá que pronto.

¿Esto significa que sería un sistema mixto? ¿O cómo lo está imaginando usted?

Pienso que va a llegar un momento en el que vamos a volver a tener una educación presencial o al menos semipresencial, pero también como universidad tenemos que estudiar para desarrollar una educación a distancia, porque esto lo tienen muchas universidades del mundo;  sin embargo, en Bolivia ha sido algo que se ha desarrollado poco.

¿Cree que la calidad se mantiene con la educación virtual?

La parte teórica de las carreras no tiene por qué desmejorar, pero hay una parte práctica, manual, que no se puede hacer, pero podríamos caminar en ese sentido. Yo me imagino una universidad que pueda llegar a muchos más alumnos, que pueda ampliar sus fronteras hacia las periferias, hacia tanta gente que tal vez trabaja, o que vive lejos. No hay mal que por bien no venga, la pandemia nos ilumina en estas formas de ampliar nuevas formas de educar.

La crisis también ha golpeado a las universidades privadas. ¿Cómo le ha afectado a la Universidad Católica en cuanto a caída de inscritos? 

En lo que ya me han informado, sí, aquí en la Católica se ha hecho un gran esfuerzo económico para no perder alumnos;  no obstante, algunos se han perdido. Se ha hecho un gran esfuerzo de ayudas, de becas. Por tanto, este tiempo de la pandemia  no ha significado un desastre, pero sí ha habido bajada de alumnos, y sí ha habido que hacer un esfuerzo económico para que los alumnos puedan seguir adelante.

¿Cuáles son sus planes para la universidad?

Creo que en Bolivia necesitamos líderes, yo creo que es lo que tiene que hacer la Universidad Católica y fue la idea que tenían los obispos que la fundaron, crear líderes para una transformación de Bolivia y yo, como rector, con esta misión que me encargan los obispos, quiero caminar en esta dirección. Quiero una universidad que esté en diálogo con la sociedad, que no se encierre aquí en las aulas. Que sea una universidad que investiga, que sirve a la sociedad boliviana y ojalá en nuestros alumnos metamos un gran deseo de que las cosas cambien, que el país salga de estas situaciones de enfangamiento que no nos conducen a nada, nos ayuden a progresar, nos ayuden a ir hacia el futuro. Éste es mi deseo, es mi sueño, me gustaría contagiarlo a todos, profesores, administrativos de esta universidad, para que nuestra universidad sea un motor de cambio, porque necesitamos cambio, necesitamos progreso porque llevamos muchos años ya enredados en luchas de poder.

¿Cómo se materializa eso en una universidad?

Convenciendo,  no imponiendo, metiendo esta pasión. Para que la gente viva mejor, nuestra educación debe ser mejor, que construyamos un futuro para la juventud y no estemos en esta lucha de que si manda éste o el otro. Los obispos que fundaron la Universidad Católica  querían contribuir a un país mejor, querían construir futuro, querían formar líderes para ese futuro; yo creo que se ha hecho mucho en ese sentido, pero pienso que ese sueño del principio tenemos que volver a retomarlo y que sea lo que nos mueva a todos.

El nivel educativo en Bolivia es precario. ¿Cómo encarar esa crisis educativa que se ha agravado con la pandemia?

Yo creo que en los colegios ha habido poca ciencia y mucha ideología, tiene que entrar la ciencia a los colegios, las visiones auténticas, verdaderas de la historia. En la historia de Bolivia hay muchas heridas abiertas, pero el camino de la curación de heridas es la reconciliación. Una de las situaciones que hay que perdonar es también la historia;  hay una historia de mucha dominación que necesita ser perdonada, pero no todo lo que ha pasado en Bolivia es malo;  pero si nos dicen en los colegios que todo es malo, que todo ha ido en contra de los pueblos indígenas, que todo ha ido en contra de los bolivianos, eso hace que las heridas sangren más todavía. La Universidad Católica es una institución que tiene que ayudar a buscar la verdad, que puede ayudar mucho con sus estudios y sus investigaciones, a que Bolivia ingrese a ese camino de reconciliación.

HOJA DE  VIDA

  • Inicios  Proviene de una familia humilde de Murcia. Su padre era rastrillador y su madre hacía esteras.
  •  Estudios   El 7 de septiembre de 1986, a la edad de 25 años,  se ordenó como sacerdote.
  •  Carrera  Ejerció cinco años en España y 30 en la ciudad de El Alto.

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