Daniela Cabrera: «El segundo contagio me llegó más fuerte y con otros malestares»

La primera vez que se contagió del virus fue en junio de 2020 y en abril de este año volvió a infectarse con la Covid-19, probablemente la cepa brasileña.
lunes, 17 de mayo de 2021 · 05:04

Alcides Flores  / La Paz

Tiene 32 años y sufre por segunda vez los embates del coronavirus. Probablemente esta vez contrajo la cepa brasileña, una variante que se presenta como más contagiosa y, aparentemente, más agresiva. “Una noche, creí que me iba a dar un paro. Me preocupaba mi hija que está entrando en la adolescencia”, recuerda Daniela Cabrera, una joven abogada que atribuye su reinfección a sus bajas defensas por el  alto estrés al que está sometida en su día a día, especialmente porque como jurista tiene que enfrentar sus causas en un escenario marcado por la corrupción en los tribunales.

En este momento aún guarda reposo en su casa con un cuadro de recuperación sustancial respecto a hace una semana, cuando sentía que su vida estaba en riesgo, porque además, en su tiempo de convalecencia, supo de la muerte de personas conocidas incluso jóvenes. “Todos están contagiados aquí”, afirma.

La primera vez que se contagió fue en junio de hace casi año. Entonces, sufrió dolor de garganta, huesos, músculos, espalda y cabeza. Su sistema nervioso se vio seriamente afectado. Por momentos sufrió dislexia. “Escribía al revés”, recuerda.

También el virus le asestó un golpe a su capacidad de memoria. “Manejaba códigos y leyes con mucha fluidez, pero de repente ya no podía recordar nada de lo que antes manejaba con tanta facilidad. Veo las caras de las personas y no recuerdo dónde las conocí. Me dicen su nombre y después de pensar mucho recién me acuerdo”, afirma.

Antes del segundo contagio, ¿qué secuelas se han mantenido de la primera vez?

Seguía con el cansancio, aunque he mejorado. La primera vez que hice ejercicio (en enero) hasta quise vomitar. Mi memoria también ha mejorado. Pero no es lo mismo que antes. Mi recuperación es aún   muy leve.

¿Cuándo se contagió por segunda vez?

En abril. Un día mi hija ha estado con malestar general, y hubo un momento en que ha estado muy mal. Inicialmente parecía que tenía resfrío y estaba con antigripales. Pero un día cayó, no quería levantarse ni comer. Le dio fiebre. Ese día dormí con ella. Y a los cuatro días yo caí. Sentí como si me iría a dar un resfrío. Fui a Warnes y volví cansada. Tomé un antigripal y al día siguiente me desperté con dolor de garganta y fiebre. Luego vino el dolor de cabeza y me hice la prueba de  Covid y di positivo. A los cuatro días de empezar el tratamiento, me hicieron la tomografía y mis pulmones ya estaban afectados.

Cuando su hija se enfermó, ¿no sospechó que era Covid?

En ningún momento sospeché que era Covid, porque fue rápido y ella sanó en pocos días. 

¿No fue un error haber dormido con su hija por la carga viral?

Pero estaba enferma. No la iba a dejar sola. Además, yo pensé que era un resfrío porque ella suele andar  desabrigada. El papá de la niña también cayó  ahora, y esta vez fue internado dos días. Le hicieron una tomografía y sus pulmones están muy afectados (él también sufrió una reinfección).

¿Qué síntomas tuvo ahora,  que no sintió cuando se contagió en junio de 2020?

Diarrea, vómitos. El año pasado tenía todos los malestares pero podía tomar todas las tabletas del mundo y no pasaba nada. En cambio ahora, desde el primer día mi estómago comenzó a sonar constantemente. Después de unos cuatro días vino la diarrea. Hasta el agua me hace mal. Por eso me han puesto suero.

La vez pasada no tenía fiebre y ahora sí. Ahora tengo más pérdida de olfato. El día 13 he empezado a sentir los aromas muy fuerte, más de lo normal. Hasta a mi perrito que está afuera lo siento. También sentí mucho asco. 

El dolor de cabeza no es igual. La vez pasada (en 2020) me dolía cinco minutos y de 20 minutos volvía. Ahora en cambio no me pasaba el dolor ni la fiebre. 

¿Ha sentido miedo?

Sentí que ya no quería vivir porque me sentía muy mal. Hubo un momento en que tenía muchos vómitos y diarrea y ya no quería comer nada. Me pusieron suero y con el suero me pusieron ampollas para calmar mis vómitos. No sé si eran muy fuertes esas ampollas, que me desesperé. Fue horrible. Y la enfermera me puso todo y se fue. Yo no sabía qué hacer. Me dio una especie de ataque de nervios. Pensé que me iba a dar un paro cardiaco. Más bien me dormí y me tranquilicé. 

Es decir, ¿este contagio ha sido mucho más fuerte?

Sí, fue peor. Porque no me paraba la fiebre ni el dolor de cabeza. Me dolía todo. Hasta mis dientes me han dolido esta segunda vez, como si estuvieran destemplados. La vez pasada en cambio no. Ahora fue todo rápido, agravado con los vómitos y diarrea que me debilitaron más.

Pensé en mi hija (tiene 13 años). Pensé en algún momento decirle qué personas me debían para cobrarles. Y de alguna forma eso me tranquilizó porque si me pasaba algo,  ella tendría casa y dinero que podría cobrar. Pero también pensaba en su adolescencia y que sería un golpe muy fuerte para ella.

El padre de su hija también se ha contagiado por segunda vez y esta vez fue peor. ¿Usted le atribuye a la cepa brasileña?

Pienso que sí porque es más fuerte. Conozco a otra persona a la que le pasó lo mismo. 

Esta vez, ¿también le afectó a la memoria? 

Mi memoria está más frágil. También siento mareos. Hasta los dedos de mis pies me duelen.

 

Punto de vista

Pedro Flores   Especialista en Covid-19
Los cuadros  son más fuertes

¿Cuál es el gran problema en la segunda infección sea la cepa que sea? ¿Cuál es la diferencia entre una cepa y la otra? Primero, la transmisibilidad (se transmite más rápidamente en el medioambiente); segundo, la mayor carga viral, por lo que los casos se complican rápidamente. Así, si la neumonía ocurría en el día 10 con las cepas originales, ahora es en menos tiempo.

Las cepas que más se transmiten son la B1-17, la B1-351 (sudafricana), la P1 (brasileña) y la india, que es la B1-617. Estas tienen su importancia por su capacidad de transmisión. Al provocar carga viral más alta, el virus puede llegar más rápido al pulmón y a todo el cuerpo.

El protocolo (de tratamiento) que se usa en el país es el chino, que incluye Azitromicina e Ivermectina, que bajan la carga viral y generan IGG muy baja y, en muchos casos, ni generan IGG. Y al no generar IGG, sólo generamos inmunidad celular y no inmunidad humoral. La inmunidad celular queda en los linfocitos T por 90 días; en cambio, cuando se genera IGG se genera inmunidad humoral, que dura mucho más tiempo.

Así, las personas que se reinfectan tienden a sufrir cuadros más fuertes, porque el cuerpo responde con más fuerza. No es que el virus  genera diarrea, sino que causa inmunodepresión. Por ejemplo, en los lugares donde hay salmonela y otro tipo de infecciones gastrointestinales, el virus va a exacerbar más esas infecciones. Si yo tenía gastritis por helicobacter pylori, la cepa hará que esa gastritis se exacerbe. Lo mismo ocurre con la salmonela. En este caso, el virus va a causar diarrea y retorcijones. En el caso de los parásitos, se demostró que al caer las defensas se exacerban los parásitos, por eso se debe tener cuidado en la administración con corticoides.

Después que se pierde  la inmunidad y cuando vuelve a atacar el virus, el cuerpo reacciona el doble. No es el virus el que mata, sino la reacción del cuerpo.

Hay tres cosas más frecuentes en la reinfección: escalofríos, fiebre y tos, que incluso no dejan respirar, que significa que hay una infección concomitante con la bacteria.

 

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