El peregrinaje contrarreloj para «comprar aire» en Cochabamba

Familias viven un vía crucis en busca de oxígeno para sus familiares enfermos con coronavirus. Hay colapso en los hospitales, las morgues y los crematorios.
domingo, 30 de mayo de 2021 · 05:04

María Mena M.  /Cochabamba

“Mi papá está muy mal, en estado crítico por la Covid y por día necesita tres cilindros. Hemos peregrinado tres días en busca de hospital y no encontramos. Estoy dispuesto a vender mi casa, mi auto y todo lo que tengo, pero no hay espacio ni pagando ni empeñando”, cuenta entre sollozos  Luis Alfredo Velásquez Gallardo, mientras aguarda su turno en la planta de oxígeno del Valle (Arbieto,  Cochabamba)  para recargar dos cilindros.  

Para Luis Alfredo es una carrera contrarreloj, de vida o muerte. Debe recargar los cilindros de oxígeno que precisa su padre, de 50 años, para sobrevivir. Y como él miles de cochabambinos viven la misma pesadilla.

De seis plantas y distribuidoras de oxígeno en Cochabamba, sólo la de Arbieto vende el insumo a particulares. En las  demás el producto se  agotó o sólo lo distribuyen a  hospitales. “Sólo nos queda la del Valle”, dice Velásquez. 

La planta generadora de oxígeno medicinal del Valle está ubicada a 45 kilómetros de la ciudad de Cochabamba. En dos reducidos ambientes a medias aguas con techos de calamina funcionan las máquinas que generan a diario 240 cilindros de oxígeno y, debido a la demanda, ampliaron la producción a las 24 horas  con intervalos de dos horas para que los aparatos no se sobrecalienten. Una pared de ladrillo y malla olímpica limita la planta. A su alrededor, al menos 200 vehículos en fila aguardan  para  recargar un tanque.

Los ocupantes de cada auto tienen  historias de drama y sacrificio por un ser querido que batalla contra el coronavirus. 

Vida o muerte

Los hijos de doña Paulina llegaron el pasado miércoles a la planta de Arbieto. Estaban entre los últimos de una larga cola.  “¡Ayuda! ¡Auxilio! ¡Nuestra mamá se nos muere, necesita oxígeno, por favor!”, clamaban desesperados. La gente que los escuchaba se conmovía, pero nadie estaba dispuesto a ceder su espacio. En medio del alboroto salió un encargado y  explicó que debían esperar su turno. “Duele, pero no hay otra opción”. 

Cerca de la medianoche, un  grito despertó a todos. Eran dos  hermanos que acababan de recibir una llamada telefónica que les informaba sobre el fallecimiento de su madre. Doña Paulina no resistió y murió mientras sus hijos hacían fila para “comprar aire”. 

“Por la noche falleció la mamá de dos hermanos porque no pudieron atenderlos. Es que había mucha gente esperando y ellos pasaban el número 100 en la lista. Se fueron nomás, desechos, porque les dieron la noticia de que su mamá había fallecido”, contó Viviana,  testigo de la tragedia familiar.

Esa noche pocos durmieron en la espera alrededor de la planta. No dejaban de pensar en sus familiares que se debatían entre la vida y la muerte  y precisaban oxígeno para amagar a la Covid-19. “Fue la noche más larga, la más fría de mi vida”, recuerda Viviana.

 Tras  horas de espera , familiares lloran para recargar oxígeno en la planta de Arbieto. 
Fotos: David Flores / APG

El precio de la sobrevivencia

Jesús López León, vecino de Villa Israel al sur extremo de la ciudad de Cochabamba, llegó a la planta de Arbieto a las 23:00 del miércoles y esperó hasta el mediodía del jueves para  recargar un cilindro de oxígeno.

“He ido a todos los lugares buscando oxígeno pero no encontré. Mis familiares también han caminado de un lugar a otro y nada. La única opción es ésta, pero tenemos que hacer fila. Es para mi papá, está muy mal desde hace dos semanas”, dice Jesús.

Su padre depende del oxígeno y el único cilindro que tienen está vacío y en lista de espera para su recarga. Jesús no tiene dinero para comprar otro y teme las consecuencias de  la espera. “Mi papá no puede respirar. Sin tanque le dejé porque no tenemos plata para comprar otro”,  lamenta.

Raúl Mamani dejó su trabajo  para atender las necesidades de su padre que contrajo el coronavirus. Cuenta que hace dos semanas adquirió dos cilindros con oxígeno a 2.200 bolivianos. Hace poco quiso comprar otro y se halló con la sorpresa de que ahora cada uno cuesta entre 3.000 a 3.500 bolivianos.

“Yo debería estar trabajando, pero lo dejé todo por apoyar a mi padre enfermo. Hemos gastado más de 4.000 dólares en dos semanas. Solo el médico particular a domicilio nos cobra 5.000 bolivianos por cinco días de tratamiento”, explica Raúl.

Largas filas  para obtener el insumo  vital en la planta del Valle.

 “De aquí nadie me mueve”

Con el fin de organizarse y ordenar la recarga de los cilindros, en la planta de Arbieto levantaron listas en las  que anotan el número y los datos del solicitante. Sin embargo, en un momento de confusión aparecieron tres registros.

Carla se sentía engañada. Había esperado  en la fila durante más de 12 horas y aún no la llamaban. Visiblemente cansada y molesta por la espera fue directo a la puerta de la planta y abriendo sus dos manos se plantó en ese lugar.

“¡De aquí nadie me mueve. Nadie más ingresa!”, advertía  impidiendo el ingreso de los vehículos con cilindros. Protestaba  contra las “fraudulentas” listas que circulaban para la recarga. 

Varios se sumaron al reclamo mientras se concentraban en el ingreso de la planta. Se acusaban entre ellos por un supuesto favorecimiento o por cambiar nombres en la lista de la planta.

Ante el tumulto, uno de los responsables  exigió orden. Advirtió con suspender el suministro de oxígeno  porque la concentración de personas infringe las normas de bioseguridad.

“Si vienen de la Alcaldía, del Sedes o del Ministerio de Salud y ven tanta gente nos van a clausurar y todos se van a quedar sin oxígeno. Regresen a la fila”, les dice a tiempo de comprometerse de unificar las listas y no excluir a nadie.

Todos asientan y se desconcentran. No quieren arriesgarse a perder el oxígeno que precisan.

El oxígeno  de Arbieto no cubre la demanda  en la tercera ola.

“Añadieron otro apellido a mi nombre. Dicen que no soy yo. Eso es una injusticia. Estoy de luto, mi tía murió de Covid en La Paz y ahora mi sobrino está delicado y necesita aire. No podemos perder a otro familiar”, suplica Carla entre gemidos y con los ojos hinchados por el llanto.

El jefe de Planta de Oxígeno del Valle, Amilcar Mamani Huanca, explica que la generadora llegó a su máxima capacidad debido a la alta demanda por la tercera ola de la pandemia. Dice que las filas son “interminables” desde que iniciaron operaciones, hace un mes.

Asegura que no pueden abastecer el 100% de los pedidos porque deben dar prioridad a  ambulancias y hospitales. “El tanque de seis metros cúbicos está a 105 bolivianos. Sabemos que hay mucha demanda, pero estamos trabajando a la máxima capacidad. Solo les pedimos que se calmen y nos dejen trabajar”, afirma Mamani.

 En la fila se escuchan otros gritos desgarradores. “¡Ha muerto!”.

 “En mi familia tres precisan oxígeno”


“Nos organizamos; lo malo es que hay dos o tres listas. Yo vengo desde Quillacollo. En mi familia tres están con Covid y necesitan aire. Los estamos atendiendo en casa porque no han querido recibirlos en los hospitales, dicen que están saturados”.(Viviana H, afectada).

“Ni pagando hallas cama de hospital”


“Mi papá está mal. Esta es la única empresa que está vendiendo oxígeno al público. En los hospitales tampoco hay espacio. No importa si uno tiene dinero,  no compra una cama en un hospital  por eso la gente se está tratando en casa”. (Raúl Mamani / Vecino de Sacaba).

“Trabajamos ya a la máxima capacidad”


“Esta planta debe abastecer al Valle Alto, pero están viniendo  de Oruro, La Paz y de otros municipios cochabambinos. Ya estamos trabajando en doble turno las 24 horas. Debemos cubrir a los hospitales y a particulares. (Amilcar Mamani  /  Planta de Oxígeno del Valle).

“Atravesamos por la peor crisis”


“Cochabamba es el departamento, con relación a su población, que tiene la tasa más alta de contagios. Hemos lamentado el deceso de mucha gente y ahora atravesamos una situación crítica por la falta de oxígeno”. (Manfred Reyes Villa / Alcalde de Cochabamba).

 “Los hopitales no tienen oxígeno”


“Estamos en vela tratando de conseguir oxígeno. La planta de Arbieto no es suficiente. Los  médicos no tienen  oxígeno para sus pacientes. La generadora de la planta del Sur ha colapsado y ya no sirve aunque los técnicos tratan de repararla”. (Anibal Cruz / Secretario edil de Salud).

 Pandemia: sólo una planta de oxígeno   habilitada en la Llajta

Antes de la pandemia, en Cochabamba operaban cinco plantas y distribuidoras  de oxígeno medicinal, según los registros del Servicio Departamental de Salud (Sedes). Después de 14 meses de que  se registrara el primer caso  de Covid – 19 en el país, solo una planta privada fue habilitada: Oxígeno del Valle en Arbieto. Las familias de víctimas del coronavirus acusan a las autoridades de no tomar previsiones ante la crisis. 

“Son las mismas plantas de la primera ola (a excepción Del Valle). Pero desde entonces mucho ha cambiado. Antes sólo había el PCR como método de detección y ahora hay alternativas masivas”, justifica el director del Sedes Cochabamba, Freddy Medrano, ante los reclamos por la   falta de generadoras de oxígeno.

Las plantas y distribuidoras  en Cochabamba  son: Nitrox en el municipio de Vinto, Equivid en la zona norte, Praxair en el kilómetro 7 de la avenida Blanco Galindo, H3 en Kanata de Sacaba, El Paso camino a Tiquipaya y Oxígeno del Valle en Arbieto.

De las seis, solo Del Valle continúa operando, las demás colapsaron o se les agotó el producto. Mientras tanto, el Gobierno, la Alcaldía y la Gobernación proveen del elemento a los hospitales con pacientes Covid-19. 

“El Gobierno debió haber previsto la demanda de oxígeno, pero estos meses se dedicó a investigar casos de corrupción antes que priorizar la salud. Está desubicado, protestó Raúl Mamani, quien busca oxígeno medicinal para su padre enfermo de coronavirus.

Cochabamba es el segundo departamento, después de Santa Cruz, más golpeado por la tercera ola del coronavirus. Del 1 al 27 de mayo registró más de 13.000 nuevos casos positivos y 271 decesos, haciendo un promedio de 10 fallecidos por día. El Gobierno comprometió la dotación de oxígeno en las próximas horas.
 

 

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