Salir de UTI luego de un mes: 5 historias de lucha y de segundas oportunidades

Algunos despertaron y se enteraron que sus seres queridos perdieron la vida a causa del coronavirus. Otros recordaron entre sueños las visitas de sus seres amados. Hacen trabajos de rehabilitación.
domingo, 27 de junio de 2021 · 05:30

Verónica Zapana S.  / La Paz

“Saber que me recuperé y que podía volver a abrazar a mis hijos  fue la mejor alegría que Dios me regaló”  dijo   Sandra Chipana, que venció la covid, salió de terapia intensiva luego de más de un mes  y hoy da  gracias  a la vida por “una segunda oportunidad”.

“Es como volver a nacer”, agregó y aseguró   que ahora valora  cada minuto con  su familia. “No sabes lo que tienes hasta cuando te das cuenta que puedes perder todo”,  explicó.  

No es la única historia. Página Siete conversó con otros  cuatro grandes guerreros  que vencieron la batalla contra  la covid  y salieron de terapia intensiva. Son ahora protagonistas de  esos momentos de penuria y temor, pero también de mucha esperanza. 

Según los datos de la Sociedad Boliviana de Medicina Crítica y Terapia Intensiva  (Sbmcti), la tasa de  letalidad en internación dentro de una  UTI  es muy  alta: ocho de cada 10  que ingresan a esa sala fallecen.

El jefe de la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital de Clínicas, Alejandro Enríquez,  dijo que en el caso de este establecimiento de salud,  la tasa de recuperación alcanza al 64%, es decir que de cada 100 pacientes internados, 64 se recuperan. “En el hospital hacemos todo lo posible por ayudar a cada uno de nuestros pacientes”, aseguró.

  El vicepresidente de la Sbmcti filial La Paz, Patricio Gutiérrez, dijo que el elevado número de fallecidos en unidades de terapia intensiva  se presenta porque las personas “llegan muy tarde al hospital, cuando ya se automedicaron y se hicieron colocar todos los antibióticos”. “Entonces, ya no se pueden colocar otros  medicamentos”, agregó.

 Sin embargo, más  allá de las estadísticas, según los médicos, está la fuerza de voluntad que cada paciente pone  al momento de entrar a esa sala que para muchos es la más temida.

“Cuando yo estaba ahí dentro, vi  que cuatro personas fallecieron en la sala y  salieron en bolsas”, contó Daniel Gonzales, uno de los  pacientes que logró salir de una UTI.

Gonzales aseguró que lo más importante es no perder la esperanza, la fe y pensar en el futuro. En los días más difíciles pidió a la  Virgen María mucha ayuda para vencer  la enfermedad y así volver a abrazar a  su familia.

Edwin Pérez, otro sobreviviente,  aseguró  que la fe en Dios y la esperanza en un reencuentro con  sus hijos y su esposa lograron su recuperación.
 

Édgar Sonco: “No creía  que estaba dentro de un hospital, parecía que estaba viajando por diferentes lugares” 

El 7 de mayo, Édgar Sonco  dio positivo a una prueba de  la  Covid-19. Al conocer el diagnóstico  médico,  él se asustó mucho y temía lo peor. Su  salud empeoró por la preocupación y la agresividad del virus. 

A medida que pasaban los días, Édgar  ya sufría fuertes dificultades para respirar. Por esa razón, su familia  se vio obligada a peregrinar para conseguir  botellones de oxígeno. Pero él seguía mal y su cuadro de salud empeoró.

Necesitaba una cama de terapia intensiva y su familia comenzó a buscar un cupo.  No  fue fácil, pero consiguió un espacio en una  clínica de Villa Dolores de la ciudad de El Alto.

 Fue internado el  15 de mayo. El doctor intentó primero que Édgar pudiera reaccionar en terapia intermedia, pero su salud  se deterioraba. Fue ingresado  a terapia intensiva. “Estuvo tres semanas. Después le hicieron la traqueotomía”,  dijo su hermana María Sonco.

“El médico indicó que casi pierden a mi hermano porque su  salud estaba muy delicada”, recordó María y contó que la familia se unió  en oración. 

En sus días en UTI, Édgar recordó  que estuvo sedado y parecía que estaba en un estado de alucinación  porque se veía viajando  por diferentes lugares del país, en muchos de los paseos estaba acompañado de su familia. 

 “No creía que estaba dentro de un hospital,  sino en diferentes lugares”, relató.  Cuando intentaba volver en sí,  quería levantarse, salir, caminar y  arrancar los tubos que estaban conectados a su cuerpo. Sentía que algo me presionaba, recordó.

Édgar  luchó por su vida, por su hija y  familia. “Él es el mayor y como no teníamos a nuestro papá a nuestro lado, él siempre estuvo al pendiente de todos nosotros”, agregó María.

Hoy, luego de más de un mes de su internación en el hospital, Édgar  se recupera favorablemente.

Ya no está en UTI, pero todavía  está en sala y recibe un tratamiento.  

 “Hoy (el viernes) nos dieron la mejor noticia, mi hermano  está fuera de peligro, pero  nos dijeron que aún debe estar con oxígeno. Él está feliz y está colaborando para que en una semana o 10 días ya reciba su alta”.

Para Édgar, salir de la UTI es una señal, es una segunda oportunidad para cambiar, para disfrutar a su familia y para cumplir todos sus sueños.
 

Edwin Pérez: “Hace mucho la fuerza de voluntad”


El 3 de mayo, el coronel Edwin Pérez  dio positivo a la prueba de Covid-19. Fue a su seguro de salud, siguió un  tratamiento y cumplió de forma rigurosa su  aislamiento. Pese a todas las medidas, su salud empeoró. Fue internado en un hospital.

 Antes de salir de casa, él creía que no volvería a su hogar. “Creí que me iba a morir, por eso hasta me despedí de mi esposa”, dijo Pérez, en una entrevista con Página Siete. 

“En el hospital Santiago de la CNS  no tenían tomografía para saber cómo estaban mis pulmones. Por eso, a los tres días, solicité mi alta para que  me cambien a una clínica particular. Ahí me indicaron que el 75% de mis pulmones estaba dañado y me realizaron un tratamiento  agresivo, pero no me entubaron.  Por eso no perdí  la conciencia en ningún momento”, relató.

En esa sala de terapia intensiva  estuvo más de 20 días. “Todos los días pensaba en  mi familia. Quería ver profesionales a dos de mis tres hijos, quería ver a mi esposa y recuperar el tiempo”, contó.

Poco a poco se recuperó y  ya podía recibir alimentos.  “Comía todo lo que me daban porque no quería que mi salud se pudiera complicar”, dijo.

 Cuando ya estaba a punto de salir y   se creía que todo el peligro había pasado, Pérez sufrió un accidente cerebrovascular. “El doctor (Patricio) Gutiérrez me hizo la técnica de reanimación y aunque no perdí la conciencia no podía mover mi cuerpo”, contó. 

Luego de  un tratamiento largo de fisioterapia logró recuperar nuevamente el movimiento, primero de la mitad de su cuerpo, luego de la otra mitad. “Hace una semana me dieron el alta”, aseguró contento.

 El coronel de la Policía dijo que se recuperó gracias al cariño y al amor de su familia, además del trabajo de los médicos.  “Me dieron fuerzas para seguir adelante, para no derrumbarme”, aseguró luego de  destacar que “hace mucho la fuerza de voluntad y no derrocarse”. “Aunque en algunas ocasiones es complicado”.

Pérez contó   que su trabajo exige una entrega total, pero ahora  estará más con  su familia. “Quiero pasar más tiempo con ellos”, concluyó.
 

Daniel Gonzales: “Hice un video de despedida y lo borré”


  Todo el calvario del comediante  Daniel Gonzales comenzó el 20 de diciembre. Tenía síntomas parecidos a los de una infección como salmonella o fiebre tifoidea. Se hizo una  prueba de antígeno nasal y dio positivo a la Covid-19. 

“Pasé una Navidad rara con algunos síntomas que se iban presentando aunque los antibióticos que tomé para la salmonella disimularon  el cuadro. Año Nuevo fue parecido, pero mi salud estaba deteriorada. Por eso vino a casa una doctora que me dijo que ya estaba pasando la enfermedad”. 

Su cuadro empeoró hasta que el 3 de enero no aguantó más y decidió internarse. La doctora que lo atendía le dijo que había una cama en una clínica privada,  pero debía dejar   una garantía de 10.000 dólares.  “No tenía tanta plata”, aseguró  y contó que otra clínica de  Sopocachi le pidió 5.000 dólares. Ante esa situación, llamó a la línea del Sedes y consiguió una cama en el hospital de La Portada.

Antes de ir al hospital, grabó un video de despedida porque temía lo peor.  “Ingresé a sala, pero al ver mi salud, me pasaron a terapia intensiva”, relató y dijo que no fue intubado. 

“Me hicieron otro procedimiento,  me colocaron oxígeno de alta presión. Otros que entraban a la misma sala y recibían el mismo tratamiento  no aguantaban”, agregó.

 Estuvo 15 días en UTI y sólo veía  el canal estatal, comenzó a sentir la añoranza de  volver a viajar por cada rincón del país.

Su familia fue el motor principal para vencer la Covid-19.  “Pedí a la Virgen María y a la del Socavón que me ayuden a salir adelante”, relató.

Luego de recuperarse por completo, Gonzales  viajó  a Oruro y visitó a  la Virgen. “Cuando llegué frente a ella, parecía que se me acercó y me dijo ‘ves, viniste’. Fue algo tan extraño”, agregó.

Hoy, Daniel da gracias a todos por su ayuda en los momentos más difíciles, como a  su cuñada que llegó  desde Argentina para colaborar en su atención, al   exalcalde  Luis Revilla, al exdirector del Sedes  Ramiro Narváez  y a todo el personal del hospital La Portada .  “El video de despedida lo borré”, dijo y  destacó  que pudo cubrir gran parte de la internación gracias al  Sistema Único de Salud (SUS).

“Salí de UTI y  me enteré que mi mamá y hermana murieron” 


 Lenny Gemio,  de  39 años, venció    la enfermedad del   cáncer de mama. Semanas después, en el mes de enero,  sufrió un cuadro gripal que no sanaba. Decidió acudir al oncólogo para saber qué medicamento tomar y el especialista le alertó que probablemente sea covid, por lo que se vio obligada a peregrinar por una prueba  en el seguro.

Se internó porque su salud empeoraba, pero lastimosamente el seguro social no tenía cama de terapia intensiva. Sus familiares buscaron un espacio y consiguieron una cama en el Hospital de Clínicas.  

“Desde ese día, el  8 de enero, ingresé a terapia intensiva. Me han sedado. Luego de varios días, el 23, he reaccionado”, relató y dijo que su cuadro era muy crítico.

“La verdad,  yo sentía que me iba a ir, porque estaba con vómitos y no podía reaccionar. Por ejemplo,  cuando estaba en la Caja Petrolera veía que todos los médicos se movían para estabilizarme,  pero no lo lograban”,  adelantó. 

Ya en UTI del Hospital de Clínicas, “tuve como  un sueño en el que mi mamá, mis hermanas y  mis amigos fueron a visitarme bien protegidos”, contó. “Recuerdo que me tocaban el hombro para decirme:  tú puedes reaccionar”, agregó.

Lenny cree que  ese sueño es parte  de las oraciones de su familia y amigos porque organizaron  cadenas de oración por ella.

Al despertar, lo primero que vio fue un tono verde en toda la sala. “De inmediato me acordé de unos amigos que creen en el más allá y en la energía cuántica,  a quienes les dije antes de ingresar  a la  UTI que no quería entrar. Uno de ellos me dijo que sea fuerte y que vea la luz verde que es de sanación”, recordó.

  Ahí estaba el doctor Alejandro Enríquez, quien le preguntó qué día era y él mismo  respondió: es 23 de enero.

Lenny relató que de inmediato intentó levantarse y  caminar,  pero no podía. Hizo fisioterapia. “Hasta en la comida me mimaron porque quería gelatina y me la traían”, dijo.

 Una semana después  de  salir de la UTI, Lenny se enteró que su mamá y su hermana perdieron la vida por la covid. “Fue muy duro enterarme”, dijo y pese a sentir un gran dolor, siente que  recibió del cielo una segunda oportunidad.

Sandra: “He pedido ayuda a Dios y no recuerdo más”


“Mi esposo era chapista. Al parecer, él se contagió primero y me transmitió el virus a mí”, contó Sandra Chipana. Ella logró vencer al coronavirus, pero su  marido no pudo con la enfermedad y  murió.  

Relató que al parecer se infectó  en  los primeros días de mayo. “Pensé que me podía tratar en casa, pero mi salud estaba empeorando”, dijo.

No sólo su salud empeoró, sino también la de su esposo. “He estado hasta el último con él.  Ambos nos  teníamos que internar, pero él falleció, del entierro y todo eso mi hija se hizo cargo, yo ya entré al hospital”.

Sandra ingresó a la sala de terapia intensiva del Hospital de Clínicas el  pasado 13 de mayo. “Para que me internen. Fui al centro de salud y me dieron una orden para la transferencia”, agregó.

En la sala “he visto que los médicos estaban agarrando el equipamiento  para la intubación. Ese momento sólo he pedido ayuda a  Dios y no lo recuerdo más”, dijo.

 Pasaron los días y al mes, Sandra reaccionó por completo. “Aunque no me acuerdo, pero las licenciadas dicen que quería sacarme los cables que tenía puestos y que quería salirme”, contó.  

Para el intensivista   Alejandro  Enríquez, la recuperación de Sandra  “es un milagro” porque hubo dos momentos en los que su salud estaba muy mal. Pero el personal de salud logró ayudarla para salir  adelante.

No fue fácil estar en una UTI por tanto tiempo. “Lo único que quería era aliviarme porque mis hijos se quedaron solos”, comentó.

 Sandra aseguró que sus hijos eran su fuerza para seguir adelante. “Quería llegar a mi casa y  abrazarlos”, comentó.

  Contó que cuesta recuperarse, no es fácil porque no podía mover el cuerpo y  tenía que hacer ejercicios. “Los de fisioterapia me volvieron a enseñar a caminar. Pareces un bebé que nuevamente debe aprender a manejar tu cuerpo”.

Aseguró que está muy agradecida con cada uno de los profesionales y el personal del hospital. “Qué hubiera sido de mí sin ellos”, dijo y pese a que la semana pasada  recibió  su prealta,   fue trasladada   al hospital de Cotahuma para recuperarse. El jueves volvió a su hogar y de alguna forma a la vida.

 

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