Gabriel, el nadador que a los 13 años puso a Tokio en su mira

Gabriel Castillo Sulca acaba de participar en los Juegos Olímpicos de Tokio. Practica ese deporte desde los seis años. En 50 espalda, es el número uno de Bolivia desde 2018.
lunes, 2 de agosto de 2021 · 05:04

Alcides Flores  / La Paz

Ocurrió el 17 de octubre de 2015 en Río Grande, Brasil. Gabriel Castillo formó parte de la delegación cruceña para un campeonato amistoso con un club de esa ciudad. Entonces tenía tan solo 13 años. Nadó en 50 metros espalda y paró el cronómetro en 28 segundos y 68 milésimas. El Récord Nacional Juvenil “A” hasta entonces era de 29:18. “Nadó hermoso y todos lo aplaudieron. Fue ese día que le nació la idea de ir a Tokio”, recuerda su padre Aldo.

Era un viaje de esparcimiento. No era un campeonato oficial. Las marcas eran lo que menos importaban, pero esa competencia permitió ver en Gabriel un potencial que muchos de su entorno ya vislumbraban.

“Yo voy a ir a Tokio 2020”, fue la frase que Aldo recuerda de su pequeño Gabriel el día que retornó de ese viaje, en cuya competencia sus compañeros habían insuflado en él mucha confianza al gritarle “récord”, “récord”, en el instante en que se lanzaba a la piscina ese 17 de octubre. Y lo logró. Y sus compañeros lo ovacionaron. Fue un día inolvidable.

Para él, ese amistoso fue el punto de partida en su camino a Tokio 2020. El récord nacional no oficial y la ovación de su club en esa ciudad brasileña en 2015 plantaron en su mente una determinación: llegar a los Juegos Olímpicos Tokio 2020. “Es un sueño  cumplido, un sueño que me planteé desde que comencé a los 13 años”, afirmó Gabriel.

“Todos sus entrenadores vieron en Gabriel una habilidad innata. Todos veían que iba a llegar muy lejos”, rememora Aldo, quien junto a Gabriela, su esposa, vivieron estos últimos días los momentos más emocionantes de sus vidas.  “Cuando le hemos visto con la bandera boliviana en Tokio ha sido como llegar a la cima, como ver el sol. Ha sido maravilloso para  nosotros”, recuerda Aldo. “Hemos llorado un montón”, agrega Gabriela Sulca, oriunda de Salta (Argentina), donde su familia también ondeó la bandera boliviana para vivar al primo, sobrino y nieto.

Un largo camino

Esteban y Gabriela Constanza (hermanos  de Gabriel), los otros dos hijos de Aldo y  Gabriela, también son nadadores. Ellos han cosechado muchos títulos en ese deporte no sólo nacionales, sino internacionales.

Y es que para la familia Castillo Sulca el deporte se constituye en parte de las actividades cotidianas de sus hijos. A muy temprana edad los tres han empezado su vida deportiva con el taekwondo, hasta que el gimnasio donde practicaban se cerró. Aunque meses antes habían aprendido a nadar, el cierre del gimnasio los llevó de lleno a entrenar natación. Gabriel tenía entonces seis años.

“Nuestro objetivo era que desde chicos hagan algún deporte. Nunca hemos planificado que nuestros hijos sean olímpicos. El objetivo era que hagan deporte. Sólo eso”, recalca Aldo, originario de Camargo, provincia Nor Cinti de Chuquisaca. Para los camargueños  Gabriel fue su representante. Allí estuvieron tan pendientes de su participación porque se trataba de un atleta de “sangre camargueña”.

El que los tres Castillos Sulca comenzaran a destellar, trajo consigo para sus padres un giro en sus vidas. “Si los hijos de Aldo y Gabriela llegaron tan alto es porque ellos son unos padres 100% dedicados a sus hijos”, afirma Herminia Molina, quien conoce de cerca a la familia.

Los padres de Gabriel se han involucrado tanto en la actividad de sus hijos que conocen al detalle esa actividad deportiva. “Como papá, vos te metes en ese campo: sabía los tiempos de los entrenamientos, de los competidores, de los campeonatos. Vivimos ese deporte de manera intensa”, acota Aldo.

La partida,  el domingo 25 de julio en Tokio, sede de los Juegos Olímpicos.

Los chicos comenzaron a competir en torneos locales, departamentales y nacionales, y sus padres los vieron día a día convertirse en los mejores. El círculo fue extendiéndose hasta llegar a torneos internacionales, donde vieron de cerca cómo los gobiernos apoyan toda actividad deportiva, y donde vieron que los atletas se entrenan hasta 1.500 horas por año de ventaja frente a Gabriel, porque precisamente existe apoyo integral.

Esto ha conllevado también mayor esfuerzo de los progenitores. Un jugador olímpico está en la plana mayor, donde todo debe ser manejado con mucho rigor y disciplina. La mamá se levanta a las cinco de la mañana para preparar cada una de las porciones de la alimentación de Gabriel, quien toma su primer alimento a las seis de la mañana. 

Segundos antes del arranque.
Terminó segundo en
su serie preliminar.

Hay un preparado para cuando termina de entrenar, otro para cuando llega a casa, para la hora del almuerzo, para antes de iniciar un ejercicio físico. Todas las comidas tienen un determinado peso. “Ese día a día ha sido subir una montaña hasta llegar a los Juegos Olímpicos. Eso ha sido lo más grandioso”, afirma Aldo, quien ya no recuerda las veces que ha llorado.

Y uno de esos momentos fue el domingo 20 de junio. Aquel día, el entrenador de Gabriel, Yassir Abdalla, hizo una videollamada a la familia. Les dijo que la Federación Boliviana de Natación (Febona) informó que Gabriel iría a Tokio. “Saltamos, lloramos todos, aunque no podíamos todavía decirlo a nadie”, dice Gabriela, a quien también se la vio llorar a mares el día que Gabriel encabezó –bandera en mano– el grupo de atletas en la inauguración de los Juegos Olímpicos, la madrugada del viernes 23 de julio.

Gabriel,  sus papás y sus hermanos mayores.

Fue lo máximo. El que este joven atleta haya llegado a los Juegos Olímpicos fue para sus padres el culmen de un sueño dorado. La meta había sido cumplida, que era abrirse un espacio en esta instancia reservada solo para los mejores del mundo, que es adonde todo atleta sueña llegar.

Y Gabriel llegó por mérito propio. Su sacrificio fue mayor este año porque decidió estudiar medicina después de un año de pandemia que le impidió hacerlo, aun sabiendo que Tokio estaba a la vuelta de la esquina. “Parecía que se me moría”, dijo Yassir Abdalla al recordar uno de sus extenuantes entrenamientos. “Gabriel es de pocas palabras. Habla lo justo y necesario”, dice su madre. 

Gabriel,  con el trofeo de los Juegos Plurinacionales.

Es de pocas palabras y de mucho entrenar. Es así que es el número 1 de Bolivia desde 2018, cuando en febrero de ese año hizo un récord en 50 metros espalda, con el que se clasificó a los Juegos Olímpicos de la Juventud en Buenos Aires. Por esos puntos FINA de 50 espalda es el mejor nadador desde 2018. Estos logros le han abierto –por un tiempo– las puertas de Tunkas, un programa de apoyo entre el Viceministerio de Deportes, la Cervecería Boliviana Nacional, BoA y el Comité Olímpico.

En las dos pruebas que compitió, 50 y 100 espalda, entró a las finales del Sudamericano Absoluto. Es el único boliviano hombre que ingresó a las finales en el Sudamericano Absoluto. En 2019 sacó la medalla de bronce en el Sudamericano Juvenil.

En la prueba de 100 espalda logró la marca 57:30. Este ha sido el resultado del pasaje a los Juegos Olímpicos. Fue el 27 de mayo de este año en Asunción de Paraguay, en el  Gran Prix.

En el caso de la prueba de 100 espalda, de Sudamérica sólo participaron en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 dos brasileños y Gabriel. Los únicos tres latinoamericanos. En Sudamérica, en 50 de espalda Gabriel está por encima de peruanos, chilenos, ecuatorianos y venezolanos. En 100 espalda, es la prueba que tuvo que entrenarse porque no hay 50 espalda en los Juegos Olímpicos. 

Segundos  antes de la partida, el domingo 25.

Gabriel, con 57:30 ha sacado la marca “A” para los Juegos Panamericanos Junior en Cali, que será este año. Es el primer boliviano que va a ir a un torneo internacional con marca “A”, que es la más exigente. La marca “A” para los panamericanos es de 57:34  y Gabriel hizo 57:30.

Gabriel cumplió su mayor sueño, pero es apenas el comienzo. Ya se vienen otras competencias y, quizá, el objetivo de llegar a los Juegos Olímpicos de París 2024 ya está  como una semilla en su mente. No se lo dijo a nadie aún, porque es de pocas palabras, pero su determinación le sale por los poros.

En plena  competencia, el 25 de julio en Tokio.

Sus logros más importantes

Open Internacional clasificatorio Tokio 2020 Gran Prix, Asunción, mayo de 2021

Prueba Individual 

• 100 metros estilo espalda, con un tiempo de 00:57.30. Nuevo récord absoluto de Bolivia, logrando 740 puntos FINA. 

• Con este tiempo clasificó a los Olímpicos Tokio 2020. 

• Este tiempo le permitirá Competir con la Marca A en los I Juegos Panamericanos Junior, convirtiéndose en el Primer Varón de Bolivia que Ingresa a un Campeonato con Marca A.


Campeonato Sudamericano absoluto, marzo 2021

Prueba Individual 

• 50 metros estilo espalda, con un tiempo de 00:26.63. Logró bajar los 27 segundos según cronometro electrónico, obteniendo por quinta vez un tiempo menor a los 27 segundos. 

Resultados XLV Sudamericano Absoluto, Buenos Air4es, marzo de 2021. Dos pruebas y dos finales sudamericanas

Prueba Individual 

• 50 metros estilo espalda, con 00:26.82. Con este tiempo fue finalista sudamericano y se ubicó en el puesto 7. 

Prueba Individual 

• 100 metros estilo espalda, con un tiempo de 00:58.34. Con este tiempo GAbriel fue finalista sudamericano y se ubicó en el puesto 7. 

• En las dos pruebas en las que participó ingresó a finales, ubicándose en el séptimo lugar en ambas finales

 

Segundo Torneo FINA evento Tokio 2020, Asunción, diciembre de 2020.

Prueba Individual 

• 100 metros estilo espalda, con un tiempo de 00:58.18. Nuevo récord absoluto boliviano en esta prueba. Obtiene los 707 puntos FINA. 

Prueba Individual 

• 50 metros estilo espalda, con un tiempo de 00:26.43. Nuevo récord absoluto boliviano en esta prueba. Este tiempo le clasifica como el nadador varón número uno de Bolivia al conseguir 748 puntos FINA.

• Cuatro medallas de plata obtenidas en el torneo.

Su currículum incluye varios logros en 2019, tanto en el país como en el exterior.
 

 

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