Hércules y Mati, animales que sobrevivieron a los incendios

Miles de mamíferos, aves, reptiles e insectos han muerto o migrado por las llamas. El ocelote Hércules y el chanchito Mati son símbolos de sobrevivencia.
domingo, 29 de agosto de 2021 · 05:17

Marcelo Campos / Santa Cruz

“Es una catástrofe ecológica la que están produciendo los incendios.  Miles  de animales  han muerto solo en el  Ñembi Guasu, ya sea por intoxicación, quemados, de hambre o de sed”, alerta el médico veterinario Jerjes Suárez Ruiz. En  medio del cementerio de fauna y flora que deja el fuego a su paso,  el ocelote Hércules y el chanchito Mati son dos símbolos de sobrevivencia.  

Suárez acompañó esta semana a un equipo de la Gobernación de Santa Cruz con el objetivo de rescatar a los animales heridos por el incendio que asola el área de conservación Ñembi Guasu, del municipio de Charagua.

En el rastrillaje encontraron decenas de especies que habían sido calcinadas por el fuego o que murieron por intoxicación. Es el caso de dos ocelotes que lograron huir de las llamas, pero que cayeron por inhalar monóxido de carbono.

El veterinario registró los cuerpos de los felinos, intactos y separados  por 20 metros de distancia. Eran madre y cría. Las fotografías y videos de éstos y otros animales víctimas de los incendios   se hicieron virales en las redes sociales y transcendieron las fronteras como evidencia de la tragedia ambiental.

El ocelote Hércules  fue atropellado cuando escapaba del incendio en Otuqui.
Foto: Jerjes Suárez

Hércules y su salvador

Hace dos meses, en los alrededores del incendio en Otuquis, apareció un ocelote herido. Al parecer había sido atropellado cuando huía del fuego y presentaba  múltiple fractura de fémur.

El felino fue llevado hasta el consultorio del veterinario Jerjes Suárez, quien realizó una cirugía de cinco horas.  El ocelote, que recibió el nombre de Hércules de sus rescatistas, sobrevivió y continúa en recuperación aunque su futuro es incierto.

El profesional advierte que no hay condiciones para liberar a los animales rescatados, toda vez que su hábitat se destruye.

Hércules se ha convertido en un símbolo de la esperanza que inspira a Suárez para continuar con su voluntariado en defensa de los animales. El veterinario fue distinguido  por la Asamblea Legislativa por su labor.

Mati  estuvo a punto de morir a los tres días de nacido.
Foto: Gobernación de  Santa Cruz

Mati nació luchando

Cuando los soldados realizaban el trabajo de liquidación y enfriamiento de los incendios en la zona de Pozones (San Matías), encontraron a un chancho de monte de apenas tres días de nacido, que incluso tenía aún el cordón umbilical.

La brigada  la Gobernación lo atendió, pues el chanchito presentaba  problemas pulmonares e intestinales, además de una aguda deshidratación. Se presume que su madre lo tuvo en medio del fuego y  escapó para refugiarse, por eso asombra a los rescatistas la resistencia del pequeño animal que sobrevivió   días sin comer y en medio del fuego.

El pequeño Mati, como lo bautizaron, fue trasladado a la ciudad de Santa Cruz,  donde  se recupera y se ha ganado el cariño de sus cuidadores.

“Se lo debe alimentar cada dos horas con una leche especial y ha mejorado mucho. Aún no lo hemos derivado a un centro porque todavía no puede comer por su propia cuenta”, informó Paola Montenegro, responsable del programa de Biodiversidad de la Gobernación de Santa Cruz.

El chancho  bebé se ha ganado el cariño de sus cuidadores de la Gobernación cruceña.
Foto: Gobernación de  Santa Cruz

Ecosistemas en peligro

El biólogo Huáscar Bustillos   indicó que los incendios afectan a toda la fauna y flora de determinada región. En las tierras devastadas en el oriente vivían variedad de mamíferos (felinos y roedores),  reptiles, aves y una gran cantidad de insectos.

Cada especie -explica Bustillos-  tiene un  papel en el ecosistema. Por ejemplo, los felinos realizan el control de plagas y los herbívoros regulan el crecimiento del monte, además de aportar con sus proteínas a la alimentación de otros animales. En ese sentido, advirtió que las reiteradas quemas que se vienen produciendo están quebrando el ciclo natural del agua, de la tierra y del bosque, lo que puede repercutir negativamente en el entorno y en el suelo a corto plazo.

“Hay el peligro de que se pierda este tipo de ecosistemas, porque ya ha habido grandes incendios los últimos años. El grado de resiliencia que tienen estos montes-bosques con relación a las semillas que se depositan en los suelos prácticamente ya han desaparecido. Nos estamos enfrentando de aquí a poco tiempo a la desaparición de grandes regiones con su respectiva flora y fauna”, alertó Bustillos.

El especialista apuntó que también hay un impacto muy fuerte sobre la microfauna del suelo, a los micromamíferos y  los insectos, entre ellos  las abejas, que juegan un papel fundamental en la polinización. “La muerte de animales va  a repercutir en la regulación de los bosques y del clima, en la producción de agua y oxígeno, en la retención de dióxido de carbono”, sostuvo.

Daño  en Ñembi Guasu 

Marco Pinto Viveros, investigador del Museo de Historia Nacional Noel Kempff Mercado, explicó que el área protegida Ñembi Guasu está sufriendo un daño irreversible a consecuencia de varios incendios.

Se quemó por primera vez en 2019, incluso con tormentas de fuego que consumieron más de 440 mil hectáreas de un total de 1,2 millones, dejando una mortalidad de árboles del 90%. Después de un año (2020 no hubo incendios en el parque) y con un estudio realizado, se determinó que el daño causado está muy lejos de restaurarse. Ahora se suman los actuales incendios.

“El paisaje se ha simplificado de manera extrema y eso repercute en la fauna. El ecosistema estaba en un proceso de regeneración, pero aun está sumamente lejano  terminar  y más bien se está transformando. La composición de especies y ensamblaje de aves es distinta a lo que había antes  del fuego”, detalló Pinto.

El investigador comentó que los animales que mueren en primera instancia por los incendios son los que tienen una baja capacidad de movimiento, tales como los  tatús, largartos o perezosos, pero con incendios tan grandes como los que han sucedido hasta los animales con alta movilidad -como antas, jaguares y tigres-, tienen alta probabilidad de perecer.  Muchos animales, explicó,  han migrado. Lo curioso es que según los estudios,  las aves que están recolonizando el lugar no son de la misma especie de las que escaparon.

“El proceso de restauración natural en ambientes secos como Ñembi Guasu es muy lento, va de 40 años a 100 años. Después de los incendios de 2019, era prioritario que el fuego no vuelva pero volvió  y la situación es sumamente crítica. No sólo están  muriendo animales y plantas, se está muriendo todo el bosque”, manifestó el especialista.

El ocelote  fue sometido a una operación de cinco horas.
Foto: Jerjes Suárez

Brigadas y albergues

Paola Montenegro, del Programa Departamental de Biodiversidad, señaló que se han desplegados dos brigadas que se turnan para  atender a los animales heridos. Además se cuenta con dos albergues, uno en San Matías y otro en Roboré.

La mayoría de las atenciones son ambulatorias:  se atiende y rehidrata a los animales, para  soltarlos en zonas sin fuego. Los casos graves, como el del chanchito Mati, se trasladan a la ciudad. “Nuestro deber es tratar de salvar a los que se pueda”, dijo Montenegro.

 

Especies heridas aparecerán tras el fuego
 Aunque las brigadas realizan decenas de  rescates de animales en las zonas afectadas por el fuego,  se prevé que en dos semanas se encuentren más ejemplares heridos.
“De acuerdo a la dinámica del fuego, por  la experiencia que tenemos de otros años los animales retornarán a su hábitat  dos o tres semanas después de los incendios. Ahí se los  encontrará lastimados y también muertos”, explicó la directora departamental de medioambiente, Paola Montenegro .
Actualmente hay dos brigadas de ocho personas que están rotando por  el departamento para atender a los animales (los de Ñembi Guasu se trasladarán a Roboré). Se pretende armar otro en Puerto Suárez con su  refugio, explicó.
Según la Gobernación de Santa Cruz, el fuego  consumió más de 700 mil hectáreas en el departamento.

 

“La muerte de animales repercutirá en la regulación del  bosque, en la producción de agua, oxígeno y  en la retención de CO2”.

Huáscar Bustillos, biólogo

 

“El proceso de restauración natural en ambientes secos, como Ñembi Guasu, es muy lento, puede ir  de 40 años a 100 años”.

Marco Pinto, investigador

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