Fiesta de San Roque desafía al virus con procesión en Tarija

No se respetó el distanciamiento social que tanto habían pedido desde el Sedes.
miércoles, 15 de septiembre de 2021 · 05:00

Yolanda Mamani C.  / La Paz

La  fe y devoción de los chunchos, típicos personajes de la fiesta, pudieron  más que las restricciones sanitarias del coronavirus en la ciudad de Tarija, donde ayer centenares de devotos participaron en el “encierro” que puso fin a la celebración patronal de San Roque, con baile, música y la promesa al santo de volver a rendirle reverencia en 2022.

A pesar de que el Comité de Operaciones de Emergencia Departamental (COED) no autorizó la realización de la procesión, la ceremonia empezó temprano por las principales calles de la capital chapaca, cuyas arterias fueron adornadas con coloridos pasacalles, mientras los músicos,  entre ellos  cañeros, tamborilleros y quenilleros, acompañaban la marcha con alegres melodías.

Los chunchos, que recuerdan a los indígenas que moraban en la parte oriental del territorio tarijeño, escoltaron ayer a la imponente imagen de San Roque llevada en hombros desde la iglesia que lleva el mismo nombre durante un recorrido con música y baile en honor al patrono de los chapacos.

Restricciones

A diferencia de otros años, el cierre de fiesta tuvo restricciones para evitar un eventual contagio del coronavirus. La Iglesia decidió cerrar el templo de San Roque, que era el principal centro de la festividad;  no obstante,  los “promesantes”, como llaman a los bailarines, llegaron hasta la calle de esa iglesia donde acabó la procesión.

“Sólo el 50% de los promesantes participaron”, dijo a Página Siete la periodista Fátima Lopez desde Tarija. Si bien la mayoría de los asistentes usaron  barbijo,  no se cumplió con la distancia social durante la festividad.

Durante la travesía por las calles tarijeñas, la imagen llegó hasta el Hospital Regional San Juan de Dios donde le esperaron con un altar con flores. Luego pasó cerca de algunas iglesias.

El costumbrista tarijeño  Juan Flores  lamentó ayer la ausencia de las autoridades en la festividad “más grande de Tarija, tal vez la única fiesta patronal en Bolivia donde los promesantes y devotos no consumen alcohol para demostrar su devoción”.

“Cerraron las iglesias para los chunchitos, pero hubo una especie de rebeldía y salieron en procesión. Los chunchos expresamos nuestra fe a San Roque pese a que cerraron las puertas de los templos”, precisó el costumbrista desde la  capital andaluz.

Y si bien muchos tarijeños que observaron la procesión del santo portaban el barbijo, pocos respetaron el distanciamiento social, que tanto había pedido el Servicio Departamental de Salud (Sedes).

Las aglomeraciones, principalmente en el sector de la iglesia de San Roque, fueron inevitables. La fiesta debió realizarse  en agosto, pero  pasó a  septiembre y ahora  los  promesantes  aguardan que en 2022 les puedan permitir ingresar al templo del santo.

 

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