Cruceños arraigados con gusto en La Paz, aunque no dejan de añorar su tierra

Cinco nacidos en Santa Cruz cuentan sus añoranzas en la ciudad de La Paz. Están felices en la sede de gobierno, pero a veces extrañan su terruño.
viernes, 24 de septiembre de 2021 · 07:27

Página Siete / La Paz

“El camba nace donde quiere”, dice el refrán; y a veces el cruceño elige a la ciudad de La Paz como la tierra donde va a dejar sus raíces. Y sí, la tierra de las oportunidades para ellos es la sede de gobierno.

“Quien inicia una vida en esta ciudad queda atrapado para siempre por las montañas y el aire frío. Es algo inexplicable que no deja que te vayas o que hace que añores siempre volver. Hoy mi vida está en La Paz y amo vivir en esta ciudad que cada día me enamora”, explica la reconocida periodista de televisión Ximena Galarza.

Ella ya lleva tres décadas en la ciudad del Illimani, aunque está feliz en la urbe llena de subidas y bajadas ella añora la nostalgia del terruño que la vio nacer. “Toda mi familia vive en Santa Cruz, es mi cuna lo que extraño.  Sentir el abrazo de tu gente, los almuerzos domingueros, las amigas que buscan siempre motivo para verte. Y mi café con el atardecer cruceño”.

A veces le gana la nostalgia. “Mi familia y mis amigas siempre fueron mi hogar.  Y todos mis recuerdos se entrelazan con aventuras, travesuras y risas.  Mis recuerdos están siempre rodeados de mucha gente querida que cada día me hacen recuerdo lo importante que soy para ellas y ellos. Me gusta como mi gente nunca me olvida y espera que algún día vuelva”.

Los cruceños pueden salir de su tierra, pero es imposible que Santa Cruz salga de ellos. El gerente regional La Paz Teleshopping, Christian Gasser, ya lleva viviendo 20 años en la sede de Gobierno y conserva casi intacto ese tono oriental al hablar. “Lo que más extraño de Santa Cruz es la facilidad de llegar rápido a lugares lindos naturales, como ríos o lagunas  cercanos”. A ratos, lo ataca la añoranza. “Extraño los juntes de amigos, allá se programan la actividades desde el jueves de frater; los sábados y domingos son familiares, hay mucha interacción social”, refiere el hombre que vive ya dos décadas seguidas en la hoyada paceña. Eso sí, al menos tres veces al año vuelve a su lugar de origen.

Es más, estos días Gasser se fue hasta su tierra que está de fiesta. Durante esta jornada, Santa Cruz celebra el alzamiento de los patriotas independentistas frente a la corona española, en las guerrillas de 1810.

La tierra oriental está de fiesta y se ha previsto una serie de actividades para estos días. El evento más atractivo de estos días es la Feria Internacional de Santa Cruz, Expocruz.

La cruceña Lourdes Montero consiguió destacarse en el ámbito profesional en la sede de Gobierno, actualmente está a cargo de Oxfam. Explica: “Vivo desde hace 30 años en La Paz. Vine a estudiar en la universidad y las oportunidades laborales fueron determinando mi migración definitiva a esta ciudad”.

Eso sí, siempre extraña su lugar de nacimiento. “De Santa Cruz extraño mucho la familia, la comida, el calor y sobre todo un medioambiente verde, con una relación con la naturaleza mucho más cotidiana. Extraño la amabilidad de las personas desconocidas, siempre solidarias y dispuestas a ayudarte. Extraño también la espontaneidad y franqueza de las relaciones humanas”.

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Los recuerdos se le amontonan a veces. “La Santa Cruz que recuerdo es una comunidad de afectos, con gente siempre amable, llena de gusto por disfrutar la vida a través de la música, el tiempo libre y la fiesta. Mis recuerdos se vinculan mucho con el entorno geográfico: la organización de la ciudad en anillos y con un horizonte infinito parecen abrirnos perspectivas ilimitadas”.

Silvia Ledezma no olvida su ciudad. Es más, siempre que puede se va a Santa Cruz de la Sierra. Siempre, desde hace un cuarto de siglo. Ella, una vecina nostálgica de la calle Pablo Roca, en el Segundo Anillo de la urbe cruceña. “Se extraña todo, la alegría de su gente, la comida, el olor de su verde y especialmente el clima hermoso”, relata. Y sus recuerdos siguen libres en su memoria, habla con cariño de su época más hermosa, “los años 90, donde se podía jugar en las calles con los amigos, manejar bicicleta sin ningún peligro, miles de juegos inventados por nuestra mente, donde se creaban lazos de hermandad que durarían toda la vida”, enfatiza la máster en administración y dirección de empresas.

Las principales amistades de Ledezma están entre las dos ciudades. Los recuerdos de su niñez, cuando fue coronada reina del Carnaval Infantil, se complementan con sus nuevos retos en la ciudad sede de Gobierno. En la actualidad también se tomó unos días de vacación en su terruño.

La nostalgia también acompaña a la escritora Verónica Delgadillo, quien contó: “Lo que más extraño son los amigos y el cafecito de la tarde. Mis recuerdos más entrañables son las noches de dar vueltas por el segundo anillo con los amigos hablando de literatura y poesía. Aunque también me hace maripositas en el estómago recordar a mi abuelita, mis vacaciones en Samaipata, jugar sortija, pelota quemada y fútbol en la calle, con mis primas y ella, mi abuelita Ofelia”.  Hace 14 años que ha cambiado de aires y desde entonces vive en La Paz.

Ella es una de las poetas importantes del país, su obra “37 armónicos para una fuga” ocupó el segundo lugar en el concurso Franz Tamayo. El libro  se encuentra a la venta en la Feria Internacional del Libro de La Paz.

A esta altura de su vida ella se desenvuelve con soltura en cualquier de las dos ciudades.

Las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística señalan que Santa Cruz es el departamento que más crece en el último tiempo, en nueve años recibió 500 mil personas. El departamento aumentó de 2,7 millones de habitantes a 3,3 millones y supera a La Paz en el número de población.

La tierra cruceña es conocida popularmente como la tierra de las oportunidades; pero hay otras personas que del oriente llegaron al occidente a colocar sus raíces y crecer lejos de casa. A fin de cuentas el camba nace y vive donde quiere.

 

Comidas para  enfrentar la nostalgia
El Motacú  es un restaurante dedicado a comida oriental.
Foto: Víctor Gutiérrez / Página Siete
Cuando están lejos de casa los cruceños se unen para degustar sus platos típicos  y una buena oferta es la del restaurante El Motacú, que  ofrece comida oriental y se ha convertido en un lugar de reunión de personas nacidas en el oriente del país, especialmente los fines de semana.
Su propietaria, Yesmin Peralta, cuenta que la mayor parte de sus comensales son de la ciudad de Santa Cruz, aunque también hay gente de Beni y Pando. “Es un restaurante oriental”, comenta con una sonrisa pintada en el rostro.
Los amantes de la cultura oriental allí tienen razones para sentirse como en casa. Hay, incluso sombreros de sao para que se tomen fotografías y se lleven algún recuerdo a casa.
 El plato fuerte es la comida. El locro de gallina, el keperí, el majadito son la especialidad de la casa. Y para quienes tienen sed de nostalgia hay jugos de somó y de copoazú. Los platillos breves (por ejemplo tripa rellena) están en el menú del local miraflorino, cerca de la plaza Uyuni.
El sitio brinda trabajo a 18 familias y ya lleva 21 años de vigencia en la ciudad de La Paz.
Es ley del cruceño la hospitalidad indica un proverbio oriental. Y sí, en los restaurantes cruceños y orientales en La Paz hay cariño y la nostalgia se combate  por el estómago.

 

 

“De Santa Cruz extraño mucho la familia, la comida, el calor y sobre todo un medioambiente verde”.

Lourdes Montero  trabaja en Oxfam y vive en la ciudad de La Paz hace 30 años.

“Mis recuerdos  entrañables son las noches de dar vueltas por el segundo anillo con los  amigos”.

Verónica Delgadillo, poeta, radica en la sede de Gobierno hace 14 años.

“Hoy mi vida está en la ciudad de La Paz y amo vivir en esta ciudad que cada día me enamora”.

Ximena Galarza es periodista y está en La Paz hace tres décadas.

“La Paz tiene su encanto como toda ciudad, pero yo extraño la naturaleza de Santa Cruz”.

Christian Gasser, gerente, vive en la hoyada paceña hace dos décadas.

“Se extraña todo, la alegría de su gente, la comida, el olor de su verde y especialmente el clima hermoso”.

Silvia Ledezma es administradora. Es habitante de la urbe paceña hace 25 años.

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