Dos mujeres fueron las que se ocuparon de la logística de la revolución paceña

A cañonazos y resistencia: historia de las calles Comercio y Mercado

Ambas calles del centro de La Paz -antes- fueron los escenarios de las mayores refriegas después de la revolución del 16 de Julio. Los realistas intentaron tomar el control de la ciudad por varios meses .

Sociedad
Luis Escobar
Por 
La Paz - sábado, 03 de septiembre de 2022 - 0:00

Tras la revolución del 16 de julio los patriotas resistieron por varios meses las embestidas de los realistas. Las calles Comercio como los Mercados fueron dos puntos de extrema lucha en la que defendieron la libertad a cañonazos. El hostoriador Carlos Gerl relata cómo se prepararon y defendieron la ciudad de La Paz.

La procesión de la Virgen de El Carmen marcó el inicio de la revolución de Julio pero para llegar a este punto los compatriotas tuvieron que pasar por meses de preparación. “Los revolucionarios fueron pegando pasquines en las calles alentando la revolución; y desautorizando al rey, a los realistas como a los chapetones”, afirmó el historiador.

Vicenta Juaristi Eguino y Simona Manzaneda fueron las dos mujeres que emprendieron un titánico trabajo hormiga Ellas se encargaron de toda la logística en la provisión de armas. Reunían armamento, armas blancas, pólvora y una variedad de artículos de metal como ollas, peroles, candados que fueron fundidos para crear dos cañones que hoy se encuentran en el museo de la casa de Pedro Domingo Murillo de la calle Jaén.

Este material fue reunido, al parecer, en dos lugares: en el Tambo Quirquincho y lo que hoy es la facultad de Derecho y que en esa época era de propiedad de Juaristi Eguino. En este último lugar se tiene entendidos que fueron fundidos ambos cañones.

“Se vivía y respiraba un aire de revolución y los realistas ejercieron un mayor control de la ciudad. Había toque de queda a las 11 de la noche”, dijo Gerl. En estas circunstancias ambas mujeres metían estos materiales ocultos a través de los puentes que unían la ciudad española con la indígena. En estas estructuras se colocaban guardias y se vigilaba todo lo que entraba y salía. “No fue fácil, por ejemplo, meter una mula con todo un armamento. Por ello se hizo un trabajo hormiga, clandestino y sin dar sospecha”.

Al atardecer del 16 de Julio de 1809, los revolucionarios comienzan a entrar a la Plaza Mayor y el primer objetvo era tomar el Cuartel de Veteranos, lo que hoy es el Museo Militar al lado del hotel París- donde guardaban el armamento militar. Los compatriotas comparten bebidas espirituuosas con los guardias de este lugar.

El inicio de la procesión de la virgen de El Carmen, al atardecer, fue la señal para iniciar la revolución. Los patriotas asaltan el Cuartel de los Veteranos en el que mueren siete a ocho realistas que custodiaban el lugar.

Lastimosamente Cordero, uno de los héroes, se coloca unas cartucheras, toma un gorro de uno de los realistas y sale al balcón para gritar que tomaron el cuartel. Los mismos revolucionarios lo confunden con un realista y le disparan un tiro en el pecho y muere inmediatamente.

Entre julio y noviembre hubieron varias de refriegas. Llegaron refuerzos realistas de distintos lugares hasta conseguir ahogar la revolución con la última batalla en Chicaloma que se produjo en noviembre.

En esos meses la resistencia de los revolucionarios fue grande. Diás después del 16 de Julio, los realistas se reúnen en la casa del alcalde Yanguas Pérez, dionde hoy es el Banco Central de Bolivia). Los revolucionarios, al enterarse llegan hasta sus puertas y les dan un ultimatum para salir, de lo contrario abrirían las puertas a “cañonazos”. Como creían que los paceños no tenían esas armas deciden quedarse. “Los revolucionarios usaron su cañon e hicieron volar el portón y parte del muro de la casona y los realistas al ver el arma no tuvieron otra que rendirse y entregarse”.

En la calle comercio se libró algunas batallas importantes. Los españoles hicieron construir una trinchera, colocaron a varios soldados a defenderla. Luego de varias horas de intenso combate los compatriotas decidieron traer el cañon e hicieron volar la trinchera. “Los realistas escaparon ante la fuerza de estas armas”, dijo Gerl. “Hasta antes de noviembre la plaza estaba bajo la autoridad de los revolucionarios. Después presentó un aspecto terrible. No fue grato para ver a sus nueve cabecilla ejecutadas y la plaza quedó muy resguardada por los españoles”, agregó. Pero ese grito libertario retumbó en toda América.

“Los revolucionarios usaron su cañón e hicieron volar el portón y parte del muro de la casona del Alcalde” en la calle Mercado, hoy el BCB.
2
CAÑONES
fueron usados para defender la ciudad después de la Revolución del 16 de Julio.

Mensaje de Página Siete

El periodismo independiente es uno de los pilares de la democracia porque al fiscalizar a los poderes del Estado se logra una Bolivia más justa.

Suscríbete a Página Siete, es una buena causa.

 

Hacer click

 

NOTICIAS PARA TI

OTRAS NOTICIAS