Este incipiente oficio en el país requiere muchas horas de práctica e inversión

Búnkers de práctica, torneos y jugosas ganancias: la vida de gamer en Bolivia

En La Paz están habilitadas al menos 150 salas de videojuegos para principiantes y jugadores experimentados. Wisper, el boliviano que llegó al Mundial de Dota, es un referente de la actividad.

Sociedad
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La Paz - domingo, 22 de mayo de 2022 - 5:00

Este juego es serio. La línea de separación entre el pasatiempo y el trabajo es finísima. La disciplina, la práctica y el talento para matar adversarios virtuales son todo para lograr que horas y horas frente a la computadora se traduzcan en cheques de 5.000 dólares en una semana. Si se sueña a lo grande hay pagos de hasta medio millón de dólares.

Por ahora, los videojuegos como industria de entretenimiento permiten a pocos bolivianos mantener con holgura y comodidades a sus familias.

Una buena silla gamer, un teclado y mouse iluminado, doble pantalla de al menos 15 pulgadas, audífonos y, claro, una PC con el RAM y tarjeta de video permiten disfrutar de los avances del jugador virtual, es lo que necesita un jugador para sus prácticas. Es algo así como los gimnasios para los deportistas.

“Me pagaban dinero de ítems exclusivos por cuentas que yo creaba. Si había armas difícil de conseguir yo compraba o ganaba ahí jugando. He ganado hasta 1.500 dólares vendiendo armas virtuales. En Counter-Strike cuestan 5.000 dólares”, cuenta el gamer y administrador de empresas Percy Corani.

En el juego que él menciona los jugadores ingresan con sus avatares y pelean entre sí. En ese mercado digital, Percy compraba cajas virtuales que no podía ver. Una suerte de ruleta rusa tal como las compras de fardos en la ropa usada. Las armas de color anaranjado son catalogadas como legendarias. Las dagas anaranjadas cuestan 5.000 dólares y si uno tiene suerte las encuentra en esas cajas por las que se paga hasta 400 dólares.

“En Fortnite te daban skin, que son ropas para tus personajes, y los que empezaron se harán ricos porque ya no están saliendo esas prendas de los primeros jugadores. En Free Fire, juego de modalidad de batalla entre varios jugadores, se gana de la venta de las gemas o diamantes. El negocio está ahí”, explica.

Wisper, el pionero del negocio

Adrián Céspedes, mejor conocido como Wisper, es el ídolo de quienes aman los videojuegos en Bolivia. En 2019 llegó a China para el Mundial de Dota 2 en el que compitió por el equipo peruano.

No es sorpresa que los bolivianos jueguen por otras banderas. El cochabambino de 22 años estuvo hace unos días en Estocolmo, Suecia, para un nuevo torneo, en el que quedó sexto en el ranking mundial. ¿El premio? medio millón de dólares.

“Ellos ganan hasta 200 mil dólares sólo estando en los equipos y él es un capo”, comenta Percy. Y es que cuando se habla de estrellas del juego, de ejemplos a seguir y de casos con mucho éxito, todos coinciden en Wisper, quien pasaba horas de horas en un negocio de videojuegos camino a Quillacollo, acompañado de gaseosas y pollo frito.

A fines del año pasado, Wisper participó en el Mundial de Dota 2, que se llevó a cabo en Bucarest, la capital de Rumania.

El premio de esta competencia internacional fueron 40 millones de dólares. Wisper fue parte del equipo peruano Beastcoast.

Se trató del primer cuadro sudamericano en conseguir la invitación directa al The International, el torneo mundial que se instauró dentro del formato de Dota Pro Circuit, en 2017, según datos de páginas web especializadas en el tema.

Es más, en 2019 el cochabambino Wisper se convirtió en el primer jugador boliviano en asistir a The International cuando se clasificó con Infamous, según Liquipedia, la plataforma que almacena información sobre los e-sports. Los roles que juega son offlaner y sólo middle.

“Ya no puede ser sólo un juego, si quieres ganar tienes que estudiar. Son horas de revisar dónde están los refugios, campamentos, qué héroes están fuertes, analizar partidas de jugadores profesionales”, cuenta Iván Canaviri, jugador y administrador de los búnkers de prácticas.

Los búnkers de entrenamiento

En lugar de gimnasios, los gamers tienen búnkeres, lugares donde decenas de jóvenes se sientan varias horas a enfrentarse virtualmente. “El búnker, como en las guerras, es un lugar donde los chicos vienen a refugiarse”, señala Canaviri, antes de agregar que creció entre salas de videojuegos y con los años entendió que el pasatiempo era una forma de hacer dinero.

“Tenemos dos búnkeres, en la avenida Buenos Aires y en la Eloy Salmón. Son 37 máquinas por lugar. Las computadoras son i5 de novena generación, tarjeta de video 1500 y una inversión de más de 1.000 dólares incluyendo muebles”, explica. El escenario es colorido, luces rojas, azules y verdes. De fondo la música es electrónica y los jugadores componen otra esfera de sonidos con frases de aliento a sus versiones digitales, es decir, sus jugadores.

Las “lechuzeadas” son los encierros de doce de la noche a siete de la mañana en uno de los búnkeres. Cuestan 15 bolivianos e incluyen café en cualquier momento de las siete horas continuas de juego. Estas prácticas permitieron a muchos jugadores avanzar hacia el profesionalismo.

“Estamos pendientes de que no se consuman bebidas alcohólicas en ningún búnker porque así no se entrena y si no entiendes la seriedad del juego, no debes estar aquí”, dice el administrador del negocio de videojuegos.

El modelo de negocio

Todos estos juegos son gratuitos en sus fases amateur. El modelo Free-to-play es una invitación a jugar sin pagar. El truco es que a medida que se avanzan las fases, se requieren más complementos (ropa, vidas extra, habilidades de los personajes y más). Algunos optan por vender cuentas, así hacen que un jugador virtual crezca y cuando alcanza cierto nivel es ofrecido a jugadores recién iniciados.

“Las criptomonedas también se han unido en algunos juegos. En Plantas versus Zombies cada moneda costaba 35 dólares y en un día podías ganar hasta cinco invirtiendo 1.000 dólares como inscripción, y si juegas muchos días recuperas tu pase de ingreso”, explica Corani.

Es común que en salas de internet se vendan diamantes virtuales. Para pasar de un nivel a otro se requieren 1.000 diamantes y se pagan 25 bolivianos por ello a jugadores más avanzados. El menú es variado, desde ocho hasta 320 bolivianos en rangos de 100 a 6.000 diamantes.

Premio a la persistencia

Fabricio Camacho organizó diferentes torneos de videojuegos. “Como organizadores regalamos hasta 100 dólares en diamantes. La empresa Garena, que distribuye el juego, envía souvenirs para incentivar los juegos, pero en la legislación boliviana hay muchas trabas. Hasta nos pidieron ser una empresa”, describe el entrevistado.

“Los caseros de diamantes tienen para los que juegan en partidas de escuadrón o de partidas individuales. Todos queremos skins, la ropa de nuestros personajes y te la apropias. Ahí hay un negocio, está en la venta de esos diamantes”, continúa.

Algunas empresas de telecomunicaciones apoyaron campeonatos u otros encuentros de videojuegos, aunque todavía están en sus primeras fases.

Y así lo que para muchos podría ser sólo una distracción o un pasatiempo de unas horas, para los jugadores es un tema serio. Se calcula que sólo en las ciudades de La Paz y El Alto existen al menos 150 búnkeres que reciben a los gamers.

Quienes eligen la práctica de los videojuegos como modo de vida pasarán muchas horas en su intento de ganar dinero con sus jugadores virtuales. Como en todo, el talento para estos juegos queda de lado cuando la disciplina se impone en la práctica.

Una despedida con $us 25.000

Este sábado acabó el sueño para el equipo Beastcoast del que es parte el boliviano Wisper. El cuadro peruano cayó derrotado por 2-0 frente al europeo de Gaimin Gladiators, por lo que se marcha eliminado del ESL One Stockholm 2022 de Dota 2.

Pese a la eliminación, la escuadra de Wisper no se va con las manos vacías, ya que gracias a sus anteriores victorias aseguró un pozo de 25.000 dólares y 385 puntos para la tabla de clasificación hacia el Mundial de Dota 2, reportó ayer El Comercio.

Luego de ser derrotado en dos intensas partidas, los comandados por el peruano Steven “Stinger” Vargas se despiden de la competencia en el sexto lugar.

Antes de esta decisiva serie, Beastcoast derrotó por 2-1 a BetBoom Team, el campeón ruso, y por 2-0 a Team Spirit, el vigente campeón mundial.

El ESL One Stockholm 2022 es una competencia que marca el regreso de los torneos de Dota 2 a la presencialidad, luego de la cancelación por la pandemia.

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