Esta polémica surge en medio de denuncias de sobreprecio en los alimentos

Gobierno ve discriminación en subsidio en dinero a militares y analizará el tema

El Ejecutivo dijo que se revisará la normativa que permite un trato diferenciado a los miembros de las FFAA. Un militar dijo que reciben este beneficio en dinero porque son destinados a poblaciones alejadas.

Sociedad
Luis Escobar
Por 
La Paz - miércoles, 20 de julio de 2022 - 0:00

En los últimos días, el Servicio de Desarrollo de las Empresas Públicas Productivas (Sedem) admitió que las esposas de los militares reciben el subsidio en dinero. Esta confirmación generó críticas de los ciudadanos. Ante esta situación, el Gobierno advirtió que esa diferencia es un acto de “discriminación” y anunció que analizará el tema para que todas las madres reciban el mismo trato. Este hecho salió a la luz en medio de denuncias de sobreprecio en los productos que forman parte de los paquetes de alimentos.

“Ese es un tema que no responde a una apreciación personal, sino constitucional e ilegal. La Constitución prohíbe cualquier tipo de discriminación; las leyes abolieron los privilegios que antes habían. (...) Quizá este sector de los militares todavía cuenta con algunos privilegios de los cuales no estoy de acuerdo”, declaró ayer el viceministro de Defensa del Consumidor, Jorge Silva.

La gerente de subsidios y articulación productiva del Sedem, Melisa Ávalos, admitió que las esposas de militares reciben el subsidio de lactancia materna en efectivo porque se amparan en una “normativa especial”. “Reciben (el subsidio) en dinero. Ellos tienen una normativa distinta, yo no podría explicar esta situación o por qué se da”, declaró.

El subsidio de lactancia asciende a 2.000 bolivianos y el beneficio se entrega en productos a las madres. 1.500 bolivianos en alimentos secos y 500 bolivianos en cupones para hacer canjes en productos frescos, como carnes, verduras y frutas. Sin embargo, en los últimos días surgieron denuncias de madres por sobreprecio en el costo de varios de estos artículos.

Según Silva, “no puede haber ningún tipo de discriminación. “Las esposas de los militares son tan dignas como las esposas de cualquier fabril, obrero o servidor público. Por tanto, deberían recibir el mismo trato, todos somos iguales ante la ley y eso debemos practicarlo. No pueden haber privilegios para algunos en desmedro de otros”, agregó.

Silva dijo que las esposas de los militares, policías o de cualquier sector social boliviano deben beneficiarse con la misma calidad del subsidio que cualquier otra mujer del país. “Si estuviera en mis manos, inmediatamente lo cambio. Yo defiendo los derechos del usuario y del consumidor. En este caso particular hago conocer nuestro rechazo a este tipo de discriminación o privilegios. Haremos conocer esta preocupación a las autoridades correspondientes”.

La ministra de la Presidencia, María Nela Prada, recordó que el Gobierno busca “valorar lo hecho en Bolivia” y el subsidio cumple un “rol fundamental” en la alimentación de las madres y niños. “En el caso de los militares, (el beneficio entregado en dinero) no fue una normativa que nosotros como gobierno promovimos y trabajamos. En ese sentido, (haremos) lo que corresponda hacer para que todas las madres tengan en igualdad de condiciones estos beneficios. (...) Se tiene que analizar la normativa que dio lugar y los motivos, y dar a conocer a los pueblos bolivianos. Hay que analizarlo y trabajarlo”, sostuvo la autoridad.

Con una postura similar, el presidente de la Cámara de Diputados, Freddy Mamani, dijo que se debe “analizar” el tema. “Todo está enmarcado en una normativa y no (se produce) porque uno desee (ni) podamos cambiar de la noche a la mañana, sino que se debe hacer una evaluación para que estos productos lleguen como corresponde o monetizarlo si corresponde”, dijo e indicó que en el fondo el objetivo del gobierno es la reactivación de la economía que involucra a las empresas pequeñas y medianas.

Un militar -que prefirió no dar su nombre- contó que “desde siempre” recibieron el subsidio en dinero. “Nos destinan, por ejemplo, a un puesto adelantado, vamos a frontera y en esos puntos remotos del país no hay los medios suficientes para que lleguen los productos del subsidio. Por eso nos entregan dinero para adquirir los alimentos de los mercados locales. Tampoco tenemos la opción de ir a canjear carne, verduras u otros alimentos, como ocurre en las urbes”, dijo. Agregó que ellos son cambiados de destino con frecuencia e incluso a medio año deben buscar vivienda o colegio para sus hijos. “No podemos elegir los destinos. Son órdenes superiores que debemos acatar”.

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