Multitudinario y deslumbrante: Gran Poder luce su título de ¡Patrimonio!

Después de dos años, la Fiesta Mayor de los Andés retornó a La Paz y demostró su poder. Mucha gente se animó a bailar por primera vez y los devotos pidieron salud y más vida para disfrutar de esta festividad.

Sociedad
Verónica Zapana
Por 
La Paz - domingo, 12 de junio de 2022 - 5:00

“Jamás he visto los palcos tan llenos. Realmente esta fiesta ha retornado con más fuerza”, dijo ayer doña Rosario, una de las bailarinas del bloque de las cholas de la Fraternidad Verdaderos Rosas de Viacha.

Es cierto, desde el inicio del recorrido de la entrada -avenida Baptista hasta el Parque Urbano Central (PUC)- las calles de la ciudad de La Paz estaban repletas, no solo de espectadores, sino de bailarines y comerciantes que disfrutaban de la música, el baile y el ritmo de cada una de las danzas del Gran Poder, una festividad que hizo gala de su título de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, otorgado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) después de la pandemia de la Covid-19.

“Desde muy temprano acompañé a mi hija al inicio de la entrada y al sentir y escuchar los platillos, las trompetas y los bombos de las bandas tuve una emoción muy indescriptible. Emoción que desde hace dos años no sentía”, dijo doña Sandra Vaca de Guzmán, quien junto a su esposo se alquilaron asientos en la avenida Camacho para disfrutar de esta festividad.

Como ella, cientos de personas no sólo veían el derroche de alegría de los bailarines y el colorido de los trajes, sino también esperaban ver a algún conocido para invitarles un poco de agua o hasta un vaso de cerveza.

Fueron cerca de 60 mil bailarines que participaron en las 76 fraternidades de waca waca, caporal, tobas, llamerada, thinku, saya, salay, calcheños, potolos, pero sobre todo de la morenada, que al son de las matracas y sus cánticos derrochaban entusiasmo.

“Al cielo quiero gritar que te sigo queriendo”, cantaban los morenos, los caporales y los bailarines de salay.

Esa canción del grupo Sabor Sabor fue la que más se escuchó interpretado por las bandas musicales en todos los ritmos y durante el recorrido.

Mientras los espectadores bajaban de las graderías para bailar al son de cada ritmo.

La fiesta comenzó cerca de las 8:00, la encabezó un grupo de amautas que realizaron una celebración andina, detrás de ellos estaba la comitiva municipal encabezada por el alcalde de La Paz Iván Arias y los prestes 2022.

Mientras ellos realizaban el recorrido, los bailarines en el inicio de la entrada -avenida Baptista- se apresuraban para participar, algunas fraternas apuraban a las peinadoras que improvisaron salones de belleza para que las trencen o las maquillen y otros compraban algunos objetos que les hacían falta en todos los puestos que se armaron en los alrededores.

Pero los que ya partieron y llegaban a los pies del Tata Jesús del Gran Poder se arrodillaban para pedirle salud. “Lo único que le pido es salud”, dijo doña Marcela de la Fraternidad Verdaderos Rebeldes, quien aseguró que está feliz porque él le regalo un poco más de vida para disfrutar de esta festividad.

Como ella, Mariana también aseguró que ahora busca disfrutar cada momento de su vida. “Antes no me animaba a bailar, pero con la pandemia aprendí que se debe disfrutar de la vida y bailar”, dijo tras asegurar que este es su primer año de bailar en esta festividad.

Para don José, un espectador de hace 30 años, este año hubo más devotos que antes.

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