Importadores reciben TCF sin pegamentos e identificaron material falso

Timbres vulnerables en el mercado; la Aduana alude a los importadores

Gráficos indican que se bajó la calidad y seguridad del material de los valorados. Desde que la Editorial del Estado monopolizó la impresión, terciariza la numeración de los timbres, lo que debilita el control.

Sociedad
Ivone Juárez
Por 
La Paz - domingo, 26 de junio de 2022 - 5:00

En los mercados y supermercados de las ciudades de La Paz y El Alto, los timbres de control fiscal que garantizan la calidad de las bebidas alcohólicas o refrescos extranjeros y demuestran que pagaron los impuestos correspondientes se desprenden de los envases, su numeración es borrosa, o simplemente no existen. Los importadores consideran que ésta es una muestra de la vulnerabilidad de estos valorados. La Aduana Nacional los alude y les recuerda que su obligación es reportar esas deficiencias.

Agrupados en la Cámara Nacional de Bebidas (Canabe), los importadores aclaran que la impresión, distribución y control de estos timbres corresponde a la Aduana Nacional. Afirman que en varias oportunidades recibieron los valorados sin pegamento o con una impresión sobrepuesta en la numeración.

“Es algo recurrente. Nos llegan timbres con mala impresión, en láminas de hasta 80 stickers y a veces en rollos. El anterior mes (mayo) nos entregaron ocho hojas de 80 timbres sin pegamento, cuando nosotros no los pedimos así. Pedir la reposición es todo un trámite, porque el timbre fiscal está enumerado correlativamente y tiene un color identificativo para cada producto”, señala Gonzalo Fernández, representante de la Canabe.

Por su parte, la Aduana Nacional afirma que verifica las medidas de seguridad de los timbres antes de entregarlos a los importadores, quienes -remarca- son los responsables del pegado de los valorados en los productos que internan a Bolivia.

La entidad añade que son los importadores los que solicitan los timbres con o sin pegamento. Respecto a la impresión sobrepuesta en la numeración, afirma que son éstos los que tienen la obligación de reportarlos y devolverlos.

“La Aduana Nacional realiza los procesos de contratación para la impresión de timbres de control fiscal en el que se especifica, entre otros, las medidas de seguridad, diseño y calidad de impresión, características que se encuentran en el documento base de contratación publicado en el Sicoes, que son verificados al momento de su recepción. Asimismo, se dispone, a solicitud del importador, timbres con adhesivo y sin adhesivo, de acuerdo al timbrado en país de origen o destino. Los insumos y el proceso utilizado para el colocado de los timbres sin adhesivo en país de origen se encuentran a cargo del fabricante e importador”, respondió la entidad a Página Siete, a través de un cuestionario que este medio hizo llegar a la institución pública.

“En caso de evidenciar timbres de control fiscal con observaciones en la calidad de impresión (fallados) que fueron entregados por la Aduana, a través del sistema timbres de control fiscal, el importador se encuentra en la obligación de realizar la devolución de los mismos bajo inventario y a través de una declaración jurada para su sustitución, así lo establece la normativa vigente”, añadió la Aduana.

El timbre significa legalidad

El timbre de control fiscal (TCF) es una etiqueta adhesiva que demuestra que el producto fue importado legalmente y pagó el Impuesto al Consumo Específico (ICE), lo que implica una garantía de su calidad y de una manipulación adecuada.

El TCF lleva un código alfanumérico que permite al consumidor obtener información sobre el producto que está consumiendo. Sólo debe ingresar ese código a la página web de la Aduana Nacional para saber sobre todo si el timbre es original, lo que demuestra la calidad del producto (ver infografía).

La Aduana indica que cuenta con seis tipos de timbres de control fiscal. Entre éstos están los destinados a los aguardientes y licores, para las bebidas refrescantes, vinos y cerveza, cigarrillos negros y rubios.

Recorrido en mercados

Página Siete realizó un recorrido por diferentes supermercados y centros de abasto populares, como la Manco Kapac, en la ciudad de La Paz, y el centro comercial Nueva Alianza, en la ciudad de El Alto. En ambos lugares se concentra la venta masiva de bebidas alcohólicas importadas, la inmensa mayoría sin timbres de importación. Ante la consulta de por qué sus productos no tienen ese valorado, los vendedores responden de inmediato: “Es contrabando”.

En centros de abasto se encuentra bebidas de importación con timbres de importación, pero la mayoría se ven arrugados, decolorados, borrosos y también a punto de desprenderse de los envases. Ante la pregunta de por qué el timbre está en esas condiciones, los comerciantes no tienen respuesta.

Gonzalo Fernández, representante de la Canabe, afirma que en esos mercados, personal de las empresas importadoras encontraron TCF falsos que son vendidos en láminas a los comerciantes. Presenta fotos de los valorados falsos.

Comercio legal

Pero los timbres deteriorados, sobre todo desprendiéndose de los envases de las bebidas importadas, no sólo están en los mercados mayoristas, donde la venta se da sin factura, sino también en comercios formales.

En algunos supermercados, en los stands donde se exponen las bebidas alcohólicas, todas las botellas tienen el timbre de importación, pero en muchos casos éstos comienzan a desprenderse. “Vienen así”, es la respuesta que se obtiene.

“Manipulables”

El representante de la Canabe, Gonzalo Fernández, señala que en medio de los timbres de control fiscal arrugados, borrosos y despegándose de los envases de las bebidas, circulan valorados falsificados. Considera que la mala calidad de los timbres abre la puerta a las falsificaciones.

“Tenemos muestras de timbres fiscales falsos que los reparten en los mercados de La Paz y El Alto, donde se concentran los vendedores mayoristas de bebidas. Uno se acerca, ve nuestros productos con una etiqueta distinta, pero con el timbre fiscal y se da cuenta de que hay manipulación”, asegura.

Página Siete tuvo acceso a esos documentos y aleatoriamente introdujo los códigos de algunos en los timbres en la página de consulta de timbres de la Aduana (http://anbsw08.aduana.gob.bo:7601/tcf/consultaTimbre.do) y tuvo como resultado que el valorado era “inválido”.

Este medio también realizó ese ejercicio con los códigos de timbres de control fiscal que encontró en algunas bebidas que se comercializan en el mercado Nueva Alianza de El Alto. De tres códigos que introdujo al sistema de la Aduana, dos resultaron inválidos.

Emitidos antes

Pero en los mercados de La Paz no sólo circulan bebidas con TCF falsos, sino también con valorados cuyos códigos llevan a información que no coincide con la que los productos llevan en el envase, por ejemplo las fechas de elaboración y de vencimiento.

Página Siete tuvo acceso a un ejercicio realizado por empresas nacionales que producen bebidas, en el que se evidencia que algunos productos fueron producidos hasta 300 días antes de la fecha de emisión del TCF, que se da cuando el producto llega a la Aduana, lo que automáticamente influiría en la fecha de vencimiento. Otros códigos indican que la producción se dio hasta 60 días después de la emisión del timbre de control fiscal.

Durante tres días, las empresas compraron bebidas alcohólicas, sobre todo cervezas, en mercados mayoristas de La Paz y El Alto que portaban timbres de control fiscal que saltaban de los envases. Introdujeron los códigos en la página de consulta de timbres de la Aduana y se encontraron con esos resultados.

“La hipótesis es que estos productos tienen timbres de control fiscal falsificados y que así se estaría modificando las fechas de vencimiento, lo que representa un daño a la salud y la omisión de tributos”, indica uno de los autores del ejercicio.

Papel fácil de conseguir y el monopolio del Estado

El vocero de la Asociación de Propietarios Gráficos (APG) La Paz, Óscar Saravia, señala que desde 2019 la calidad de los TCF bajó, reduciendo al mínimo sus medidas de seguridad. A esto se suma que desde que la Editorial del Estado monopolizó la impresión de los timbres, la numeración fue terciarizada, lo que pone en riesgo el control de los timbres.

Saravia realizó durante más de 15 años el trabajo de impresión de TCF y remarca que el principal requerimiento era la seguridad. Por eso los timbres eran impresos en un papel de 30 a 40 gramos, con un pegamento doble. Ese tipo de papel, caracterizado por su fragilidad, era producido sólo en Argentina y Colombia, y había que pedirlo con anticipación.

Hoy los timbres son elaborados con papel de hasta 60 gramos, fácil de conseguir, y con una sola capa de pegamento. Saravia explica que por eso los TCF se despegan y la impresión se ve difusa.

“No entendemos el criterio de hacer más fácil la obtención del material para los TCF y peor cuando la Aduana decidió entregar la impresión de los timbres a la Editorial del Estado”, dice.

Al respecto, la Aduana señala que la Editorial del Estado está a cargo de la impresión de los TCF “en cumplimiento al párrafo II, artículo 72 del Decreto Supremo N° 0181 y considerando el Decreto Supremo N 4505 que reglamenta la Ley N° 1257 de Fomento a la Adquisición Estatal de Bienes Nacionales”.

Y el hecho de que la impresión de los TCF esté monopolizada por el Estado también genera retrasos en la entrega de timbres a los importadores. La Canabe reclama que actualmente no reciben los valorados para bebidas aguardientes. “Nos indican que la imprenta no cumple la cantidad solicitada”, dicen.

“La Aduana establece al inicio de cada gestión fiscal, en el programa anual de contrataciones, los procesos de contratación que debe realizarse en el año, de acuerdo al stock en almacenes de timbres de control de fiscal, garantizando la provisión oportuna a los importadores, de acuerdo a sus solicitudes en las diferentes administraciones de Aduana. En ningún momento existe desabastecimiento de los timbres de control fiscal”, señala la Aduana Nacional.

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